“CUANDO OREN DIGAN: Padre Nuestro Que estás en el Cielo…”
(Lc 11, 2-4)

“Y sucedió que, estando él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: "Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos"…” (Lc.11,1)

“Cuando ustedes hagan oración, no hablen mucho como los paganos, que se imaginan que a fuerza de mucho hablar, serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo que les hace falta, antes de que de lo pidan. Ustedes, pues, oren asi:

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu reino; hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros, hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, más líbranos del mal.

Si ustedes perdonan las faltas de los hombres también a ustedes los perdonará el Padre celestial. Pero si ustedes no perdonan a los hombres, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas.” Mt.6,7:15)

Orar, pero no con los labios, sino orar con el corazón.

Esto es lo que la Santísima Virgen María pide de todos sus hijos, a través de sus numerosas manifestaciones a lo largo de la historia de la Iglesia.

Y si hemos de comenzar a orar con el corazón, debemos empezar por meditar en la oración que Cristo nos enseñó – el Padrenuestro .*

Padre...

Nuestro...

Padre Nuestro significa que El se ha dado a ustedes como Padre, les ha dado todo . Sepan que si sus padres de la tierra hacen todo por ustedes, cuánto más hará su Padre Celestial.

Padre Nuestro significa: Te doy todo, hijo mío.

Que estás en el cielo...
Significa: Tu Padre de la tierra te ama, pero tu Padre Celestial te ama aún más. Tu padre es capaz de enojarse, El no, El te ofrece sólo amor...

Santificado sea Tu nombre...
A cambio, debes respetarlo, porque El te ha dado todo y porque es tu Padre debes amarlo. Debes glorificar y alabar Su nombre. Debes decir a los pecadores: El es el Padre, sí, es mi Padre y yo deseo servirlo y glorificar sólo Su nombre.

Esto quiere decir: "Santificado sea Tu nombre".

Venga a nosotros Tu reino...
Así se agradece a Jesús y se pretende decir: Jesús, nosotros no sabemos nada, sin Tu Reino somos débiles, si Tu no estás presente entre nosotros. Nuestro reino pasa, mientras que el Tuyo no pasa jamás. íRestablécelo!

Hágase Tu voluntad...
Oh Señor, haz que nuestro reino se derrumbe, haz que sólo Tu Reino sea el verdadero, haz que nos demos cuenta de que nuestro reino está destinado a perecer y que pronto, AHORA, permitamos que se haga sólo Tu voluntad.

En la tierra como en el cielo...
En el cielo, Señor, sabemos cómo Te obedecen los ángeles, cómo Te respetan; haz que también nuestros corazones se abran y podamos respetarte como ahora lo hacen los ángeles. Y haz también que en la tierra todo puede ser santo como lo es en el Cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día...
Danos Señor el pan y el alimento para nuestra alma; dánoslo ahora, dánoslo hoy, dánoslo siempre; que este pan pueda volverse alimento para el alma, que nos nutra, que con él Te santifiquemos, que ese pan sea eterno.

Oh Señor, te pedimos por nuestro pan.
Oh Señor, haz que lo recibamos.
Oh Señor, ayúdanos a entender lo que debemos hacer.

Haz que nos demos cuenta que el pan cotidiano no nos será dado sin la oración.

Perdona nuestras ofensas
Perdónanos, Señor, nuestros pecados. Perdónanos, porque no somos buenos y no somos fieles.

Como nosotros perdonamos a los que nos ofenden
Perdónanos, para que también nosotros perdonemos a quienes hasta ahora no hemos sido capaces de perdonar.

Oh Jesús, perdona nuestras ofensas, Te lo suplicamos.

“Ustedes piden que se les perdonen las ofensas en la misma medida en que ustedes perdonen a quienes les ofenden, sin darse cuenta de que si sus pecados fueran verdaderamente perdonados así como ustedes perdonan a los demás, sería bien poca cosa. Vean, pues, lo que les dice su Padre Celestial con estas palabras.”

Y no nos dejes caer en tentación
Señor, líbranos de las grandes pruebas.
Señor, nosotros somos débiles.
Haz, Oh Señor, que las pruebas no nos lleven a la perdición.

Y líbranos del mal
Señor, líbranos del mal.
Haz que en las pruebas logremos encontrar algo bueno, que sean un paso en la VIDA.

Amén
Así sea, Señor, hágase Tu voluntad.

(*) La Virgen María, Reina de la Paz, enseñó en Medjugorje esta meditación sobre el Padrenuestro a través de Jelena Vasilic.
(Puede reproducir este folleto)

 
 
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