¿Qué es el “Año Litúrgico"?

Por Fr. David A. Zirilli

Este fin de semana al tiempo que celebramos la Solemnidad de Cristo Rey, es el último domingo del Tiempo Ordinario y el último domingo del año litúrgico. El próximo fin de semana comenzará el nuevo año litúrgico con el Primer Domingo de Adviento.

De acuerdo al Catecismo #1168, el año litúrgico es la “celebración a través de todo el año de los misterios del nacimiento del Señor, su vida, su muerte, y su Resurrección en tal forma que todo el año se convierte en el ‘año de gracia del Señor’. Aunque el ciclo del año litúrgico y las grandes fiestas constituyen el ritmo básico de la vida Cristiana de oración, tienen su enfoque principal en la Pascua.”

El ciclo o ritmo proviene en parte de la ancestral tradición de fe de los Hebreos, quienes desde los tiempos de Moisés celebraban fiestas fijas cada año para conmemorar los actos salvadores de Dios, para darle a El gracias por ellos, para enseñárselos a las nuevas generaciones y para perpetuar su recuerdo. Después de la Ascensión del Señor, la Iglesia primitiva continuó con esa práctica, comenzando con la celebración de la semanal de la resurrección los domingos y desarrollándose gradualmente en lo que hoy conocemos como calendario litúrgico.

Nuestro año litúrgico se divide en varia “estaciones” que corresponden a determinados eventos que serán celebrados o en preparación para la celebración de esos eventos. Las estaciones son Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua y Tiempo Ordinario. (Noten que no hay nada “ordinario” en el Tiempo Ordinario. El nombre está derivado de la palabra “ordinal” que significa “numérico.”) Cada estación tiene su propia característica: Adviento, es el período de expectación antes de la prometida venida del Mesías; la Navidad, el tiempo de celebración del nacimiento de Jesús; Cuaresma, es el período de 40 días de penitencia en preparación para la solemnidad de la muerte y resurrección de Jesús; Pascua, es la estación mas bella y alegre del año, comenzando con el día de la Resurrección de Cristo y terminando cincuenta días después con la celebración de Pentecostés; y el Tiempo Ordinario, consiste de esas otras semanas fuera de las estaciones litúrgicas, en las cuales la vida y las enseñazas del Señor son proclamadas.

Entre esas estaciones, hay otras celebraciones fijas que se conmemoran. Estas pueden incluir eventos en la vida de Jesús, de María o de los Santos. Dependiendo de la importancia relativa que tengan, estas celebraciones se ‘categorizan’ como solemnidades, fiestas o memoriales. Solemnidad es la categoría más alta e incluye domingos, otros días de precepto tales como Todos los Santos, (1ro de noviembre) y la Solemnidad de María, Madre de Dios (1ro de enero), así como otros días. Las Fiestas son de una categoría menor e incluyen celebraciones conmemorando los doce apóstoles, la presentación del Señor (2 de febrero), y la exaltación de la cruz (14 de septiembre). Después de las Fiestas están los memoriales, que usualmente celebran la vida de los Santos, tales como San Francisco de Assis (4 de octubre) o San Louis, Rey de Francia (25 de agosto). Aunque, durante el curso del año litúrgico, revivimos todo el Evangelio, celebrando la nueva del nacimiento de Jesús, su vida y sus enseñanzas, su pasión, muerte y resurrección. Celebramos la fundación de la Iglesia y la importancia del papel de la Santísima Virgen María. Damos gracias a Dios por el ejemplo de los Santos. Es con espíritu de agradecimiento que cerramos esta semana el año litúrgico, y estar listos para comenzar el nuevo año el próximo fin de semana donde celebramos una vez mas todo lo que Dios nos ha dado y ha hecho por nosotros.

(Tomado del Boletín de la Iglesia de San Luis)

 
 
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