Sabes como responder cuando alguien dice que:
¿Si has sido slavado?

Muchos protestantes -particularmente los evangélicos y los pentecostales- se involucran en la actividad misionera cuestionando directamente a la gente: "¿Has sido salvado?" o "¿Has nacido de nuevo?" (Esto, refiriéndose a Juan 3,5, donde Jesús dice: "En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.") A veces, bastará una simple respuesta, por ejemplo: "Sí, he sido salvado. Pero gracias por preguntarme" o "Sí, he aceptado a Jesucristo como mi Señor y Salvador."

Con todo, algunos evangélicos continuarán presionando en este punto -especialmente si descubren que uno es católico (y es que a menudo consideran como una obligación personal el "iluminar" a los católicos y rescatarlos de su "esclavitud" espiritual dentro de lo que ellos tienen por una iglesia falsa). Por tanto, los católicos deben conocer lo que enseña la Iglesia en relación al tema de la salvación.

Respuesta Católica:

La salvación es un don gratuito de Dios, que nos es ofrecido por medio de Su Hijo Jesucristo. El ser bautizados con agua en el nombre de la Santísima Trinidad (ver Mateo 28,19) nos permite participar de la muerte redentora y la resurrección del Señor. Sin embargo, contrario a lo que algunos protestantes sugieren, éste no es un evento de una vez y para siempre. Más bien, la salvación es un proceso continuo que demanda de nuestra parte una colaboración activa e incesante con la gracia de Dios.

El Bautismo nos hace miembros de la familia de Dios, pero es muy posible que nosotros -a sabiendas y deliberadamente- rechacemos nuestra herencia celestial a través del pecado grave y sin arrepentimiento. De allí que debamos hacer uso -humilde y activamente- de la gracia divina para superar nuestros pecados y estar dispuestos a acoger la vida eterna con Dios. Si hemos sido bautizados, pero no hemos vivido nuestro llamamiento cristiano como Dios lo desea, no es necesario "nacer de nuevo", como si experimen-táramos el bautismo por segunda vez. Nosotros ya nacimos de nuevo en el bautismo (y este sacramento no puede repetirse). Simplemente, necesitamos atravesar por un proceso de conversión y comenzar a usar la gracia de Dios para vivir de acuerdo con nuestras responsabilidades espirituales y morales.

Pasajes de la Escritura que sustentan el punto de vista católico:

Romanos 6,4 - "En efecto, por el bautismo hemos sido sepultados con Cristo quedando vinculados a su muerte, para que así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por el poder del Padre, así también nosotros llevemos una vida nueva." Comentario: El Bautismo nos hace partícipes de la muerte redentora de Cristo y Su resurrección y quien ha sido bautizado no tiene necesidad más adelante de "nacer de nuevo".

1 Corintios 9,16-27 - "Yo, pues, corro, pero no sin rumbo; lucho, no como quien da golpes al aire, sino que disciplino mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de enseñar a los demás, quede yo descalificado." Comentario: Incluso alguien tan santo y comprometido con Cristo como San Pablo, estaba consciente de la posibilidad de perder su parte en la vida eterna.

Filipenses 2,12-13 - "... esfuércense con santo temor en lograr su salvación. Porque es Dios quien, más allá de la buena disposición de ustedes, realiza en ustedes el querer y el actuar." Comentario: Pablo indica que la salvación es un proceso con-tinuo que debe tomarse muy en serio.

Filipenses 3,10-12 - "De esta manera conoceré a Cristo y experimentaré el poder de su resurrección y compartiré sus padecimientos hasta asemejarme a él en su muerte, a ver si así logro la resurrección de entre los muertos. No pretendo decir que haya conquistado la meta o conseguido la perfección, pero me esfuerzo a ver si la conquisto, por cuanto yo mismo he sido conquistado por Cristo Jesús." Comentario: Pablo no considera que ya ha obtenido la salvación; todavía es necesaria su cooperación activa e incesante con la gracia de Dios.

Mateo 7,21-24 - "No todo el que me dice: ¡Señor, Señor! entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán aquel día: «¡Señor, Señor! ¿No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?» Pero yo les responderé: «No los conozco. ¡Apártense de mí, malvados!» El que escucha mis palabras y las pone en práctica, es como aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca." Comentario: La salvación pueden perderla incluso las personas que sirven en Nombre de Cristo-así que continuamente debemos esforzarnos por ser fieles a El.

Romanos 2,5-7 - "... cuando Dios se manifieste como justo juez y dé a cada uno según su merecido: a los que perseverando en la práctica del bien buscan gloria, honor e inmortalidad, les dará vida eterna" Comentario: Debemos perseverar en usar la gracia de Dios y hacer el bien si queremos alcanzar el cielo. Efesios 4,27 - "Y no den al diablo oportunidad alguna." Comentario: Este consejo sería innecesario si los cristianos ya hubieran alcanzado la salvación aquí en la tierra; las tentaciones de Satanás son peligrosas precisamente porque siempre es posible que nosotros rechacemos el amor de Dios.

2 Timoteo 4,9-10 - "Procura visitarme lo antes posible, pues Dimas me ha abandonado por amor a las cosas de este mundo y se ha ido a Tesalónica..." Comentario: Dimas fue alguna vez compañero misionero de Pablo (ver Colosenses 4,14 y Filemón 24), pero abandonó el llamado que Dios le había hecho.

1 Juan 2,19 - "Salieron [muchos anticristos] de entre nosotros [la Iglesia], pero no eran de los nuestros." Comentario: Incluso ser miembros de la Iglesia no garantiza la salvación.

Algunos Pensamientos Finales

El predicador católico, Steve Wood, converso del protestantismo, escribió: "Mi oposición fundamental al Catolicismo provenía de mi creencia en que la Iglesia Católica estaba conduciendo a millones de personas al infierno a causa de sus enseñanzas respecto a la salvación. Pensaba, como me lo habían dicho incontables protestantes -desde la Capilla del Calvario hasta el seminario- que la Iglesia Católica negaba que la salvación se daba por la gracia sola. Puesto que la Biblia es muy clara en cuanto a que la salvación proviene de la gracia y no de las obras, y puesto que yo mismo pensaba que la Iglesia Católica enseñaba la salvación por las obras, en cuanto a mí concernía, el catolicismo estaba fatalmente equivocado. Lo que yo no sabía era que la Iglesia Católica consistentemente ha condenado la idea de la salvación por las obras, enseñando que la salvación proviene solamente de un don gratuito de la gracia de Dios. Más tarde, cuando me explicaron la postura católica, me sorprendió [comprobar] cuántas veces se le mal interpreta y caricaturiza por parte de los críticos protestantes" ("A Prodigal's Journey," de Surprised by Truth, p. 88). La enseñanza de la Iglesia sobre la salvación es muy simple y totalmente escriturística: Por el bautismo, nacemos de nuevo de agua y del Espíritu Santo (ver Juan 3,5), participando así de la muerte y resurrección de Cristo (ver Romanos 6,3-14) y si permanecemos en la gracia de Dios, entraremos en Su reino un día.

 
 
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