Pobreza, Castidad y Obediencia

Las órdenes religiosas aún desempeñan una función relevante en el ministerio de la Iglesia. Las órdenes religiosas consisten en grupos de hombres o mujeres que viven en comunidad y se dedican a un ministerio particular, ya sea la enseñanza de enfermería o incluso la contemplación. Por ejemplo, las Hermanas de la Caridad, fundada por San Vicente de Paul, se han dedicado al cuidado y atención de los pobres y fundaron varios hospitales. Las Carmelitas son una orden de clausura dedicadas a la oración y a la meditación.

San Benito estableció la primera orden monástica; los monjes benedictinos fundaron un monasterio en Monte Casino, Italia, alrededor del año 520. Con el tiempo, los monasterios llegaron a ser predominantes en todo el mundo cristiano; los mismos servían como centros de aprendizaje religioso, y a menudo tenían buenos resultados financieros en actividades agrícolas, en la elaboración de vinos y en otras tareas.

Además de las órdenes monásticas, la Iglesia vio surgir también a las órdenes mendicantes. Los frailes pertenecientes a estas ordenes no Vivian recluidos sino salían al mundo para ejercer el ministerio sagrado. A ellos no se les permitía obtener ingresos sino existir en base a donaciones. Un “hermano”, tal como un Hermano Cristiano, es un tipo de fraile.

Todos los miembros de las comunidades religiosas, ya sean monjes, religiosas, frailes o hermanos, practican los consejos evangélicos. Es decir, toman los votos voluntarios de pobreza, castidad y obediencia. Ellos no contraen matrimonio, no tienen propiedad privada, viven en comunidad y practican una estricta obediencia a sus superiores.

(Tomado del Boletín de la Iglesia de San Luis)

 
 
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