Halloween – Su significado real para ocultistas y satanistas

Los diversos grupos ocultistas y satánicos de Estados Unidos y otros países podrán tener diferencias en la intensidad de sus ritos y creencias, pero una cosa los identifica a todos — HAL­LOWEEN. Todos ellos celebran esta fiesta con igual fervor.

Según declaraciones de una bruja de Kent, Inglaterra, HAL­LOWEEN es la fiesta en la que la persona llega a ser otra. Ese día, ella celebra con sus seguidores un rito en el que hacen un círculo y en medio colocan una olla humeante, alrededor de la cual todos bailan. El rito incluye declarar la libertad a los espíritus con el humo de la olla y abrir así las puertas del submundo, de tal manera que cualquier espíritu que quiera salir y hablar pueda hacerlo.

Cabe señalar que Margareth Adler, bruja y autora del libro Bajando a la luna, advierte que “contactar” espíritus no es algo que deba tomarse a la ligera y que además no debe hacerlo cualquiera porque el espíritu con el que se ha establecido contacto “entra” en el cuerpo de la bruja o brujo, utilizándolo para transmitir su mensaje.

Pero las acciones que los grupos ocultistas y satánicos llevan a cabo en HALLOWEEN no terminan ahí. La fiesta de HALLOWEEN es realmente una festividad sagrada para los grupos satánicos. Es cuando celebran ritos de iniciación y consagración de nuevos miembros. Ese día, los rituales que realizan incluyen, además de consagraciones a Satanás, abusos sexuales, derramamiento de sangre y sacrificios humanos. Lo anterior ha sido atestiguado por personas que fueron iniciadas a temprana edad en el ocultismo y el satanismo ya que sus padres y abuelos pertene­cieron a sectas ocultistas o satánicas.

Para ocultistas y satanistas, los ritos de HALLOWEEN comienzan desde finales de septiembre con matanzas de animales e invocaciones a Satanás para que éste venga a poseer a niños especialmente elegidos para hacerlos sacerdotes suyos. Durante tales ceremonias, los participantes visten túnicas, capas y capuchas negras; en medio del lugar se encuentra un altar de piedra donde se asesina a los animales y se abusa sexualmente de las víctimas. Suelen hacerles cortes en las plantas de los pies y manos para recoger la sangre en copas que posteriormente serán ofrecidos a los miembros del grupo para que beban de ellas.

Hay casos confirmados de mujeres jóvenes que han concebido con el fin de procrear niños para sacrificarlos a Satanás. HAL­LOWEEN parece ser el día sagrado para dichos sacrificios. En Estados Unidos, al este de Los Angeles, la policía ha  identificado algunos lugares donde se han realizado ritos satánicos. Ahí mismo han encontrado, además de los objetos acostumbrados, esto es, huesos, restos de sangre, cruces al revés, etc., pañales que, por su tamaño, debieron pertenecer a bebés recién nacidos. Es difícil creerlo, pero existen evidencias de que ante el crecimiento del satanismo estas cosas están sucediendo. En efecto, el satanismo existe en Estados Unidos, Inglaterra y en todos los demás países. Es algo sumamente maligno que hay que tomar en serio ya que lamentablemente no es un culto raro y que se conforma de diversas manifestaciones.

César Vidal Manzanares, autor del Diccionario de Sectas y Ocultismo, escribe: “En algunos casos, [de satanismo] se opera una inversión del orden sagrado ortodoxo (misas negras, profanaciones etc.). En otros, se recurre al mimetismo de ritos primitivos o de religiones precristianas...” y el autor menciona, entre otras, específicamente al druidismo. Adicionalmente, él señala como preocupante “el auge de que el satanismo disfruta en algunos medios de enorme irradiación social, como es el caso de los intérpretes de música rock.” Entre ellos podemos citar a los Rolling Stones, Ozzy Osbourne, los Beatles, Led Zeppelin, Prince, AC/DC, The Cure y Poison, por mencionar tan solo a unos cuantos. Y efectivamente, las prácticas ocultas en la vida privada de las súper estrellas del rock es algo muy común.

Pero no sólo los artistas de rock están involucrados en prácticas del ocultismo y satanismo. Como ya mencionamos, en los últimos años, la industria cinematográfica estadounidense ha invertido enormes sumas en la realización de películas de horror. Hollywood produce programas televisivos y largo­metrajes para satisfacer la creciente curiosidad del público en cuanto al ocultismo y el satanismo. Si bien los productores nos hacen creer que se trata tan solo de un entretenimiento, muchos de ellos de hecho contratan a brujos y satanistas para que les asesoren en la realización de escenas sobre ritos y sacrificios y así, éstos son reproducidos con toda autenticidad.

