COSTUMBRES CUARESMALES

Durante la Cuaresma se suprimió el Gloria y el Aleluya, y se impuso el color morado en las vestiduras litúrgicas y en los frontales de los altares. No se permitían los bautizos ni las bodas solemnes. En la Edad Media, el sábado anterior a Septuagésima se generalizó un rito de despedida del «aleluya»; que consistía en el entierro o quema de una tabla o de una muñeca con la palabra escrita, acompañado de gestos y oraciones. Los «oficios de tinieblas» (Maitines y Laudes del Jueves, Viernes y Sábado Santos, rezados en las tardes de los días anteriores) adquirieron especial importancia en las catedrales y monasterios. El pueblo los vivía con más interés que los actos de la mañana, ya que contenían elementos más dramáticos (las quince velas del «tenebrario», que se apagaban progresivamente, después del canto de cada salmo, el sonido de las carracas y tambores, después de la última lectura, para recordar el terremoto que siguió a la muerte del Señor, etc.) y precedían a las procesiones, en las que todos participaban. Desde la Edad Media, se comenzó cubrir con velos las cruces e imágenes de las iglesias el Domingo de Pasión. La costumbre se generalizó a lo largo del S.. XVI y se hizo obligatoria en el siglo siguiente. Como el tiempo de penitencia era muy largo, se instituyó el domingo de Laetare (el cuarto) para interrumpirlo momentáneamente, y se introdujeron en ese día los ritos relativos a la bendición de la «rosa de oro», que después se entregaban a personajes que se habían destacado en la defensa de la Iglesia. La Cuaresma se llegó a convertir en un tiempo con identidad propia, con una gran riqueza de lecturas y oraciones para cada día. Antes de comenzarla, se establecieron días para despedir el consumo de la carne y del alcohol (los «carnavales» o «carnes tolendas», que, en ocasiones, evolucionaron hacia formas neopaganas y que tanta fuerza han adquirido en nuestros días). Como conclusión de la misma, también se establecieron ritos populares para despedir la abstinencia (el «entierro de la sardina» y las tortas de Pascua, con huevos duros, por ejemplo).

 
 
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