¡Los niños no se tocan!

 Hay un tema muy doloroso del cual se habla desde hace tiempo: Los casos de pedofilia que han ocurrido en el interior de la Iglesia. El Santo Padre Benedicto XVI ha condenado con severidad estos hechos que son crímenes horribles como los definía el Siervo de Dios Juan Pablo II.  Benedicto XVI está tomando todas las medidas para prevenir que estos crímenes no ocurran de nuevo. Los que han hecho estos oprobios, ha dicho el Santo Padre, tienen que pagar delante de Dios y delante de la justicia humana. Desafortunadamente los datos que se refieren a la pedofilia son devastadores: En Alemania desde el año 1995 ha habido 210.000 denuncias de abusos sobre menores, de las cuales solo el 0,2 % se refiere a eclesiásticos.

Esto de la pedofilia es un problema que pertenece a toda la sociedad. En los Estados Unidos los datos nos indican que en el periódo, en el cual un centenar de sacerdotes era condenado por abusos, el número de profesores de gimnasia y entrenadores de equipos deportivos juveniles (casados y con hijos) era cerca de 6.000.  (Entre los pastores protestantes, variadamente según la denominación, el número de los abusos era de dos veces hasta 10 veces más de los sacerdotes católicos... y los pastores protestantes son regularmente casados y tienen hijos)

Hay otro dato que alguien pudiera considerar políticamente no correcto, pero hay que decirlo porque es verdad: El 80% de los pedófilos son homosexuales y entre los sacerdotes católicos pedófilos el 90% son homosexuales.

Desafortunadamente los datos dicen también que los dos tercios de las molestias sexuales sobre menores no viene de personas externas sino de los mismos miembros de la familias: padrastros, primos, hermanos y desafortunadamente también, padres.

Hay además el fenómeno del turismo sexual. Imagínese que solo desde Italia cada año hay 80.000 Italianos que van a los países pobres para aprovecharse de los niños.

Yo quisiera recordar lo que Jesús dijo de los que escandalizan a los niños: Sería mejor por ellos que se pusieran una piedra al cuello y fueran echados en el mar. Los niños no se tocan.  Queridos Hermanos y Hermanas, quisiera recordarles que hay algunas organizaciones internacionales que trabajan para ayudar a los niños, pero todos nosotros debemos hacer algo para protegerlos, este es un compromiso que debemos asumir todos los cristianos.

¡Que Dios les bendiga siempre!

Padre Bruno Oliviero – Capellán de la Cárcel de Poggioreale Nápoles – Italia –
http://www.solidarity-mission.it/espanol/index.htm

  

 
 
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