Conclusión
Como escribimos hace tres años, “Es dentro de este contexto de la solidez esencial del sacerdocio y de la profunda fe de nuestros hermanos y hermanas en la Iglesia que sabemos que podemos enfrentar y resolver esta crisis para hoy y para el futuro”.
Deseamos reiterar una vez más que la gran mayoría de los sacerdotes y diáconos sirven a su pueblo fielmente y que cuentan con la estima y el afecto de los fieles. También cuentan con nuestro amor y nuestra estima, y con nuestro compromiso de preservar su buen nombre y su bienestar.
Un medio esencial para resolver la crisis es la oración por la curación y la reconciliación, y los actos de reparación por la grave ofensa a Dios y la profunda herida infligida a su santo pueblo. Estrechamente conectado con la oración y con los actos de reparación, está el llamado a la santidad de la vida y al cuidado del obispo diocesano/eparquial, para asegurar que él y sus sacerdotes hagan uso de las formas de probada eficacia para evitar el pecado y para crecer en la santidad de la vida.
Basándonos en la oración y la penitencia, renovamos las promesas que hicimos en el Estatuto original.
Prometemos solemnemente, unos a otros y a ustedes, pueblo de Dios, trabajar al máximo para la protección de niños y jóvenes.
Prometemos dedicar a esta meta los recursos y el personal que sean necesarios para lograrla.
Prometemos hacer todo lo posible para ordenar en el sacerdocio y colocar en cargos de confianza sólo a aquellos que compartan nuestro compromiso de proteger a niños y jóvenes.
Prometemos trabajar por la curación y la reconciliación de los que han sido objeto del abuso sexual cometido por clérigos.
Se han realizado muchas cosas para cumplir estas promesas. Oramos devotamente para que Dios que ha iniciado este buen trabajo en nosotros lo lleve a su fin.
Se publica este Estatuto para las diócesis/eparquías de Estados Unidos. El Comité para la Protección de Niños y Jóvenes con el asesoramiento del Comité Nacional de Revisión volverá a examinarlo dentro de cinco años. Los resultados de esa revisión serán presentados a la Conferencia de Obispos para su confirmación.
* De acuerdo con Sacramentorum sanctitatis tutela (SST), artículo 4§1, el abuso sexual, para el propósito de este Estatuto, deberá incluir todo delito cometido por un clérigo contra el Sexto Mandamiento del Decálogo con un menor tal como se lo describe en el Código de Derecho Canónico, c. 1395 §2 (“El clérigo que cometa de otro modo un delito contra el sexto mandamiento del Decálogo, cuando este delito haya sido cometido con violencia o amenazas, o públicamente o con un menor que no haya cumplido dieciséis años de edad [edad elevada en SST a dieciocho años, que ha constituido la mayoría de edad en los Estados Unidos desde 1994], debe ser castigado con penas justas, sin excluir la expulsión del estado clerical cuando el caso lo requiera”) y el Código de Cánones de las Iglesias Orientales, c. 1453 § (“Un clérigo que vive en concubinato o provoca escándalo permanente pecando públicamente contra la castidad debe ser castigado con una suspensión, a la que se pueden agregar gradualmente otras penas, hasta llegar a la deposición, si él persiste en el delito”)
Si existiera alguna duda sobre si un acto cuenta con los elementos necesarios para ser considerado como una violación externa, objetivamente grave, deben consultarse las obras de reconocidos teólogos morales, y deben obtenerse en forma apropiada las opiniones de expertos reconocidos (Canonical Delicts Involving Sexual Misconduct and Dismissal from the Clerical State, 1995, p. 6). En última instancia, es responsabilidad del obispo/eparca diocesano, con el asesoramiento de un comité de revisión calificado, determinar la gravedad del presunto acto.
El documento Estatuto para la Protección de Niños y Jóvenes fue elaborado por el Comité Ad Hoc sobre Abuso Sexual de la United States Conference of Catholic Bishops (USCCB). Fue aprobado por el cuerpo en pleno de los obispos católicos de Estados Unidos en la Reunión General de junio de 2005 y ha sido autorizado para su publicación por el abajo firmante.
Monseñor William P. Fay
Secretario General, USCCB
Los textos bíblicos utilizados en esta obra han sido extraídos del Leccionario Mexicano, copyright © 2005, Obra Nacional de la Buena Prensa, México, D.F. y se utilizan con permiso del propietario de los derechos. Todos los derechos reservados.
Estatuto para la Protección de Niños y Jóvenes
Copyright © 2002, United States Conference of Catholic Bishops
Washington, D.C. 20017.
Copyright © 2005, United States Conference of Catholic Bishops
Washington, D.C. 20017.