Oración de Consagración a la Santísima Virgen María

Inmaculada Virgen María, Madre nuestra, Reina de la Paz! Nosotros, los sacerdotes, Tus hijos predilectos, queremos consagranos hoy a Tu Corazón Inmaculado.

Por medio de este acto de consagración, deseamos hacer vida -Contigo y con Tu ayuda- todas las obligaciones que hemos asumido a través de nuestra consagración bautismal y sacerdotal.

Prometemos trabajar en nuestra conversión interior, que nos libera de todo apego humano a nosotros mismos, a los honores, los compromisos y los fáciles compromisos del mundo, a fin de que podamos, como Tú, ser libres para hacer la voluntad del Señor.

A Ti, oh Madre, confiamos nuestro sacerdocio y prometemos renovar diariamente el espíritu de oración y penitencia, celebrar con fervor la Santa Eucaristía, rezar el Santo Rosario, para que nuestro sacerdocio sea un ejemplo para todos.

Madre nuestra, Reina de la Paz, da a Tus sacerdotes esa paz que mora en Tu Corazón.

Prometemos ser fieles al Evangelio y ser sus fieles testigos y apóstoles, hasta el derramamiento nuestra sangre. Prometemos fidelidad a la Iglesia, al servicio de la cual nos hemos consagrado. Queremos estar unidos especialmente al Santo Padre y a nuestros superiores en la Iglesia.

Bajo Tu protección maternal, queremos ser apóstoles de la unidad en la oración y el amor por el Papa, que tanto lo necesita.

Te prometemos, oh Madre, que conduciremos a los fieles que nos han sido confiados a ser devotos Tuyos.

Reina de la Paz, renueva en nosotros el espíritu de piedad y el espíritu de amor que Tú nos tienes. Protege a Tus sacerdotes y despierta nuestros corazones. Impon Tus manos maternales sobre Tus sacerdotes y acompáñalos en este mundo.

María, Madre nuestra, Reina de la Paz, elevamos nuestros ojos y nuestros corazones hacia Ti, invocamos Tu ayuda maternal y esperamos de Ti la salvación para todos Tus hijos, oh clemente, oh piadosa, o dulce siempre Virgen María! Amén.

 
 
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