LA LITURGIA CUARESMAL CONTEMPORÁNEA

El Vaticano II pidió que se mantuviera la dimensión penitencial de la Cuaresma y que se recuperara la bautismal. Para dar cumplimiento a la sugerencia de los padres conciliares, se preparó un nuevo Ritual de la iniciación cristiana de adultos, que establece cómo deben realizarse los distintos ritos a lo largo de la Cuaresma.. Además, como el actual leccionario dominical comprende tres ciclos de lecturas, se organizó el primero con los evangelios que la Iglesia primitiva utilizaba en la preparación de los catecúmenos. Las primeras lecturas dominicales presentan las principales etapas de la historia de la salvación, mostrándonos que la revelación es la realización progresiva de un proyecto eterno de Dios, desarrollado en el tiempo, que se dirige hacia Cristo y culmina en Él. Las segundas lecturas están tomadas de las cartas de San Pablo, y sirven para iluminar los temas del día con reflexiones del apóstol. Los evangelios de los días feriales exponen los grandes temas cuaresmales: la llamada a la conversión, el amor al prójimo, el perdón de los pecados y la pasión de Cristo. Las primeras lecturas están escogidas en referencia a los evangelios de cada día.

Así, la Cuaresma se caracteriza como:

a)                Tiempo de gracia. Un regalo que se nos ofrece para que redescubramos lo esencial del cristianismo en la lectura de la Palabra de Dios, en la oración y en la práctica de una vida íntegra.

b)                Tiempo de preparación para la Pascua. Las cosas importantes hay que prepararlas con tiempo. La Pascua es tan importante (celebramos los misterios de nuestra redención), que la preparamos durante 40 días.

c)                Tiempo de catequesis bautismal. Se ha recuperado la preparación bautismal para los adultos que reciben en Pascua el bautismo, la confirmación y la primera comunión. Los ya bautizados están llamados a tomar conciencia del don del bautismo y a renovar su gracia

d)                Tiempo de conversión. Los cristianos deberíamos vivir como cristianos siempre, pero todos somos conscientes de que muchas veces equivocamos el camino, por lo que la Cuaresma es una llamada a recibir el perdón de Dios y a volver a empezar, en su nombre, la vida de la gracia.

 

 
 
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