El Papa Juan Pablo II:
El gran poder de la oración perpetua
“La manera más segura y más efectiva de establecer la paz duradera sobre la faz de la tierra es por medio de la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento.”
El Papa Juan Pablo II pidió en 1981 que nos uniéramos en la misión de establecer Capillas de Adoración Perpetua en las parroquias de todo el mundo.
En las capillas ya existentes, los feligreses se juntan para adorar y orar frente al Santísimo Sacramento expuesto constantemente las 24 horas del día. Normalmente, el compromiso individual es de pasar una hora callada a la semana con el Señor.
Los objetivos de la Adoración Perpetua son muchos, los feligreses tienen acceso a una vía fácil y práctica de rendirle adoración a Cristo, de darle gracias por su redención, de hacer reparación por pecados individuales y de la sociedad y de pedir por su constante ayuda.
Colectivamente, las parroquias han comprobado que la dedicación a mantener las Horas Santas fortalece la vida espiritual de la parroquia. Por lo general, la asistencia a la Misa aumenta así como también el retorno de los Católicos alejados y de las conversiones. La delincuencia en los barrios aledaños a la parroquia disminuye después que se empieza la Adoración Perpetua.
Sin embargo, la razón que más nos apremia a crear capillas de Adoración Perpetua en cada comunidad es porque el Espíritu Santo lo pide. Jesús, en su discurso Eucarístico, puso de manifiesto que: “La voluntad de mi Padre es que todo hombre que ve al Hijo y crea en “el tenga la vida eterna y Yo lo resucitaré en el “ultimo día.” (Juan 6:40)
Pero, para que esta visión se haga realidad, necesitamos de su ayuda. Necesitamos de sus oraciones para fortalecer a l os sacerdotes encargados de ayudar a las parroquias a establecer capillas de adoración. Necesitamos también de su ayuda financiera, de cualquier cantidad que usted pueda contribuir. Por favor, ayude a propagar la Adoración Perpetua y la paz duradera de su promesa.
“Es muy oportuno que mi primera parada en el pueblo coreano deba ser en una iglesia dedicada a la Adoración Perpetua”, dijo el Papa al inaugurar el Congreso Internacional Eucarístico en Seúl, Corea, el 7 de octubre de 1989.