Declaración de los Obispos Católicos de la Florida
en el 38º Aniversario de Roe vs. Wade

22 de enero de 2011

Since 1972, el primer domingo de octubre ha sido separado por los Obispos católicos de los Estados Unidos para rezar por una cultura de vida y por el fin del aborto. Aunque las encuestas muestran que existe un creciente apoyo para que se establezcan límites estrictos con respecto a la disponibilidad del aborto, bebés nonatos aún están muriendo víctimas de procedimientos químicos y quirúrgicos que algunas veces causan la muerte de la madre. Estamos agradecidos por el declinar de los números a 82,000 abortos reportados en la Florida para el 2009, pero sufrimos por la muerte prematura de siquiera una de las creaciones de Dios, un ser humano único e irreemplazable.

Estamos preocupados por el creciente coro de voces en la sociedad, hasta entre los jóvenes de nuestra Iglesia, que rechazan la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio como la unión apropiada en la que un hombre y una mujer forman una sociedad para toda la vida para la procreación y la educación de los hijos. La actual infatuación con el sexo como una actividad recreativa, con poca consideración por la persona que podría ser creada por medio de la unión sexual, tan sólo perpetúa el aborto como una mala solución para aquéllo a lo que se le da el nombre de “embarazo problemático”. La pornografía, el sexting, la prostitución y otros males distorsionan la sexualidad con la que Dios dotó a la humanidad para la expresión de la mutua entrega amorosa y la perpetuación de la raza humana.

Por medio de centros de embarazos en crisis y de programas parroquiales como el Proyecto Gabriel, la Iglesia les ofrece ayuda a mujeres embarazadas, en cualquier etapa de la vida, que necesiten asistencia emocional o material para ella y para su hijo nonato. El crecimiento de 40 Días por la Vida (40 Days for Life) prueba que las personas desean y pueden ayudar a otras personas a escoger la vida en lugar de la cultura de la muerte.

Hay personas que sufren de culpa y por la separación de la Iglesia por haber participado en un aborto en algún momento de su vida. La sanación y el amor de Dios, la misericordia y la compasión están a la disposición de quienes buscan confesar lo que pueden sentir que es un “pecado imperdonable”. El Proyecto Rachel y la Viña de Rachel (Project Rachel y Rachel’s Vineyard), programas post-aborto reconocidos nacionalmente y aprobados por la Iglesia Católica, ofrecen un proceso confidencial para la sanación y la reconciliación.
El derecho humano fundamental, el presupuesto de todos los demás derechos, es el derecho a la vida misma. Esto vale para la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. En consecuencia, el aborto no puede ser un derecho humano; es exactamente lo opuesto. (cf. Papa Benedicto XVI, 2007 discurso ante el cuerpo diplomático austriaco).

Oramos para que nuestra gran nación vuelva a los principios de su fundación, el primero de los cuales es que todos somos creados iguales, dotados por nuestro Creador con ciertos derechos inalienables, siendo el más importante el derecho a la vida.

PROYECT RACHEL – LLAMEN SIN COSTO AL 888-456-4673 http://hopeafterabortion.com/

Arzobispo Thomas G. Wenski
Arquidiócesis de Miami   
Obispo Victor Galeone
Diócesis de St. Augustine   
Obispo Robert N. Lynch
Diocese of St. Petersburg
Obispo John G. Noonan
Diócesis de Orlando  
Obispo John H. Ricard, SSJ
Diócesis de Pensacola-Tallahassee
Obispo Gerald M. Barbarito
Diócesis de Palm Beach
Obispo Frank J. Dewane
Diócesis de Venice  
Obispo Auxiliar Felipe J. Estévez
Arquidiócesis de Miami
 

 
 

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