Es un bebé, ¡No una decisión!
¿Qué pasaría si estallara una guerra, en la que los prisioneros fueran torturados o asesinados, ya sea por desmembramiento o a exposición a agentes químicos, exterminado a decenas de miles en un solo día? Seguramente, millones de personas levantarían su voz para protestar. Pues bien, este crimen se comete a diario contra bebés no nacidos, cuya vida es cruelmente segada a través del aborto.
Sin embargo, un niño no nacido puede ser asesinado legalmente por capricho de su madre utilizando los métodos más cruentos.
Los argumentos utilizados por grupos y organizaciones que sé autodenominan "feministas", para justificar la legalización del crimen de seres inocentes en el seno de sus madres, van desde el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo, hasta afirmar que el aborto también es necesario por razones; humanitarias. Estos son sus "eslogans" (tomados de Nuevo Criterio, Año X No. 29, diciembre de 1998):
Los grupos pro-abortistas se refieren siempre al bebé no nacido como "producto", " trozo de tejido", "coágulo", etc. y es que sostienen que no es posible determinar cuando comienza exactamente la vida. Ellos se empeñan en ignorar los descubrimientos científicos a este respecto: En el momento de la concepción / fertilización, todos los elementos necesarios para crear un nuevo ser humano están presentes. Cuando los cromosomas del padre y de la madre se unen, éstos forman una persona humana con absoluta singularidad, que jamás será duplicada. En ese momento, la vida comienza. De ahí en adelante, cualquier formación posterior de la persona es meramente un asunto de desarrollo, crecimiento y maduración. Desde el momento de la concepción, el niño crece y seguirá creciendo hasta que su vida termine.
El movimiento pro-abortista ha trabajado eficientemente para hacer creer la opinión pública que el aborto es un procedimiento inocuo, sin mayores complicaciones para la mujer que lo practica. Es mas, el aborto depués de una bien manejada campaña de propaganda se ha convertido en nuestros días en algo absolutamente aceptable. Pero la verdad es que las mujeres que se someten a esta práctica deleznable descubren más tarde que no es así.
En la mayoría de las clínicas de aborto, éste se realiza de tal modo que la gran parte del personal, a excepción del médico abortista y de la persona designada para disponer de los cuerpos, nunca ve los restos de los bebés abortados. ¿Por qué? Porque han comprobado que en cuanto el personal clínico llega a ver los restos del bebe (brazos, piernas, cabeza, tronco con los órganos vitales como el corazón, los pulmones, etc.) ya no son capaces de seguir laborando ahí. De hecho, últimamente se ha presentado una notable deserción de médicos y enfermeras de clínicas abortistas, porque el solo hecho de mirar diariamente los restos de las pequeñas criaturas pudo más que su filiación netamente pro-abortista.
Algo más sucede en las clínicas de aborto. Durante el procedimiento, a la mujer nunca se le permite ver la pantalla de ultrasonido, en la cual podría reconocer que el "producto" de su embarazo es un ser humano, diminuto pero perfectamente formado, ni escuchar los latidos del corazón de su bebé y es que si lo hiciera, ya no querría abortarlo.
Los procedimientos utilizados en las clínicas abortistas para terminar con la vida del bebé son los siguientes (tomados con permiso de "Lo que Ud. debe saber sobre el ABORTO', Vida Humana Internacional):
Succión o aspiración
Este método se utiliza para practicar un aborto en el primer trimestre del embarazo (11-12 semanas). Consiste en insertar un largo tubo hueco a través del cérvix y arrancar la placenta de la pared uterina, a través de una potente fuerza de succión, desmembrando al bebé y arrojando sus restos a un recipiente.
Dilatación y curetaje (P y C)
Se utiliza a finales del primer trimestre o principios del segundo, cuando el bebé ya es demasiado grande para ser extraído por succión. Es similar al método de succión, pero en vez de despedazar al bebé por aspiración, se utiliza una cureta o cuchillo provisto de una cucharilla con una punta afilada, con el cual, se va cortando al bebé en pedazos, con el fin de facilitar su extracción por el cuello de la matriz. Luego se sacan estos pedazos con la ayuda del fórceps.
Dilatación y evacuación (D y E)
Comúnmente utilizado cuando el segundo trimestre del embarazo está bien avanzado o durante el tercer trimestre. Se inserta una sustancia de alga marina en el cérvix para dilatarlo. Al día siguiente se insertan un par de fórceps con dientes de metal afilados, con los cuales arrancan y se retiran, pedazo a pedazo, las partes del cuerpo del bebé. Como generalmente la cabeza del bebé es demasiado grande para ser extraída entera, la aplastan por compresión antes de sacarla. El abortista tiene que armar de nuevo el cuerpecito del bebé, una vez que extrae los pedazos, para asegurarse que no ha quedado nada dentro del útero de la madre; de lo contrario, ésta sufrirá una infección.
Inyección Salina
Se utiliza solamente después de las 16 semanas. El líquido amniótico que protege al bebe es extraído, inyectando en su lugar una solución salina concentrada. El bebé ingiere esta solución que le producirá la muerte 12 horas más tarde por envenenamiento, deshidratación, hemorragia del cerebro y de otros órganos así como convulsiones. Esta solución salina produce graves y dolorosas quemaduras en la piel del bebé. Unas horas más tarde, la madre comienza con la labor de parto y da a luz a un bebé muerto o casi muerto.
