Sabes como responder cuando alguien dice que:
La Eucaristía no es realmente el cuerpo y la sangre de Cristo

La mayoría de los protestantes no comparten nuestra creencia católica de que la Eucaristía (la Sagrada Comunión) es realmente el Cuerpo y la Sangre de Jesús. Algunas denominaciones protestantes la ven como algo meramente simbólico; otras se acercan más a la postura católica de que Jesús verdaderamente Se ofrece a nosotros bajo las apariencias del pan y del vino (aunque generalmente sin aceptar el significado pleno de esta postura católica).

Hay también diferencias entre las diversas denominaciones en cuanto a la frecuencia de su celebración y los requisitos impuestos a quienes reciben la Comunión. Muchos protestantes concuerdan, sin embargo, en que es imposible repetir o perfeccionar el sacrificio de Cristo en la Ultima Cena y niegan que la Iglesia tenga autoridad para hacerlo.

Respuesta Católica:

La Iglesia no enseña que cada Misa repita o reproduzca la Ultima Cena. El sacrificio que hizo Cristo de Sí mismo el Jueves Santo es, en efecto, único, perfecto e irrepetible. Más bien, la Iglesia enseña que el sacrificio único y perfecto de Cristo se hace presente y accesible cada vez que se celebra la Misa. Porque Jesús es verdaderamente humano, Su acción eucarística ocurrió en un cierto momento y lugar (en Jerusalén el Jueves Santo); porque El es verdaderamente divino, esta acción trasciende las limitaciones terrenas (de tal modo, que cada vez que celebramos la Misa, traspasamos los límites del tiempo y el espacio y tocamos lo eterno).

En la Misa, Cristo actúa en la persona del sacerdote y verdaderamente cambia el pan y el vino en Su Cuerpo y Su Sangre. Esto no es algo meramente simbólico; al recibir la Sagrada Comunión, los católicos están espiritualmente presentes en la Ultima Cena (tal como si hubieran estado físicamente presentes en el piso superior), y son realmente alimentados por el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Siendo un Sacramento establecido por Cristo, la Eucaristía merece el mayor de los respetos y debe ser recibida dignamente.

Pasajes de la Escritura que sustentan el punto de vista católico:

Juan 6,53-58 - "Jesús les dijo: «Yo les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre vive en mí y yo en él. Como el Padre que me envió posee la vida y yo vivo por él, así también, el que me coma vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo; no como el pan que comieron sus antepasados. Ellos murieron; pero el que coma de este pan, vivirá para siempre." Comentario: Jesús habla muy claramente de la necesidad de comer Su Cuerpo y beber Su Sangre no de un modo simbólico, sino real.

Juan 6,60-66 - "Muchos de sus discípulos, al oír a Jesús dijeron: «Esta doctrina es inadmisible. ¿Quién puede aceptarla?» ... Desde aquel momento, muchos de sus discípulos se retiraron y ya no andaban con él." Comentario: Si Jesús hubiera hablado sólo en términos simbólicos, la gente no lo hubiera considerado como una "doctrina inadmisible."

Lucas 22,19-20 - "Después tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes; hagan esto en memoria mía.» Y después de la cena, hizo lo mismo con el cáliz diciendo: «Este es el cáliz de la nueva alianza sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes...»" Comentario: En la Ultima Cena, Jesús dio Su Cuerpo y Su Sangre a los apóstoles; El no dijo: "Esto es un símbolo de Mi Cuerpo," sino: "Esto es Mi Cuerpo." Al mismo tiempo dio a la Iglesia la autoridad para repetir este Sacramento ("Hagan esto en memoria mía").

1 Corintios 11,23-26 - "Por lo que a mí toca, del Señor recibí la tradición que les he transmitido, a saber, que Jesús, el Señor, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo entregado por ustedes; hagan esto en memoria mía.» Igualmente, después de cenar, tomó el cáliz y dijo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; cuantas veces beban de él, háganlo en memoria mía.» Así pues, siempre que coman de este pan y beban de este cáliz, anuncian la muerte del Señor hasta que él venga." Comentario: San Pablo afirma que su entendimiento de la Eucaristía le vino del Señor: el Cuerpo y la Sangre de Cristo son verdaderamente ofrecidas bajo las apariencias del pan y el vino.

1 Corintios 10,16 - "El cáliz de bendición que bendecimos, ¿no es acaso participación de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es acaso participación del cuerpo de Cristo?" Comentario: Por medio de la Eucaristía (que proviene de la palabra griega que expresa acción de gracias), participamos realmente del Cuerpo y la Sangre de Cristo (tal como lo hicieron los apóstoles en la Ultima Cena).

1 Corintios 11,27-31 - "Por eso, quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, peca contra el cuerpo y la sangre del Señor. Examínese, pues, cada uno a sí mismo antes de comer el pan y beber el cáliz, porque quien come y bebe sin discernir el cuerpo, come y bebe su propio castigo. Por eso hay entre ustedes muchos enfermos y débiles, y son bastantes los que mueren por esta razón. Si nos hiciéramos la debida autocrítica, no seríamos condenados." Comentario: Si la Eucaristía fuera meramente simbólica, Pablo no hubiera estado tan preocupado sobre la posibilidad de que los cristianos la recibieran indignamente (esto es, en estado de pecado).

Algunos Pensamientos Finales

Adicionalmente a estos pasajes bíblicos, escritos de los primeros Padres testifican también su creencia en la "Presencia Real" de Cristo en la Eucaristía. Por ejemplo, San Ignacio de Antioquía, habiendo escrito no más de diez a quince años después de la muerte de San Juan, dijo a los cristianos de Efeso que debían sujetarse al obispo "si os congregáis, repito, para mostrar vuestra obediencia al obispo y al colegio de ancianos con indivisible pensamiento, rompiendo un solo pan, que es medicina de inmortalidad, antídoto contra la muerte y alimento para vivir por siempre en Jesucristo" (Epístola a los Efesios 20,3). Ignacio escribió también: "La única Eucaristía que deben considerar válida es la que es celebrada por el obispo mismo o por alguna persona autorizada por él [esto es, un sacerdote válidamente ordenado]. Donde el obispo sea visto, que esté también todo su pueblo, porque dondequiera que Jesucristo está presente, allí está la Iglesia Católica" (Epístola a los Esmircenses, 8:1-2). Las más antiguas tradi-ciones de la Cristiandad insisten en la "Presencia Real" de Cristo en la Eucaristía-creencia que siempre ha sido preservada en la doctrina Católica y su práctica (mientras que los reclamos protes-tantes, unos 1500 años después, afirman que la Eucaristía es un mero simbolismo, una tradición "humana").

 
 
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