La Misa
La Misa por derecho propio esta llamada por la Iglesia “el resumen y la base” de nuestra fe Católica y de nuestra vida como Discípulos de Cristo. Todos los otros Sacramentos de la Iglesia y todos nuestros otros ministerios y actividades como fieles Cristianos reciben su fuerza de la Eucaristía y son finalmente orientados a la misma. ¿Por qué es así? Porque en la Eucaristía encontramos la fuente de vida y bondad – Cristo mismo.
Llamamos la Misa con diferentes nombres, cada uno subrayando uno de los muchos aspectos de la celebración, que es tan rica en significado y poder. Le llamamos Eucaristía, de la palabra griega “acción de gracias” porque en la celebración, nuestra principal acción es dar gracias al
Dios eterno. La llamamos la “Cena del Señor”, por su conexión con la Ultima Cena del Señor con sus discípulos, que sirve de modelo para nuestra propia celebración.
Le llamamos “partiendo el pan” un termino usado por la primera generación de creyentes. Fue en como partía el pan que los primeros hermanos de Emaús reconocieron al Señor, y simboliza nuestra unidad – que todos los que comen de un pan partido pasan a ser uno con los demás y con Cristo mismo. Llamamos a la Misa “la Asamblea Eucarística” que significa el hecho de que la celebración no es una devoción privada, sino una asamblea de creyentes que son la representación de la Iglesia. La llamamos cena “memorial” ya que en la celebración recordamos la acción salvadora de Jesús en su pasión, muerte y resurrección. Llamamos a la Misa el “Santo Sacrificio” o el “Santo Sacrificio de la Misa” porque en la celebración el sacrificio de Jesús en la Cruz se hace presente una vez más en el altar y es ofrecido al Padre.
Es llamada “El Santísimo Sacramento” porque es el “Sacramento de Sacramentos.” Las santas Especies guardadas en el tabernáculo después de la Misa también son conocidas por su nombre. Finalmente es llamada la “Misa” del latín que significa “envió.” Recuerda la encomienda
que se le hace a los fieles al final de la celebración “vayan a amar y servir al Señor,” llevando los frutos de la celebración a los demás y a vivirlos en su diario vivir como cristiano.
La Misa es una fuente inagotable de gracia y bendiciones de nuestro Padre celestial. La Eucaristía es uno de los Sacramentos de iniciación, pero nuestra iniciación no termina cuando recibimos nuestra Primera Comunión. Al contrario, cada vez que la recibimos, nos “iniciamos” mas, lo que llamamos una conversión profunda y llena de la gracia necesaria para hacer de nuestro Señor nuestra fuente y resumen total de nuestra vida.
Tomado del Boletín de St. Louis Catholic Church.