Si conocieras el Don de Dios... Si Scires Donum Dei... |
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La Encarnación y la Eucaristía – Obra en Dos Actos
Primer Acto
El escenario: Un establo en las afueras del olvidado pueblecito de Belén (Casa del Pan). Los pastores y sus familias, unos reyes de Oriente y algunos curiosos contemplan a un recién nacido envuelto en pañales de lino y recostado en un pesebre. Una estrella brillante ilumina la oscura noche.
Niño pastor, mientras bosteza, le dice a su padre: "A mí me parece tan solo un bebé, ¿podemos irnos a casa ya?"
El padre a su hijo: "Tomás, los ángeles en el campo dijeron algo acerca de un Salvador. Quedémonos un rato más."
Niño pastor: "¿Cómo puede ser que un Salvador y Rey parezca y huela como un bebé? ¡Se me hace que es sólo un bebé!"
Rey de Oriente, arrodillado ante el pesebre, dice con un susurro: "Shhh, ¿acaso no conocen las antiguas profecías? ¿Que Dios vendría a nosotros a través de la Virgen que lo concebiría?"
Baltasar, mirando al Niño, eleva sus ojos al cielo y dice: "¡El Dios de Israel escogió esta noche para redimirnos! ¡Nuestro Rey y Salvador ha venido a nosotros como un pequeño niño!"
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"... la concepción y el Nacimiento de Jesucristo son la obra más grande realizada por el Espíritu Santo en la historia de la creación y de la salvación...." |
Segundo Acto - 33 Años después
El escenario: Jerusalén durante la Pascua. El ajetreo de los peregrinos retumba en la ciudad crispada bajo la ocupación romana.
Durante la Cena de Pascua, Jesús, rodeado de Sus discípulos, pronuncia la bendición. Al partir el pan, extiende Su mano diciendo:
"Tomen y coman de él. Éste es mi cuerpo...."
Uno de los doce discípulos se acerca a otro y le dice muy quedo: "¿Cómo puede ser esto? A mi me parece que es tan solo un trozo de pan. ¿Cómo puede Él darnos a comer Su cuerpo?"
El discípulo a quien Jesús amaba le responde: "Tomás, ¿no recuerdas que el año pasado Él nos dijo que nos daría a comer de Su cuerpo y a beber de Su sangre?"
Después Jesús tomó el cáliz de vino y lo dio a Sus discípulos diciendo: "Ésta es mi sangre, sangre de la nueva alianza que será derramada por muchos..."
FIN..... Aunque más bien, apenas EL PRINCIPIO.
Tal como Cristo vino a nosotros en la forma impensable de un bebé humano, Él continúa morando entre nosotros en la forma igualmente inimaginable de la "Fracción del Pan". Dios eligió las cosas más sencillas de este mundo para revelarse a nosotros. Primero como un bebé recién nacido en Belén y luego en un simple pan y vino de mesa. Esta Nochebuena, cuando nos acerquemos a la Mesa del Señor en la Misa de Navidad, la razón quizá nos diga que parece tan solo un pedazo de pan, pero dejemos que nuestro corazón responda:
"Jesús, Pan de Vida, has venido a morar conmigo esta noche."

Así habló San Pedro Julián Eymard sobre el Misterio de la Encarnación y la Eucaristía:
"Ahora Jesucristo, Dios y hombre, entra en nosotros y realiza un misterio similar al que ocurrió en el seno de María... la Eucaristía entra a nuestro cuerpo y, uniéndose a nosotros, prolonga, extiende la Encarnación en cada uno en lo individual... Al encarnarse en la Virgen María, el Verbo previó esa misma encarnación en cada uno de nosotros. Esa Comunión con cada alma en lo particular fue uno de los fines para los cuales Él vino a este mundo. La Comunión es el desenvolvimiento pleno de la Encarnación, al mismo tiempo que es el cumplimiento del sacrificio sublime del Calvario... y se renueva cada mañana en la Misa.... Sin la Comunión, el Sacrificio estaría incompleto. El Cuerpo de Jesucristo se une a nuestro cuerpo, Su alma a nuestra alma, y Su Divinidad nos envuelve.