Una experiencia inolvidable

El día 9 de noviembre del 2003 llegué temprano en la mañana a la Parroquia Santa Bernardita del Country Club en Río Piedras, Puerto Rico.  Había llegado allí por mandato de Dios.  Iba a asistir, por primera vez, a la iglesia católica después de 18 años.  Allí estaba para la celebración de la Eucaristía en la Santa Misa de las 8:00 de la mañana.

Cuando entré, un poco asustada, me recibieron las Damas de Hospitalidad de la Iglesia.  Me saludaron muy cordialmente y me entregaron el programa para la celebración de la Santa Misa.  Al entrar al templo sentí paz, pero a la vez, gozo pues uno de los Ministerios de Música de la iglesia entonaba cánticos de alabanza al Señor.  Me conmovió mucho pues preparaban el ambiente para recibir al oficiante el Padre y Pastor Mons. Willie Peña Moredo para comenzar la celebración de la Eucaristía.

Cuando comenzó la Misa sentí alegría y recordaba mis años de estudiante de colegio cuando asistíamos a misa diaria.  No podía contestar al Sacerdote, pues se me habían olvidado lo que había aprendido antes.  No fue tarea difícil para mí, ya que una de las hermanas de la iglesia me proveyó un misal y me fui familiarizando con las lecturas y todas las partes de la misa.

Todos los días subsiguientes a éste primer día en la iglesia han sido de una bendición grande y de edificación para mi vida espiritual.  Después de este evento conocí a Padre Wille Peña y entramos en diálogos y consejería pastoral, en donde mi Padre y Pastor me fue sanando interiormente usado como instrumento del Señor.
Fue una experiencia única y sentí que revivió mi vida espiritual de manera especial.

Comencé a leer el catecismo y a prepararme para hacer mi primera confesión y luego hacer mi primera comunión después de muchos años.  Después de mi confesión, Padre Willie, me sugirió que a él le gustaría que hiciera mi primera comunión en la Misa de media noche el 24 de diciembre de 2003.

Todo el tiempo de espera para la Misa de Media Noche del 24 de diciembre, fue un tiempo de mucha expectación.  Estaba segura que ese momento iba a ser trascendental para mi vida.   Verdaderamente sentía que había llegado al sitio donde el Señor quería que estuviese.  De vuelta a mis raíces católica.  Todos los días contaba el tiempo que me faltaba para recibir la Eucaristía, el Cuerpo y la Sangre de Cristo, mi Señor y mi Dios.

En esa “espera santa”  le pedí mucho al Señor que transformara mi vida de verdad, que fortaleciera mi fe, y que me hiciera una vasija suya.  Quería que el Señor me moldeara como El quisiera, para comenzar mi nuevo camino.  Sabía de antemano, que no iba a ser un camino fácil, pues estaba segura que vendrían las pruebas.  Pero eso no quitó el entusiasmo y gozo que sentía esperando dicho momento.
Por fin, llegaba el día tan esperando por mí.  El 24 de diciembre de 2003.  Día en que iba a comer y beber el Cuerpo y la Sangre de Cristo.  El Señor en cuerpo, sangre, alma y divinidad iba a posar en mi corazón.  Todo el día lo pase tratando de estar en íntima comunión con el Señor.  Mi hermana, Iris, me iba acompañar esa noche de celebración  Eucarística.  Llegó por fin el momento tan esperado.  Llegamos al templo y me emocionó mucho al ver la decoración del mismo.  Estaba expuesto el Nacimiento o pesebre y se veía precioso.  Temblé de la emoción de estar allí.  Mucha gente seguía entrando al templo, pues muchas personas de otras parroquias adyacentes visitan la Iglesia esa noche tan especial para todos.  Celebrando el Nacimiento del Niño Dios.

Desde mi escaño le pedía al Señor que preparara mi corazón, para que El hiciera su entrada al mismo.  Unos momentos antes de comenzar la Misa y la procesión del Padre y Diáconos hacia el altar, me llamaron a la Sacristía.  Mi Padre y Pastor quería que durante el Ofertorio, esta servidora llevara una ofrenda especial al altar.  Y cuán grande fue mi sorpresa cuando me entregan en mis manos la patena junto a la forma que el Sacerdote iba a consagrar para convertirse en el Cuerpo y Sangre de Cristo. ¡Que privilegio tan grande para mí!  Fue un momento único.

Comenzó la celebración Eucarística y me sentía como si estuviera en el mismo cielo.  Los cánticos contribuyeron a que me sintiera conmovida por todo lo que estaba viviendo.  En ese momento pensé y le dije al Señor: “Señor, todo lo que me estaba perdiendo en todos estos años que estuve fuera de aquí”.  Pero gracias, por traerme a mis raíces.  La celebración continuó en todas sus partes, pasando momentos de bendición para mi vida.

Llego el momento de la consagración, donde el Padre transforma el pan y vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.  Este momento fue muy significativo para mí.  Las emociones que sentí cuando el Sacerdote eleva sus manos al cielo y luego besa el cuerpo de Cristo, después hace lo mismo con el vino que se convierte en la Sangre de Cristo.  Este momento fue bien impresionante  y sobrecogedor para mi…nunca olvidaré esos momentos.

Llego el momento de tomar la Eucaristía. El Oficiante me llama a que suba al altar para que reciba la comunión con los demás oficiantes en el altar.  Mis rodillas temblaban de la emoción.  El momento esperado había llegado.  Y recibí de parte de mi Padre y Pastor el Cuerpo y Sangre de Jesús.   Fue un momento inolvidable.  Sentí que el mismo Dios había entrado a mi corazón y había arropado todo mi ser.  Sentí que era otra persona, pero sobre todo sentí paz, mucha paz.  La paz que sobrepasa todo entendimiento, la paz de Cristo, pues El estaba dentro de mí. ¡Gloria a su Nombre!   Mis ojos espirituales se habían abierto, y así estarán para siempre.

Este es un momento que no se puede comparar con ninguna otra experiencia.  Es una experiencia única que trasciende a todas las demás experiencias vividas.  Desde ese momento, sabía que mi vida había dado un cambio de 180 grados.  Gracias Señor, por venir a mi corazón y llenarme de Ti.  Alabado seas por siempre.  Es por eso que he titulado esta reflexión: Una experiencia inolvidable.

Por: Margarita Parrilla Bonilla
Ex- Rda. Pastora Margarita Parrilla Bonilla

Tomado del boletín “Católico difunde tu Fe” de los “MISIONEROS DE LA PALABRA DE DIOS”
www.defiendetufe.com y www.defiendetufe.org

 
 
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