![]()
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.
GLORIA AL PADRE Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amen. LA SALVE Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve, a ti clamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lagrimas. Ea, pues, Señora Abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clemente, Oh piadosa, Oh dulce Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestros Señor Jesucristo. Amen.