Debemos Amar la Oración
Debemos amar la oración.
Ensancha el corazón hasta el punto de hacerlo capaz
de contener el regalo que Dios hace de sí mismo.
Pide y busca, y tu corazón estará abierto
para acoger y recibir el gozo de su divina presencia.
"Entonces ustedes me invocarán y vendrán
a mi en oración
y yo los escucharé. Me buscarán y me encontrarán, porque
me buscarán de todo corazón."