Por otro lado, haciendo caso omiso de las protestas contra la violencia descarnada de tales cintas, los productores se escudan siempre en la censura que declara que menores de 18 años no pueden ver esta clase de películas sin el acompañamiento de un adulto. La realidad es que dicha medida se aplica poco o nada y se calcula que la edad promedio de quienes ven este género cine es de 15 años.

Tristemente, las escenas que presentan muchos filmes de ter­ror y también las letras de populares canciones de rock pesado han traspasado el umbral de la ficción hasta ser reproducidas fielmente en la vida real y ocupar los titulares de la nota roja de los periódicos. En las dos últimas décadas, las películas de hor­ror se han vuelto cada vez más gráficas al mostrar la violencia y la crueldad. Las escenas incluyen torturas, cuerpos desmembra­dos, canibalismo, abusos sexuales y otras atrocidades. Este tipo de violencia se puede presenciar igualmente en los conciertos de grupos de rock identificados con el satanismo y el ocultismo.

Aquí debemos señalar que algo inherente a la época de HAL­LOWEEN es un incremento de los crímenes de culto, es decir, asesinatos sangrientos relacionados con practicas y rituales satánicos. Y es que los grupos satánicos y esotéricos llevan las cosas más allá — para ellos, HALLOWEEN no es una festividad inofensiva con juegos, golosinas y todo eso sino que se trata de una celebración religiosa en la que privarán de la vida a seres inocentes en el nombre de Satanás. Sí, ese día muchos niños serán violados, se abusará sexualmente de ellos, arrancándolos de todo... de su personalidad, de su libertad, de sus familias, sometiéndolos a sacrificios horribles,incluso hasta la muerte.

Homicidios tales como el que Charles Manson y su grupo perpetraron contra la conocida actriz Sharon Tate, son, lamentablemente algo que sucede ya en todo el mundo. Recordemos simplemente que en México, en un estado aledaño a la frontera con Estados Unidos, en 1987 se dio el caso de una secta satánica que realizaba sacrificios humanos después de consumir drogas. Asimismo, el tristemente célebre “depredador nocturno”, Richard Ramírez de Los Angeles, Cal., acusado de haber asesinado a 13 personas a las cuales violó y torturó salva­jemente antes de matarlas, al ser aprehendido mostró orgulloso a los medios de comunicación el signo de Satanás en las palmas de sus manos, gritando “¡Viva Satanás!”. Durante el juicio, él testificó que la canción “Night Stalker” del grupo de rock AC/ DC –plenamente identificado como satánico– fue su motivación para asesinar.

Los crímenes de culto invariablemente muestran ciertos símbolos: el pentagrama, el número 666, cruces al revés, huesos y restos de animales mutilados colocados en forma específica y ofrecidos ritualmente en sacrificio. Curiosamente, varios de esos símbolos son igualmente utilizados por miembros de conocidas bandas de rock pesado o heavy metal que en sus conciertos generalmente llevan a cabo acciones violentas y por demás grotescas, tales como el asesinato de mascotas y pollos vivos en el escenario así como la representación de violaciones sexuales a mujeres.

Adicionalmente, miembros de sectas satánicas están tratando de reclutar a jóvenes dentro de sus filas. Para tal efecto se valen de fiestas de sexo y droga que promueven en las escuelas públicas. En Estados Unidos, existe una multitud de jóvenes que participan hasta un cierto grado de actividades satánicas. Esto no quiere decir que estén tomando parte en sacrificios humanos, pero sí en la mutilación de animales. Los archivos de agencias policiacas norteamericanas cuentan con evidencias de la celebración de tales ritos a lo largo y a lo ancho del país. Según Isabel Vidal de Tenreiro, autora del folleto ¡NO! al Poder Mental — ¡NO! a la Brujería y Santería, tan solo en la zona urbana de Miami semanalmente se recogen hasta 100 cadáveres de animales mutilados, algo asociado con ritos vudús pero también con prácticas satánicas.

Un hecho reconocido es que la tortura de animales es el preludio a los asesinatos en serie; muchos autores de crímenes espeluznantes han confesado que comenzaron su carrera delictiva por abusar de los animales.

Cabe señalar que los miembros de sectas satánicas creen que cuando se mata ritualmente a un animal una fuerza tremenda se desprende de él, la cual ellos pretenden absorber. Hay algo pe­culiar en los sacrificios de animales y es que si se hace una vez, se hará de nuevo. Una ex satanista confesó que cuando se traspasa la barrera de sacrificar un animal se adquiere una cierta sed de sangre y se quiere seguir haciéndolo.

 

 
 
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