El Agua Bendita, las Velas y el Incienso
El Agua Bendita es un importante sacramental que data del año 400. Los sacerdotes bendicen el agua para que sea bendita; sucesivamente, el agua bendita puede ser utilizada para bendiciones, para suprimir los pecados veniales, y para purificar a los fieles en presencia del Señor. Esa es la razón por la cual siempre se encuentra en una fuente en la entrada de las iglesias, (salvo durante Cuaresma en algunos lugares). Cuando los feligreses entran a la Iglesia, los mismos introducen un dedo en el agua y hacen la señal de la Cruz. El uso más importante del agua bendita es en el Sacramento del Bautismo. Cuando un niño es bautizado, un poco de agua bendita se vierte sobre su frente para simbolizar el lavado del pecado original; lo mismo se aplica durante el Bautismo de adultos convertidos.
Las velas y el incienso se utilizan en las iglesias católicas a fin de establecer el modo solemne y místico apropiado para la oración y la espiritualidad. Las iglesias católicas han utilizado el incienso desde tiempos ancestrales. El fuerte aroma acre le da un aura de solemnidad a los oficios de la Iglesia. El humo que sube hacia el Cielo es un símbolo de la dirección de la oración hacia Dios. El incienso es mas a menudo utilizado en ocasiones solemnes tales como funerales y procesiones.
La Iglesia también cuenta con las velas, como parte importante y reconfortante del ambiente de los católicos en momentos de oración, meditación, de escuchar al sacerdote, o simplemente cuando se pierde en el esplendor y belleza del edificio. Las velas fueron comúnmente utilizadas en los rituales paganos, pero desde los inicios de la historia de la Iglesia Católica, las velas han sido también una parte de la ceremonia, alabanza y conmemoración de Cristo. La vela es un símbolo externo y visible que al leer el Evangelio genera un gozo en la Iglesia.