Decodificando el Código DaVicni
¡Alto! ¡Basta ya!

Por Luis E. Siman D.

Hemos sido informados de que Columbia Pictures ha iniciado la producción de la película basada en el Libro El Código Da Vinci.

No cabe duda de que la Iglesia católica y sus valores está siendo atacada despiadadamente por los medios de comunicación, dado que es la única entidad que tiene la fuerza moral para combatir las corrientes del pensamiento moderno sin moral y sin Dios. Hay grupos interesados en desprestigiar a la Iglesia por el interés que se tiene de que sea aprobado el aborto, el matrimonio entre homosexuales, etc.

El Código Da Vinci ataca todo lo sagrado de nuestra fe y blasfema contra la santidad de Nuestro Señor.

Hay muchos católicos que han leído este libro y hay muchos más que verán la película con el consecuente daño a la fe y mediocridad religiosa de muchos.

Si bien es cierto que algunos casos es mejor callar, ya que la controversia hace más atractiva algunas situaciones dañinas a la moral y a nuestros principios, pero no se puede seguir siendo tolerante.

Atacar la Iglesia Católica se ha convertido en el mejor negocio para los medios de comunicación y los que han comprado el libro y los que vean ésta película, están fomentando que se produzcan otras obras profanas y sacrílegas con este dinero. ¿Por qué no se atreven a atacar a los Judíos y a los Musulmanes? Recuerdan lo que pasó a Salzman Rushdie con su libro “Los Versos Satánicos” y el problema reciente de la falta de respeto al Corán en Guantánamo?

Ya es hora de que los católicos protestemos por las ofensas que se hacen a nuestra Iglesia, nuestra fe y nuestras creencias y que lo manifestemos en público.

Es necesario que por todos los medios se hable y se informe sobre el mal que puede hacer esta película y el daño a la fe de muchos.

Aunque Jesús dijo: “pongan la otra mejía”, decía lo que tenía que decir, sin temor a que lo abandonaran; recordemos lo que les decía a sus apóstoles después de que lo habían abandonado algunos de sus seguidores: “y ustedes también quieren abandonarme?”

Estamos fomentando ese relativismo que tanto daño está haciendo a la moral y a la fe en este mundo sin Dios, al no dejar claro nuestro pensamiento ante propios y extraños, permitiendo que el mundo los desinforme. Este es un pecado de omisión gravísimo. Jesús enfrentaba a los escribas y fariseos, los recriminaba y dejaba en claro su doctrina.

Estamos viviendo en una época que no podemos callar y tratar de queda bien con Dios y con el Diablo. Tenemos que decidirnos y proclamar los principios de nuestra fe a tiempo y a destiempo como San Pablo y vivirla y dar testimonio de esta fe.

Aunque Jesús dijo que las puertas del infierno no prevalecerán sobre su Iglesia, no debemos atenernos y usar esto para no hacer nada. El cuerpo tiene que actuar coordinado con la cabeza.

¿Qué vamos a hacer?

¿No somos suficientes Católicos en el Sur de la Florida y 1,200 millones de Católicos en el mundo para dejarnos oir? ¿No creen que es el colmo que no respeten ni a Jesús, nuestro Dios y Señor?

¡No claudiquemos ante el reto que se nos hace!

 
 
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