El Bautismo
Un Renacimiento Espiritual
La Iglesia nos enseña que el Bautismo es el ingreso a la vida espiritual y es la puerta para otros sacramentos, un Sacramento de purificación y renacimiento. A través del Bautismo, los católicos se hacen miembros de la Iglesia a fin de compartir la misión de la misma.
El Bautismo, que proviene de la palabra griega bapti.zein, significa “sumergirse” o “inmersión.” La inmersión en el agua es simbólica en cuanto a la muerte y al renacimiento: La persona bautizada muere en el agua y renace en Cristo, así como Cristo mismo murió en la cruz y fue resucitado. Las aguas del Bautismo tienen un efecto de purificación, ya que el alma de la persona bautizada es lavada y renovada por el Espíritu Santo. El Bautismo esta además relacionado con la iluminación espiritual- aquellos que reciben el Bautismo son iluminados en su entendimiento.
Varias historian del Antiguo Testamento parecen prefigurar al Bautismo: la historia del Diluvio Universal, cuando el agua ahogo a los malvados; el cruce del Mar Rojo, que libero a los Israelitas del cautiverio; el cruce del Rió Jordán a la Tierra Prometida. En el Nuevo Testamento, Jesús mismo es bautizado antes de iniciar su misión. Luego de Pentecostés, los apóstoles comenzaron a bautizar a los nuevos conversos a la fe.
En los inicios de la Iglesia, el Bautismo fue parte de los Sacramentos de Iniciación, que también implico la Proclamación de la Palabra, aceptación del Evangelio, profesión de fe, el derramamiento del Espíritu Santo a través de la Confirmación, y la admisión a la Comunión Eucarística.