Quinta Semana de Cuaresma

DOMINGO

Lectura Breve

Ya sabéis con qué os resca-taron: no con bienes efimeros, con oro o plata, sino a precio de la sangre de Cristo, el cordero sin defecto ni mancha. Ya de antes de la creación del mundo estaba Él predestinado para eso, y al fin de los tiempos se ha manifestado por amor a vosotros. Por Él creéis en Dios que lo resucitó de entre los muertos y lo glorificó. Así vues-tra fe y esperanza se centran en Dios. 1 Pe 1, 18-21

Oremos

Glorifiquemos a Cristo, el Señor, que ha querido ser nuestro Maestro, nuestro ejemplo y nuestro hermano, y supliquémosle, diciendo: Renueva, Señor, a tu pueblo.

Cristo, hecho en todo semejante a nosotros, excepto en el pecado, haz que nos alegremos con los que se alegran y sepamos llorar con los que están tristes, para que nuestro amor crezca y sea verdadero.

Pidamos a nuestro Padre que nos dé la fuerza que necesi-tamos para no caer en la tentación: “Padre Nuestro....

Te pedimos Señor, que enciendas nuestros corazones en aquel mismo amor con que tu Hijo ama al mundo y que lo impulsó a entregarse a la muerte por salvarlo. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

LUNES

Lectura Breve

Nuestros crímenes y nuestros pecados pesan sobre nosotros y por causa de ellos nos consumimos. ¿Cómo podre-mos vivir? “Por mi vida – dice el Señor --, que yo no me complazco en la muerte del malvado, sino en que el malvado cambie de conducta y viva. Ez 33, 10b 11a

Oremos

Invoquemos al Señor Jesús, que nos ha salvado a nosotros, su pueblo, librándonos de nuestros pecados, y digámosle humil-demente: Jesús, hijo de David, compadécete de nosotros.

Dirijámonos a Dios con la oración que Cristo nos enseñó: Padre Nuestro....

Señor Dios nuestro, que por el amor inefable que nos tienes nos enriqueces con toda clase de bendiciones, concédenos pasar de nuestras antiguas faltas a una vida nueva, para prepararnos convenientemente a la gloria del reino celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

MARTES

Lectura Breve

Lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar el poder. Aún más: ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta; de modo que nadie pueda glo-riarse en presencia del Señor. Por Él vosotros sois en Cristo Jesús, en este Cristo que Dios ha hecho para nosotros sabi-duría, justicia, santificación y redención. 1 Co 1, 27b-30

Oremos

A Cristo, el Señor, que nos mandó velar y orar a fin de no sucumbir en la tentación, digámosle confiadamente: Señor, escucha y ten piedad.

Rey pacífico, haz que tu paz reine en el mundo y que nosotros trabajemos sin cesar para conseguirla.

Terminemos nuestra oración diciendo juntos las palabras del Señor y pidiendo al Padre que nos libre de todo mal: Padre Nuestro....

Concédenos, Señor, ser perseverantes en el fiel cumplimiento de tu voluntad, para que en nuestros días crezca tu pueblo no sólo en número, sino también en santidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

MIÉRCOLES

Lectura Breve

Sed bondadosos y compasivos unos con otros, y perdonaos mutuamente como también Dios os ha perdonado en Cris-to. Sed, en una palabra, imita-dores de Dios, como hijos amados que sois. Y vivid en el amor a ejemplo de Cristo, que os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación de suave fragancia. Ef 4, 32 - 5, 2

Oremos

Alabemos a Dios todopoderoso y providente, que conoce to-das nuestras necesidades, pero quiere ante todo que busquemos su reino; supliquémosle, pues, diciendo: Venga, Señor, tu reino y tu justicia.

Invoquemos a Dios Padre con la oración que nos enseñó Jesús: Padre Nuestro....

Dios misericordioso, ilumina los corazones de tus hijos que tratan de purificarse por la penitencia de la Cuaresma y, ya que nos infundes el deseo de servirte con amor, dígnate escuchar paternalmente nuestras súplicas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

JUEVES

Lectura Breve

Teniéndo un sumo sacerdote que penetró y está en los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, mantengamos firme la fe que profesamos. No tenemos un sacerdote incapaz de compade-cerse de nuestras debilidades, al contario, él mismo pasó por todas las pruebas a semejanza nuestra, fuera del pecado. Hb 4, 14-15

Oremos

Glorifiquemos a Cristo, nuestro Señor, que resplandece como luz del mundo para que siguiéndolo no caminemos en tinie-blas, sino que tengamos la luz de la vida, y digámosle: Que tu palabra, Señor, sea luz para nuestros pasos.

Porque sabemos que somos hijos de Dios, llenos de confianza nos atrevemos a decir: Padre Nuestro....

Señor, atiende a nuestras súplicas y concédenos tu protección, ya que hemos puesto toda nuestra esperanza en tu mise-ricordia; purifícanos de toda mancha de pecado y haz que nos mantengamos en una vida santa, para que lleguemos a recibir la herencia que nos tienes prometida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

VIERNES

Lectura Breve

Cristo padeció por nosotros, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas. Él no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca; cuando le insultaban, no devolvía el insulto; en su pasión no profe-ría amenazas; al contario, se ponía en manos del que juzga justamente. Cargado con nues- tros pecados, vivamos para la justicia. Sus heridas nos han curado. 1 Pe 2, 21b - 24

Oremos

Haz que los cristianos cumplan con su misión profética anunciando al mundo tu Evangelio y dando testimonio de él por su fe, esperanza y caridad.

Conforta Señor, a los que estén tristes, y otórganos a nosotros el poder consolar a nuestros hermanos.

Con el gozo de sabernos hijos de Dios, acudamos a nuestro Padre, diciendo: Padre Nuestro....

Perdona Señor, las culpas que hemos cometido a causa de nuestra debilidad y, por tu misericordia, líbranos de la esclavitud en que nos tienen cautivos nuestros pecados. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

SÁBADO

Lectura Breve

Las tinieblas van pasando y ya brilla la luz verdadera. Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano está todavía en las tinieblas. Quien ama a su hermano está siempre en la luz; y no hay ocasión de ruina en él. 1 Jn 2, 8b - 10

Oremos

Glorifiquemos a Cristo, que para hacer de nosotros creaturas nuevas ha instituido el baño del bautismo y nos alimenta con su palabra y su carne, y supliquémosle, diciendo: Renuévanos con tu gracia, Señor --,.”

Digamos juntos la oración que Cristo nos enseñó y pidamos al Padre que nos libre del mal: Padre Nuestro....

Dios nuestro, aunque continuamente realizas la salvación de los hombres, sin embargo, concedes a tu pueblo gracias más abundantes en este tiempo de Cuaresma; dígnate, pues, mirar con amor el esfuerzo cuaresmal de tus elegidos y concede tu ayuda tanto a los catecúmenos que van a recibir el bautismo como a tus hijos que ya lo hemos recibido. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 
 
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