"D y V"
Este horripilante procedimiento se lleva a cabo durante el segundo o tercer trimestre del embarazo. El abortista introduce unos fórceps en el útero y, guiado por la sonografía, agarra los piesecitos del bebé y tira de ellos, hasta que la parte inferior de la cabecita queda expuesta. Luego utiliza unas tijeras para abrir un agujero en la cabeza del bebé, a través del cual introduce un catéter para succionarle el cerebro. Una vez hecho esto, el cuerpo inerte del bebé es "evacuado".
Prústaglandinas
Se administra este fármaco para provocar contracciones del útero. A veces, el bebé nace vivo, lo cual se considera una "complicación". Generalmente no sobrevive, debido a que es muy prematuro.
Histerectomía u operación cesárea
Este procedimiento se usa durante los últimos tres meses de, embarazo. Consiste en realizar una cesárea, no con el objeto de salvar al bebé, sino para dejarlo morir o para matarlo directamente.
Todos los procedimientos descritos sobre los diversos métodos de aborto implican complicaciones para la mujer que van desde infecciones, laceración o perforación del útero, trauma renal, embolias, trombosis, problemas como la anestesia, esterilidad, hasta incluso la muerte. Esto, sin contar el daño emocional y espiritual de la mujer, que muchas veces es víctima del "síndrome post aborto", sintiendo culpabilidad, angustia, depresión, tendencia al suicidio, etc.
¿Cuántas de las mujeres que han abortado viven hoy atrapadas en un agujero negro, abrumadas por la culpabilidad y la depresión? ¿Cuántas de ellas, al no poder salir de ese círculo vicioso, intentan quitarse la vida a causa de su desolación? Su seno, que era el lugar perfecto para dar cabida a la vida, abrió las puertas a la muerte y éste es un trauma muy difícil de superar.
El derecho a decidir implica que existe más de una opción, pero la única opción que los pro-abortistas defienden es justamente el aborto. Y como el aborto a menudo es presentado como la mejor elección, la sociedad moderna presiona a la mujer a tomar esa decisión. Y ésta es la tragedia en la gran mayoría de los casos la "decisión" no es de la mujer.
Ciertamente, existen mujeres; que se cierran a la transimisión de la vida, porque ser madres es un obstáculo para sus proyectos. En este rubro sé encuentran las que invocan sus estudios o que han alcanzado un alto estatus profesional como pretexto para abortar. No aceptan concluir el embarazo ni entregar a su hijo en adopción, lo prefieren muerto.
Se trata de personas que soslayan el síndrome de postaborto y la depresión que deriva de esta situación, porque solo ven el presente y menosprecian el futuro.
Es de llamar la atención que sea justamente este grupo en la promoción de la legalización del aborto. Por ejemplo, en México, una de las pro-abortistas más radicales confesó en un programa televisado que ella misma había abortado 11 veces (!) y que no sentía ninguna culpa por ello. Con todo, la agresividad y la obstinación que ella demuestra en su lucha a favor de la legalización del aborto, pudiera ser un síntoma de que el sentimiento de culpa que la agobia es tan profundo, que piense inconscientemente que si se legaliza el aborto en su país, desaparecerán su propia culpa y sus crímenes. Pero, como ya dijimos, legalizar el aborto podrá quitar la sanción penal, pero nunca quitará la vergüenza y la culpa que siente una madre por haber asesinado al hijo de sus entrañas.
Los grupos y organizaciones no gubernamentales a favor del derecho a "decidir", en los países en vías de desarrollo, reciben importantes subvenciones por parte de or-ganizaciones similares a los países desarrollados. Y es que actualmente el aborto ha pasado a ser arma de presión política utilizada por los países poderosos, particularmente los Estados Unidos, contra los países del tercer mundo. En efecto, el Presidente Bill Clinton ha presionados a través de la ONU a otras naciones para que legalicen el aborto a petición, como condición para recibir ayuda económica. El ha otorgado millones de dólares de fondos federales a organizaciones anti-vida norteamericanas para promover este horrible crimen en los países en vías de desarrollo como método de planificación familiar.
Las pro-abortistas están convencidas de que su lucha es en bien de la mujer y su "libertad" e "independencia". Pero la verdad es que son un mero instrumento de políticos y grupos económicos sin escrúpulos, que pretenden imponer al mundo su visión anti-natalista.
¿Qué podemos hacer nosotros para detener este crimen contra la humanidad?
Exponer el mal y decir la verdad. "No participen de las obras infructuosas de las tinieblas, antes bien denúncielas", dice San Pablo en Efesios 5, 11.
"Con el aborto, la madre no aprende a amar, sino que mata a su propio hijo para resolver sus problemas. Y, con el aborto, al padre se le esta diciendo que no debe asumir ninguna responsabilidad hacia el niño que él a traído al mundo. El padre probablemente pondrá a otra mujer en el mismo problema. Por ello, el aborto sólo lleva a mas abortos. Todo país que acepta el aborto no esta enseñando a su gente cómo amar, sino a usar la violencia para conseguir lo que quiere. Esto explica por qué el aborto es el mayor destructor del amor y la paz. .. "