La Adoración Perpetua Explicada

¿Qué es la Adoración Perpetua?
Miembros de una parroquia se unen para pasar horas continuadas de adoración ante el Santísimo Sacramento veinticuatro horas al día, siete días a la semana.

¿Por qué es necesaria la exposición permanente?
Las personas tienen mayor aprecio de la exposición y son más responsables y fieles en guardar su Hora Santa con Nuestro Señor. Debido a los ataques contra la Presencia Real, la exposición es una de las mejores formas de dar testimonio de nuestra fe. Sin embargo, la mejor razón de todas es que simplemente Dios lo desea.

¿Es esto obra del clero?
De ninguna manera. El Concilio Vaticano II ha subrayado la importancia de la participación laica en la misión de la Iglesia. La Adoración Perpetua usa el principio de trabajo en equipo donde el laico actúa bajo la dirección del clero con la aprobación del Obispo.

Teniendo en cuenta la delincuencia, ¿no es peligroso tener exposición las 24 horas del día?
Muchos párrocos han manifestado que la delincuencia disminuyó en sus comunidades desde que empezaron a tener Adoración Perpetua en sus parroquias. Dondequiera que Jesús sea adorado en el Santísimo Sacramento, el diablo huye.

¿Qué beneficios y gracias espirituales se le atribuyen al establecimiento de un programa?
Un acrecentamiento notable en la asistencia a la Santa Misa y en la recepción de los Sacramentos. Igualmente, se ha notado el retorno de los católicos alejados y un aumento de conversiones así como también un mayor número de vocaciones a la vida religiosa y sacerdotal. El nivel espiritual de las personas se eleva haciendo que tengan el deseo y el valor de propagar la “buena nueva” a los demás. Y como el Papa Pío XII manifestó: “la santificación personal y la de los demás es la base de toda acción católica.”

 
 

La Experiencia de una Parroquia

Por el Obispo Rubén T. Prófugo, D.D.,
Diócesis de Lucena, Filipinas

Generalmente hay que enfrentarse a tres objeciones cuando se va a empezar la Adoración Perpetua. La primera es que la gente no responderá porque no tiene madurez espiritual. La segunda es que si no tienen claras sus prioridades preferirán ir a la adoración que a la Misa.
La tercera objeción, y comúnmente la más fuerte, es que será peligroso pedir a los feligreses que asistan en la medianoche.

Ninguna de estas objeciones es válida. En efecto, en mi diócesis hemos experimentado lo contrario.

La gente ha respondido con mucho entusiasmo, han sido muy fieles a su compromiso y la asistencia a la Misa ha aumentado notablemente.

Pero lo más impresionante aún es que la Adoración Perpetua ha librado a esta diócesis de la violencia que antes amenazaba con destruirla. Tanto los sacerdotes como los laicos reconocen que la Adoración Perpetua ha protegido a la diócesis del comunismo y ha traído paz y orden.

No es peligroso tener Adoración Perpetua. Lo peligroso es no tenerla porque Jesús es el único que puede protegernos, restablecernos, sanarnos y unirnos.

 
 
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