Milagro Eucarístico de Lanciano - Italia

Un monje, durante la celebración de la Santa misa, dudo de la presencia real del Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor en la  Hostia y el Vino Consagrados. Durante la Consagración, él vio como la Hostia se transformó en Carne y el vino en Sangre. Este milagro se mostró a todo el pueblo y aun hoy se mantiene expuesto al público, ya que el Cuerpo y la Sangre del Señor se mantienen intactos desde los años setecientos.

En 1887 el Arzobispo de Lanciano, obtuvo del Papa Leo XIII, una indulgencia plenaria perpetua para quienes veneren el Milagro Eucarístico durante 8 días después del día de fiesta.

La Presencia Real de Nuestro Señor en la Eucaristía es un signo de amor que Jesús nos dejo para que lo recibiéramos con la mayor frecuencia posible.

“Mi  carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come de mi carne y bebe de mi sangre permanece en mí  y yo en él” (Juan 6,55-56)

 
 
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