LAS ESTACIONES CUARESMALES EN ROMA

En la Urbe, en los días de Cuaresma se estableció una compleja liturgia estacional. Cada día se reunía la comunidad en una iglesia menor. Allí, el Papa pronunciaba una oración y se partía en procesión, cantando las letanías de los Santos, hasta una iglesia titular, donde se celebraba la Eucaristía.. Las oraciones y las lecturas hacían referencia a los santos y mártires relacionados con esos templos. A veces, la relación era sencilla de identificar; otras era muy rebuscada. Por ejemplo, el día en que se celebraba en San Vidal, que fue arrojado a una fosa, se leía la historia del patriarca José, que fue arrojado por sus hermanos a un pozo; en Santa Susana, mártir romana, se leía la historia de Susana en el libro de Daniel; en San Marcos, donde está la tumba de los Santos Abdón y Senén, que llegaron a Roma desde Persia, se leía la historia de Naamán, que peregrinó desde Siria hasta Israel para encontrarse con el profeta Eliseo; en Santa Prudenciana, se leía un evangelio relacionado con San Pedro, que se alojó en su casa; etc.

 
 
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