Segunda Semana de Cuaresma

DOMINGO

Lectura Breve

Así dice el Señor, el Santo de Israel: “Vuestra salvación está en convertiros y en tener cal-ma; vuestra fuerza está en confiar y estar tranquilos.” El Señor espera para apiadarse, aguarda para compadecerse; porque el Señor es un Dios recto: dichosos los que espe-ran en Él. Is 30, 15. 18

Oremos

Glorifiquemos a Dios, cuya bondad es infinita, y elevemos a Él nuestra oración por medio de Jescucristo, que está siempre vivo para interceder en favor nuestro; digámosle: Enciende, Señor, en nosotros la llama de tu amor.

Invoquemos a Dios Padre con la oración que nos enseñó Jesús: “Padre Nuestro....

Señor, Padre Santo, que nos has mandado escuchar a tu amado Hijo, aliméntanos con el gozo interior de tu palabra, para que, purificados por ella, podamos contemplar tu gloria con mirada limpia en la perfección de tus obras. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

LUNES

Lectura Breve

Señor, tú te compadeces de todos porque todo lo puedes y disimulas los pecados de los hombres para que se arrepien-tan. Amas a todos los seres y nada de lo que hiciste aborre-ces. Sb 1, 24 – 25a

Oremos

Bendigamos a Dios, nuestro Padre, que por la palabra de su Hijo prometió escuchar la oración de los que se reúnen en su nombre, y, confiados en esta promesa, supliquémosle, dicien-do: Escucha a tu pueblo, Señor.

Digamos a nuestro Padre, juntamente con Jesús, la oración que Él nos enseñó: Padre Nuestro....

Señor, tú que para nuestro progreso espiritual nos mandas dominar nuestro cuerpo mediante la austeridad, ayúdanos a huir también de todo pecado y a entregarnos, con amor filial, al cumplimiento de tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

MARTES

Lectura Breve

Convertios a mí de todo cora-zón con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad vuestros corazo-nes y no vuestras vestiduras, y convertíos al Señor, vuestro Dios, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas.Jl 2, 12 - 13

Oremos

Concédenos escuchar con más frecuencia tu palabra en este tiempo cuaresmal, para que en la gran solemnidad que se avecina nos unamos con mayor fervor a Cristo, nuestra Pascua.

Que el Espíritu que habita en nosotros y nos une en su amor nos ayude a decir: Padre Nuestro....

Señor, vela con amor constante sobre tu Iglesia, edificada en la debilidad humana, y, pues sin ti la naturaleza mortal sucumbe, que tu protección la preserve siempre del mal y la encamine por las sendas de la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

MIÉRCOLES

Lectura Breve

Arrepentíos y convertíos de vuestros delitos y no caeréis en pecado. Quitaos de encima los delitos que habéis perpetrado y estrenad un corazón nuevo y un espíritu nuevo; y así no moriréis, casa de Israel. Pues yo no me complazco en la muerte de nadie – oráculo del Señor – ¡Arrepentíos y viviréis! Ez 18, 30b-32

Oremos

Demos gracias a Dios Padre, que estableció en la sangre de Cristo una alianza nueva y eterna con su pueblo y la renueva en el sacramento del altar, y supliquémosle, diciendo: Bendice, Señor a tu pueblo.

Ya que por Jesucristo somos hijos de Dios, digamos confiados a nuestro Padre: Padre Nuestro....

Señor, haz que tu pueblo persevere siempre en el camino del bien que tú le has enseñado; protéjelo en sus necesidades temporales, para que, sin angustia, pueda tender a los bienes eternos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

JUEVES

Lectura Breve

No perdáis vuestra confianza. Ella lleva en sí una gran re-compensa. Tenéis necesidad de constancia, para que, cum-pliendo la voluntad de Dios, podáis alcanzar la promesa. Hb 10, 35-36

Oremos

Señor, fuente y autor de toda santidad, haz que los obispos, sacerdotes y diáconos, al participar de la mesa eucarística, se unan más plenamente a Cristo, para que vean renovada la gracia que les fue conferida por la imposición de manos.

Porque sabemos que somos hijos de Dios, llenos de confianza nos atrevemos a decir: Padre Nuestro....

Dios nuestro, que amas la inocencia y la devuelves a quienes la han perdido, atrae hacia ti nuestros corazones, para que, inflamados por el fuego de tu Espíritu, permanezcamos firmes en la fe y seamos diligentes para hacer el bien. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

VIERNES

Lectura Breve

Mi siervo justificará a muchos, porque cargó sobre si los crímenes de ellos. Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedum-bre, porque se entregó a sí mismo a la muerte y fue conta-do entre los malhechores; Él tomó sobre sí el pecado de las multitudes e intercedió por los pecadores. Is 53, 1b-12

Oremos

Adoremos al Salvador de los hombres, que muriendo destruyó la muerte y resucitando restauró la vida, y digámosle humil-demente: Santifica, Señor, al pueblo que redimiste con tu sangre.

Ya que por Jesucristo somos hijos de Dios, oremos confiados a nuestro Padre: Padre Nuestro....

Concédenos, Dios todopoderoso, que, purificados por la penitencia cuaresmal, lleguemos totalmente convertidos a las próximas fiestas pascuales. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

SÁBADO

Lectura Breve

Acuérdate de que eres mi siervo. Yo te formé, siervo mío eres, Israel, no te olvidaré. He disipado como niebla tus rebeliones, como nube tus pecados: vuelve a mí, que yo soy tu redentor. Is 4, 21-22

Oremos

Desde el comienzo del día acrecienta en nosotros el amor a nuestros hermanos y el deseo de cumplir tu voluntad en todas las acciones de esta jornada.

Pidamos al Padre que nos libre de todo mal, repitiéndo la oración que Cristo nos enseñó: Padre Nuestro....

Dios nuestro, que por medio de tus admirables sacramentos nos concedes participar, ya desde este mundo, de los bienes celestiales, guíanos tú mismo en el camino de la vida, para que alcancemos un día aquella luz en la que habitas con tus santos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 
 
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