La propagación de la Devoción a la Divina Misericordia

“Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formas de ejercer misericordia al prójimo: la primera - los actos, la segunda - la palabra, la tercera - la oración. En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mí. De este modo el alma alaba y adora Mi misericordia” (Diario, 742).

“... Escríbelo para muchas almas que a veces se preocupan por no tener bienes materiales, para practicar con ellos la misericordia. Sin embargo, el mérito mucho más grande lo tiene la misericordia espiritual que no necesita ni permiso, ni granero siendo accesible a cualquier alma. Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá Mi misericordia en el día del juicio” (Diario, 1317).

“...haz lo que esté en tu poder para difundir la devoción a Mi misericordia. Yo supliré lo que te falte. Dile a la humanidad doliente que se abrace a Mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz. (...) Di, que soy el Amor y la Misericordia Mismos. Cuando un alma se acerca a Mí con confianza, la colmo con tanta abundancia de gracias que ella no puede contenerlas, sino que las extiende sobre otras almas. A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo por toda su vida, como una madre cariñosa a su bebe...” (Diario, 1075).

“A los sacerdotes que proclamen y alaben Mi misericordia, les daré una fuerza prodigiosa y ungiré sus palabras y conmoveré los corazones a los que hablen” (Diario, 1521).

 
 
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