Vasos Sagrados

Los vasos sagrados son los recipientes utilizados para la celebración eucarística que tienen contacto directo con el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Caliz
Cáliz: Vaso en forma de copa que contiene el vino que se convierte en la Sangre de Cristo. Por muchos siglos, se utilizaron metales preciosos, como el oro, para hacer los cálices. Si no era oro en su totalidad, al menos el interior estaba enchapado en oro. A partir del II Concilio Vaticano, los cálices pueden construirse de otros materiales nobles.
Patena
Patena: Bandejita redonda, ligeramente cóncava, hecha del mismo material del cáliz. Debe ser lo suficientemente grande para que se extienda sobre el labio del cáliz. En ella se deposita el pan para ser consagrado.
Copon

Copón: Vaso sagrado que contiene el pan que se convertirá en el Cuerpo de Cristo. También se usa para distribuir la comunión a los fieles. Usualmente es de metal precioso y el interior es de oro o enchape de oro.

La mayoría de los copones tiene o una tapa cónica (superior izquierda) o redondeada (derecha). La razón, en parte, es estética pero también como respeto a su contenido. De este modo, se evita que algún objeto se coloque sobre el copón.

Custodia
Custodia: Recipiente sagrado donde se pone la Hostia consagrada de manera que los feligreses la puedan ver para bendicion, procesión y adoración. A la custodia también se le llama ostensorium, del latín ostendere, mostrar. En el centro de la custodia se encuentra un receptáculo de vidrio con una puertecita envisagrada llamada luneta. Ahí se coloca la Eucaristía. Generalmente, alrededor de la Eucaristía se representan rayos encumbrados por una cruz.

 
 

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