Incensiando al pueblo

Un ministro puede balancear el incensario e incensar al pueblo en algún momento durante la Santa Misa. El incienso puede utilizarse durante cualquier Misa. Frecuentemente es utilizado para ocasiones de alguna importancia. Durante la Santa Misa, el incienso puede acompañar durante la entrada, en el Evangelio, y en la preparación de las ofrendas y las elevaciones. El incensar al pueblo puede darse durante la preparación de las ofrendas.

Después que el sacerdote ha puesto el pan y el vino sobre el altar y antes de lavarse las manos, el ministro le pasa la naveta (el recipiente que contiene los granos del incienso). El ministro levanta la tapa del incensario y el sacerdote pone el incienso encima del carbón caliente. El ministro baja la tapa y le pasa el incensario al sacerdote, el cual le regresa la naveta. El sacerdote inciensa el pan, el vino, la cruz y el altar. Después el ministro recibe el incensario del sacerdote y este inciensa al sacerdote. Mientras el sacerdote se lava las manos, el ministro inciensa al pueblo. Usualmente, el ministro se pone de pie frente a las gradas del santuario, mirando hacia la asamblea. Se inclina haciendo un acto de reverencia hacia el pueblo, balancea el incensario hacia ellos tres veces, y después inclina la cabeza nuevamente. Si la Iglesia es muy grande, puede incensar una parte de la asamblea primero y después la otra. Una vez que ha terminado, el ministro regresa a su lugar. Mientras esto ocurre, es habitual que todo el pueblo se ponga de pie. En algunas iglesias el pueblo inclina la cabeza cuando el ministro se inclina hacia ellos, pero las rubricas de la Santa Misa no enseñan esto explícitamente. Esta inclinación significa que el ministro esta demostrando reverencia al pueblo.

Si se usa incienso, y si el ministro se da vuelta en torno a la asamblea, después de haber incensado al sacerdote, el pueblo debe en retorno ponerse de pie y recibir la reverencia de este siervo de Dios.

(Tomado del Boletín de la Iglesia de San Luis)

 
 
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