El nacimiento espiritual de la iglesia
Los católicos consideran el domingo de Pentecostés, que finaliza el tiempo de la Pascua, como el nacimiento de la Iglesia Católica. Ese primer año, solo unas semanas después de la Ascensión de Cristo, los apóstoles se habían reunido en Jerusalén con Maria, la Madre de Dios, para observar el Shavuot, la Fiesta de las Semanas - un feriado judío que tenía lugar cincuenta días después del Sabbath de la Pascua Judía a fin de celebrar la cosecha de granos a mediados de la estación (Pentecostés, “el quincuagésimo día”), es una traducción griega de la palabra hebrea Shavuot.)
La misma no fue precisamente una celebración. Los discípulos de Jesús estaban confundidos, inseguros acerca de lo que harían después. Probablemente lloraban la pérdida de su maestro, y estarían ansiosos acerca de su seguridad personal.
Sin embargo, lo que ocurrió durante este día de fiesta los transformo: “De repente vino del cielo un ruido como una impetuosa ráfaga de viento, y que llenó toda la casa en que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. Se llenaron todos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en diversas lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.
“(Hechos de los Apóstoles 2:2-4