Conexiones: Vivir la Planificación Familiar Natural

Por John y Jennifer Campbell, Washington, D.C.

Los beneficios de la PFN van más allá de la planificación familiar.
Para una pareja recién comprometida, aprender de la Planificación Familiar Natural (PFN) es algo informativo, interesante, a veces un poco embarazoso, pero siempre iluminador. Por otro lado, vivir la PFN es otra historia. Es una historia sobre conexiones, únicas y satisfactorias. Involucra el uso de información que posteriormente aplicamos a la vida diaria de una pareja de casados.

Al principio de nuestra vida de casados, usamos la PFN para evitar un embarazo, puesto que no era el momento apropiado para ello. Actualmente usamos la PFN para lograr un embarazo. Nos encantó descubrir que estas dos fases de la PFN han hecho de nuestro joven matrimonio algo más enfocado e íntimo.

A diferencia de la contracepción artificial, que por lo general hace que sea la mujer quien asuma toda la carga de la planificación familiar, la PFN promueve la responsabilidad compartida de la fertilidad en ambos cónyuges. Infunde un espíritu de unión en el matrimonio. Nada de “¿Tomaste la pastilla?”. Es decir, “¿Estás a salvo?”  En nuestro matrimonio no existe eso de frenar esa parte preciosa de nosotros mismos—nuestra fertilidad. Más que una carga que tengamos que soportar, para nosotros es una bendición ser entendidos y respetados. La entrega total dice: “Los amo a todos ustedes”. 

Los beneficios de la PFN se extienden más allá de la planificación familiar. Nosotros habíamos oído que muchas veces el marido desarrolla un respeto más profundo por su esposa y el don de su fertilidad. En la práctica, hemos hallado que esto es cierto. El conocimiento constante de los ciclos y fases facilita percibir cuándo  ser amorosos y tiernos, extra pacientes y reflexivos, y cuándo es el momento de reanudar la intimidad física.

A diferencia de una pareja que usa anticonceptivos en su matrimonio, el sexo no es siempre una opción para los dos que viven la PFN. Y esto es algo bueno, al contrario de lo que la cultura popular pretende dar a entender. Al experimentar momentos en los que no podemos participar de la intimidad física, los momentos en que sí podemos son cuánto más conmovedores y preciosos. Incluso cuando queremos participar y la tabla dice “de ninguna manera, amigo”, confiere un elemento de espera agridulce.

Después de todo, consideremos la alternativa: Cuando una mujer toma la píldora o usa algún otro tipo de contraceptivo químico, ella siempre está disponible para el sexo. No hay que esperar, no hay anhelo, simplemente hacerlo cuando se nos antoje. Quizá sea bonito al principio, pero con el tiempo la espontaneidad y la pasión se desvanecen más pronto por la frecuencia de la intimidad. A menudo la intimidad sexual se vuelve menos compartida en un matrimonio que usa anticonceptivos, más obligatoria y por tanto, menos gratificante para alguno o ambos cónyuges.

La abstinencia periódica en nuestro matrimonio ha abierto amplios canales de comunicación entre nosotros. Al igual que muchas parejas jóvenes, ambos trabajamos actualmente. Las idas y venidas del trabajo, el ejercicio diario, pagar las cuentas, preparar la cena, compromisos afuera... todas esas actividades a veces ajetreadas pero necesarias dentro de un estilo de vida saludable, pero colectivamente extenuantes también. A las parejas cansadas les resulta difícil hablar por la noche y preferirían vegetar. Nosotros no somos diferentes.

Pero, puesto que la PFN es la clave para planificar nuestra familia, necesariamente hablamos de temas personales e íntimos sobre nuestra fertilidad, los cuales la mayoría de las parejas no aborda jamás. Estas conversaciones “PFN” dan la pauta a otras pláticas y para un diálogo más personal entre nosotros. Con el tiempo, ambos nos hemos dado cuenta que la comunicación abierta e íntima es cada vez menos una dificultad y más bien un reflejo; y ambos lo atribuimos en parte a la PFN. Hemos encontrado que temas tales como nuestro presupuesto, el trabajo, ahorrar para una casa y dónde pasaremos la Navidad son un juego de niños después de ser capaces de examinar el moco y las temperaturas con cara de seriedad.

Sí, la PFN a veces puede ser un desafío y un sacrificio, y no pretendemos decir que siempre sea fácil, pero eso es parte del verdadero amor—sacrificarse por la persona amada. Encontramos un gozo noble al sacrificarnos uno por el otro, incluso de una manera tan privada como detener la intimidad hasta el momento apropiado. El sacrificio propio es un importante elemento que es raíz del amor y que se basa en el respeto mutuo y a nosotros mismos. También hemos descubierto que el sentido del humor ayuda durante el tiempo donde no tenemos intimidad. Cuando los signos de fertilidad eran aparentes, nos decíamos en broma: “De acuerdo. Nos vemos en un par de días”. Hemos escuchado a algunos decir que no podrían seguir la PFN puesto que no pueden tener relaciones sexuales cuando ellos quieren. Pero nosotros hemos visto que el tiempo de abstinencia nos brinda momentos de sólo poder estar juntos y hablar, de jugar al tenis, de bromear o de salir a cenar. Nos recuerda que somos mucho más que sólo seres físicos en busca de satisfacer un deseo.

Ambos estamos contentos de haber aprendido la PFN y de estar viviéndola. Sabemos que está enriqueciendo nuestro matrimonio en nuestra vida diaria e incluso de maneras que probablemente no descubriremos hasta mucho tiempo después. Sabiendo que estamos construyendo una base sólida de amor, respeto muto y fe nos da confianza en nuestro futuro. Somos los mejores amigos que se aman lo suficiente para querer lo mejor para los dos y nuestro matrimonio.

(Tomado de My Documents/Living natural family planning.doc)

 

 
 

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