view english
Inicio Mensaje Amigos de Jesus y Maria Tienda Donaciones Contacto
 
 

Los católicos abandonan a los no nacidos en la 44º Presidencia

Una simple búsqueda en la red sobre el mandato de la sucesión presidencial de la recién acuñada administración Obama pone en claro cuán profunda fue la debacle para el movimiento pro-vida en los Estados Unidos con la elección de 2008. El liderazgo del país aparece ahora como un club “100% a favor del derecho a elegir” del Quién es Quién de la Liga Nacional de Derechos por el Aborto. Mayormente ignorado en la pasada elección, el aborto sigue siendo un importante tema masivo de discusión política. Los católicos que así lo hicieron, deberían avergonzarse por haber votado irreflexivamente por una opción y un partido hostiles hacia a los principios morales de las enseñanzas de su Iglesia. El aborto mata.

Esta nación tolera diariamente la muerte deliberadamente consentida y procurada de más de 3,200 seres humanos inocentes e indefensos y esta matanza es una abominación que sobrepasa en mucho cualesquiera otras consideraciones que hayan influido en las decisiones electorales del año pasado. Para preservar aunque sea mínimamente el testimonio creíble hacia el valor de la vida humana, los líderes católicos y los fieles tienen que tomar la decisión de reinsertarse en el movimiento pro-vida y poner el Evangelio de la Vida de Juan Pablo II como prioridad en su agenda social y política en las batallas que están por venir.

El nuevo Gabinete, el personal de la Casa Blanca así como el liderazgo en el Congreso, entre ellos, varios “Católicos a favor del derecho a decidir”, se manifiestan claramente hostiles respecto a la protección de la vida embrionaria. Desde la Presidenta del Consejo de Representantes Nancy Pelosi hasta la Secretaria de Estado Hilary Clinton, el récord de votos indican una abrupta trayectoria política pro-abortista para los próximos años. (El Vicepresidente Biden de hecho recibió solamente una calificación pro-abortista menor, basada en parte a su apoyo a la prohibición al aborto por parto parcial, mejor conocido como aborto por decapitación). Aun peor que la elección y el nombramiento de éstos funcionarios que estarán rondando durante el próximo período, ¿podemos  suponer que el presidente Obama no designará como miembros vitalicios de la Suprema Corte a juristas tan radicales en cuestiones de vida los miembros de su gabinete y su equipo personal? La nueva administración la encabeza un hombre que afirmó que una de sus primeras acciones como presidente sería firmar la Ley de Libertad de Elección, una pieza de la legislación pro-abortista que es más extremista de lo que somos capaces imaginar. Un presagio claro y escalofriante de las cosas que están por venir venir es que sus primeros decretos ejecutivos probablemente están dirigidos a revocar las restricciones de la era Bush sobre la utilización de fondos federales para abortos en el extranjero y para la investigación científica destinada a destruir embriones.

La comunidad a favor del respeto a la vida fracasó en hacer del aborto un asunto importante en la pasada elección y la situación actual es el fruto amargo de que particularmente los católicos abandonaran a los no nacidos en las urnas. Al menos 54% de quienes se identifican como católicos apoyaron al Presidente Obama, mientras que del 50% de los “católicos que asisten a Misa” 50% votaron  por McCain y 49% por Obama. Éstas cifras demuestran la incapacidad de la jerarquía eclesiástica y de los líderes laicos del Movimiento Católico Pro-V ida para presentar un argumento convincente sobre la naturaleza del acto de abortar y su relevancia frente a otras cuestiones políticas de peso pero menos importantes como son la elección de un líder afroamericano, la economía o la guerra contra el terrorismo.

El aborto mata y la magnitud de su impacto letal es aun mayor que la violencia de la guerra de Iraq o cualesquiera indignidad infligida a los detenidos en Guantánamo. A pesar de los millones de invitados pudieron viajar a la Capital para el discurso inaugural de esta semana, es seguro que muchos millones más de americanos ni siquiera tuvieron la mínima oportunidad de llegar vivos a los festejos. Al menos 45 millones para ser más exacto: todos aquellos que fueron abortados desde la imposición de Roe vs.. Wade. Si bien la elección del presidente Obama favorece la integración racial en esta nación, no podemos ignorar que el aborto sigue teniendo como objetivo a los afroamericanos de una manera totalmente desproporcionada, 13 millones desde 1973.

No obstante que la afirmación de que los embriones y fetos son miembros de la familia humana a menudo es desechada como algo que basado únicamente en cuestiones de fe o, simplemente, materia de opinión personal,  esto es completamente falso desde un punto de vista científico. En el momento de la concepción, cuando el óvulo se encuentra con el esperma, ya sea en la placa de agar [recipiente utilizado para la fertilización in vitro] o en la trompa de Falopio, el cianotipo genético completo ya acompaña al nuevo individuo humano único. Esto es un hecho científico. Fue en el momento de la concepción que todos y cada uno de los que leen este artículo hoy comenzaron a transitar por las diferentes etapas del desarrollo de la vida. Aquellos que son destruidos en un aborto eran genéticamente humanos, excepto que bajo circunstancias extrañas. Ellos con toda certeza también estaban vivos, consumiendo nutrientes, emitiendo desechos del metabolismo, creciendo, poseyendo el potencial para reproducirse, y respondiendo a estímulos externos como el pH local, la disponibilidad de oxígeno y la presencia de hormonas en la circulación fetal y materna. El aborto mata a un ser humano en los primeros días, semanas o meses de su desarrollo, punto.

Hoy, cuando se bajan los banderines y las multitudes se dispersan en los diversos puntos de revisión de la Avenida Pennsylvania, la Marcha por la vida fluirá calladamente por el domo del Capitolio y el Congreso se preparará a debatir la Ley por la Libertad de Elegir como primer punto de la orden del día. Este gobierno confía que podrá llevar al olvido al movimiento pro-vida en Estados Unidos. Ya sea que decidan hacerlo en el púlpito, a través de los medios o de su extensa red escolar, los obispos, el clero y los líderes laicos de la Iglesia Católica tendrán que motivar a sus rebaños a entrar en acción si quieren ver que algo positivo resurja del lodazal moral en el que este país se ha sumergido por causa del aborto.

El Dr. William Blasek, escolástico jesuita y médico, es un especialista certificado en Medicina Interna e Investigador en el Centro de Bioética Clínica en la Escuela de Medicina de la Universidad de Georgetown. Él imparte la materia de ética y destreza clínica como profesor asistente adjunto, mientras se prepara para su ordenación al sacerdocio en la Iglesia Católica Romana.

Presentado por William Blazek el 21 de Enero de 2009, 10:57 AM.

 
 
9779 SW 72 St Miami, FL 33173  |  Telf. (305) 412-1700 Fax (305) 412-1777  |  E-mail: info@fcpeace.com