Entrevista a Giovanni Reale
Giovanni Reale es filósofo católico, hombre considerado como un grande sabio, a quien a menudo se lo consulta para comprender mejor la búsqueda del cristianismo contemporáneo y los asuntos a veces lacerantes que han herido la Iglesia y que van dirigidos en particular contra el pontificado de Benedicto XVI.
Profesor, día tras día son lanzadas avalanchas de acusaciones contra la Cátedra de San Pedro. Han partido de la prensa estadounidense pero luego han llegado a todas partes. ¿Qué está ocurriendo?
Lo que está ocurriendo no me asombra en lo más mínimo. Por otra parte fue profetizado por el mismo Jesucristo. Dijo: “os perseguirán así como me han perseguido a mí, porque el mundo os odia en cuanto vosotros no amáis lo que es suyo”. El Papa como testigo sobre la tierra de Cristo continúa a decir cosas que por su naturaleza, intrínsecamente y estructuralmente, son contrarias a lo que el mundo ama. La razón de los ataques es por tanto teológica y muy profunda. Y esto no lo ha explicado uno cualquiera, sino el mismo Cristo. Por otra parte, recordad qué pasó con el predecesor de este Pontífice. ¿No quisieron asesinarlo?
Profesor, pero este ataque parte de motivos contingentes.
Mire, para comprender las razones de fondo de lo que está ocurriendo no creo que haya que mirar demasiado sobre lo contingente. Pensar sólo en este asunto actual (ndt: la pedofilia), a esta posición de hoy sería reductivo. Es el mundo que se ama a sí mismo y que odia quien lo pone en discusión que se lanza al ataque contra el artífice de esta crítica radical. Lo que está aconteciendo no es más que lo que Cristo había preanunciado en modo profético y espléndido.
Pero, ¿habrá alguna razón específica que guía esta feroz polémica contra Benedicto XVI?
Este Papa dispone de un enorme saber teológico y filosófico. Posee una gran sensibilidad artística. En definitiva, es uno de los Papas más dotados culturalmente, espiritualmente, artísticamente que la Iglesia haya tenido. En el rol que ha ejercido ha demostrado, durante años, estas características. En consecuencia, es un hombre que a los ojos y a las oídos de los adversarios es peligroso. Quien odia el cristianismo llega a tolerar mejor un cristiano ignorante, pero no soporta el espesor cultural del cristiano. Este Papa representa justamente aquello que ellos no logran soportar. De las extraordinarias cualidades de Ratzinger, el primero que estaba convencido era Juan Pablo II. Si quiere le cuento un episodio..
Por favor..
Una noche estaba yo cenando con el Papa Wojtyla y le dije que la Fides et Ratio era una extraordinaria encíclica y que contenía dos ideas muy importantes. La primera: la fe es metacultural, es decir que no puede ser encerrada en ninguna cultura ni en ninguna filosofía, por tanto la de Santo Tomás no es la única filosofía de la Iglesia. Mientras expresaba lo plausible de estas dos innovaciones, Juan Pablo II me respondió que eran debidas a sus excelentes colaboradores y me hizo entender que aludía a Ratzinger, quien justo en los años precedentes había escrito: basta con la neoescolástica llevada como modelo único e irreversible de la filosofía. Luis Pareyson decía: cuando un filosofo presenta también en el modo más inteligente y refinado a Dios ¿cómo lo explica? Por medio de categorías humanas. Es decir, se trata de una forma, si bien sublime, de antropomorfismo. Y por tanto no es el Dios como es sino como lo piensa él. Dios no es aquello que tú has comprendido –observaría san Agustín- sino otro. Decir que la Iglesia no canoniza ninguna filosofía significa dar un paso gigantesco, llevando a alturas extraordinarias la fe que se vuelve metacultural y metafilosófica. No es contra la razón sino más allá de la razón. En definitiva, Ratzinger afirma que la palabra de Cristo vale más que la de cualquier hombre por grande que éste sea.
En resumen, Usted sostiene que Ratzinger es atacado porque es un grandísimo Papa y porque es portador de importantes innovaciones.
Las ideas que he expuesto son revolucionarias. Si la fe no está contra la razón sino sobre la razón. Si la palabra de Cristo vale más que la de cualquier otro hombre, no me identifico con ninguna filosofía y entonces puedo favorecer la circulación de todas, confrontarme con todas. Quien tiene este tipo de fe es infinitamente más libre que cualquier otro, mucho más que un laico que puede estar mayormente más cercano a una teoría más que a otra. Y esto, lo repito, es revolucionario. Pero, no es la única grandeza de este Papa.
Procedamos al pensamiento de Ratzinger…
Este Papa en su primera encíclica habló del eros. El eros -en este escrito suyo- es recuperado al interno del ágape, del amor divino, y si ocurre esto, enriquece enormemente al hombre. El eros no va bien cuando niega el ágape cristiano. El amor divino no niega el amor humano, sino que lo incluye. En la primera encíclica el Papa –y ésta es la tercera grandeza- dice explícitamente que el cristianismo no es el encuentro con una idea sino con una persona. En fin, desde cuando es Papa, Ratzinger ha contraído su figura de intelectual-teólogo y ha ensanchado fuera de medida la de pastor. Se decía: ¿cómo hará para hacerse entender, él tan distante intelectualmente de la gente común? Y en cambio ha tenido un gran éxito, sobre todo entre los jóvenes. Supo hacerse entender. El pensamiento teológico y filosófico del Papa es un pensamiento fuerte y abierto. Y esto es considerado muy peligroso por parte de sus adversarios. La apertura no significa liquidar todo. Es fuerte porque mantiene bien firmes algunos principios y encima porque realiza el máximo de la apertura al hombre de hoy. Y Ratzinger hace todo esto con la fe que tiene, la inteligencia que tiene, la cultura que tiene.
La dureza de este ataque hace temer por el futuro de la Iglesia.
La Iglesia será siempre hostigada y siempre tendrá que atravesar mares en borrasca. Los otros no tienen la fuerza cultural de la Iglesia, cambian demasiado rápidamente pensamientos y modas. Y luego Cristo ha dicho que jamás abandonará a su Iglesia. Ciertamente, habrá peligros, pero quien posee la fe sabe que Cristo ha prometido: “estaré con vosotros hasta el fin del mundo”. Naturalmente yo distingo la Iglesia de la Curia. Los errores los comete la Curia, no la Iglesia.
Perdone, pero Usted aún no ha nombrado la palabra pedofilia que es la razón por la que se ha desencadenado esta polémica…
Es una excusa para atacar al Papa. Aprovecharon de ello y creo que continuarán. Encontrarán otras excusas. La pedofilia es un argumento bien elegido porque golpea mucho y el escándalo –esto es innegable- es notable. El intento que están haciendo es el de decir que todos son pedófilos. Pero, no es así. Y Ratzinger se ha movido muy bien, con fuerza y apertura.
(Liberal, 10 de abril de 2010)