Sabes como responder cuando alguien dice que:
Jesús nunca pretendió una Iglesia Inistitucional

“A ti te daré las llaves del Reino de los cielos…” Mateo 16, 18-19

Debido a su creencia en sola scriptura (la idea de que la Biblia es la única autoridad que los cristianos deben reconocer), muchos protestantes niegan la necesidad de una estructura eclesial organizada y la autoridad en la enseñanza (Magisterio). Algunos afirman que la jerarquía de la Iglesia es una invención humana o que se ha desarrollado al margen de las Escrituras y es extraña a la naturaleza del evangelio. Ciertas denominaciones protestantes (tal como la Iglesia de Inglaterra) han mantenido una estructura jerárquica; otras permiten que congregaciones individuales ejerciten una virtual autonomía en asuntos relacionados con la creencia religiosa y su práctica. Hay también quienes reconocen que el Nuevo Testamento habla de una iglesia establecida por Cristo, pero que entienden este concepto enteramente en términos espirituales (p.e., la iglesia la forman todos los que creen en Jesús y existe sin necesidad de una estructura, orden o autoridad).

Respuesta Católica:

Jesús estableció Su Iglesia como una comunidad de fe visible y duradera, dotándola de los principios de una estructura institucional que la proveyeran de la fortaleza y flexibilidad necesarias para responder a las necesidades y retos de cualquier época. Es la presencia del Espíritu Santo, quien Jesús prometió que estaría permanentemente con la Iglesia, lo cual sirve a la misma como salvaguarda última y garantía de su existencia y autenticidad doctrinal. Con todo, Dios obra dentro de las limitaciones humanas.

A sabiendas de que los seres humanos tienen necesidad de orden y de una estructura, Jesús dio a Su Iglesia una jerarquía provista de autoridad moral y doctrinal, institucionalizando así Su mensaje de salvación. (No hubiera sido propio de Jesús retornar al cielo sin proveer a Su Iglesia de una autoridad bien definida para llevar a cabo la misión que El mismo le encomendó.) Algunos afirman que solo se necesita en realidad de una iglesia “espiritual”; sin embargo, de las más de 100 referencias a ekklesia (palabra griega para la iglesia) en el Nuevo Testamento, ninguna habla de ella en un sentido espiritual. Jesús fundo la Iglesia como signo visible de Su presencia en la tierra y fuente infalible de verdad y de gracia; quienes acogen y viven según sus enseñanzas tienen la certeza de saber que verdaderamente están siguiendo a Cristo.

Pasajes de la Escritura que sustentan el punto de vista católico:

Mateo 16, 18-19 – “Y yo a mi vez te digo que tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificare mi Iglesia, y las puertas del Hades (infierno) no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; lo que ates en la tierra quedara atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedara desatado en los cielos.” Comentario: Al nombrar a Pedro como jefe de la Iglesia, Jesús le dio a el y a sus sucesores plena autoridad y prometió que la Iglesia triunfaría espiritualmente.

Lucas 22, 31-32 – “Simon (Pedro), Simon, mira que Satanás los ha reclamado para sacudirlos como al trigo. Pero yo he rogado por ti, para que tu fe no decaiga; y tu, una vez convertido, confirma a tus hermanos.” Comentario: El ministerio de Pedro es el de fortalecer a otros miembros de la Iglesia (y esto implica que otros cristianos tienen necesidad de este servicio). Por la oración de Jesús, el ministerio de Pedro esta arraigado en la fortaleza- porque como dice Santiago 5,16:…Mucho puede la oración insistente del justo”- y no hay nadie mas justo que Jesús.

Juan 21, 15-17 – (Tres veces pregunto Jesús a Pedro “¿Me amas?” y entonces le dijo: “Apacienta mis ovejas.”) Comentario: Jesús confío Su Iglesia al liderazgo y al ministerio de Pedro.

Colosenses 1,18 – “El (Jesús) es también la cabeza del cuerpo, que es la Iglesia. El es el principio de todo, el primogénito de los que triunfan sobre la muerte, y por eso tiene la primacía sobre todas las cosas.” Comentario: Jesús es cabeza de la Iglesia y tiene plena autoridad sobre ella- incluyendo la autoridad para confiarla al liderazgo de los apóstoles y sus sucesores.

1 Corintios 12,28 – “Y Dios ha asignado a cada uno un lugar en la Iglesia: primero están los apóstoles, después los que hablan de parte de Dios, a continuación los encargados de enseñar, luego viene el poder de hacer milagros, el don de curar enfermedades, de asistir a los necesitados, de dirigir la comunidad, de hablar un lenguaje misterioso.” Comentario: Dios mismo estableció una jerarquía u orden dentro de la Iglesia.

Hechos 2,42 – “Los que habían sido bautizados se dedicaban con perseverancia a escuchar la enseñanza de los apóstoles, vivían unidos y participaban en la fracción del pan y en las oraciones. Comentario: Los primeros cristianos se sujetaron a la autoridad y liderazgo de los apóstoles en todos los asuntos religiosos y espirituales.

Hechos 15,28 – “Porque hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponerles otras cargas mas que las indispensables…”
Comentario: Al decidir que los paganos convertidos al Cristianismo no necesitaban circuncidarse primero, los líderes de la Iglesia identificaron directamente su autoridad con la del Espíritu Santo.

1 Timoteo 3, 15 – …pero, por si tardo, quiero que sepas como hay que comportarse en la casa de Dios, que es la Iglesia del Dios vivo, columna y fundamento de la verdad.” Comentario: La Iglesia es claramente identificada como custodia de las verdades necesarias para la salvación.

Judas 3 – “Queridos, tenia yo mucho empeño en escribirles acerca de nuestra común salvación y me he visto en la necesidad de hacerlo para exhortarlos a combatir por la fe que ha sido transmitida a los Santos de una vez para siempre.” Comentario: El mensaje de salvación ha sido transmitido a los santos (esto es, la Iglesia) de una vez para siempre y por tanto, la estructura de la Iglesia ayuda a preservar este mensaje.

Algunos Pensamientos Finales

Adicionalmente a estos y a muchos otros pasajes escriturísticos (Hechos 20,28; Efesios 1,22-23; Efesios 2, 19-21; Hebreos 13, 7-8; y 1 Pedro 5,1), la validez histórica de la estructura jerárquica de la Iglesia también es atestiguada en los primeros escritos cristianos. Por ejemplo, Clemente de Roma, quien escribió a finales del primer siglo, dijo: “Los Apóstoles nos predicaron el Evangelio de parte del Señor Jesucristo; Jesucristo fue enviado de Dios. En resumen, Cristo de parte de Dios, y los Apóstoles de parte de Cristo: una y otra cosa, por ende, sucedieron ordenadamente por voluntad de Dios. Así, pues, habiendo los Apóstoles recibido los mandatos y plenamente asegurados por la resurrección del Señor Jesucristo y confirmados en la fe por la palabra de Dios, salieron llenos e la certidumbre que les infundio el Espíritu Santo, a dar la alegre noticia de que el reino de Dios estaba para llegar. Y así, según pregonaban por lugares y ciudades la Buena Nueva y bautizaban a los que obedecían al designio de Dios, iban estableciendo a los que eran primicias de ellos -después de probarlos por el Espíritu – por inspectores u ministros de los que habían de creer. Y esto no era novedad, pues de mucho tiempo atrás se había ya escrito acerca de tales obispos y diáconos. La Escritura, en efecto, dice así en algún lugar: estableceré a los pastores de ellos en justicia y a sus ministros en fe.” (Epístola a los Corintios 42, 1-5) .

 
 
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