LOS AYUNOS DE PREPARACIÓN A LA PASCUA.

 Desde el siglo II tenemos testimonios de un ayuno previo a la Pascua, que lentamente se fue alargando, hasta constituirse en el s. IV una época de 40 días, en los que se hacía sólo una comida al día, excluyéndose las carnes, los huevos, la leche y el alcohol. Entre los siglos VI y VII se añadieron tres semanas más a la Cuaresma (que tomaron los nombres de «Quincuagésima», «Sexagésima» y «Septuagésima», desaparecidas desde 1968). Lo justificaban haciendo un paralelismo con los 70 años que duró el destierro de Babilonia.

 

 
 
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