Evangelio Cainita de Judas
Arzobispado de Mendoza
Carta de la Oficina de Prensa
Miércoles 12 de Abril, 2006
La figura de Judas, el discípulo que entregó al Señor, ha capturado la atención de occidente en los albores de la Semana Santa. Esto se debe a la publicación de los resultados de un hallazgo arqueológico que data de 1978: muy probablemente una copia del siglo IV de un texto perteneciente a una secta gnóstica que titulaban “Evangelio de Judas”. Texto que hasta ahora sólo conocíamos por los testimonios de autores cristianos del siglo II. Se abre así una triple perspectiva de análisis: el hecho histórico, el hecho arqueológico y el hecho periodístico.
El hecho histórico
En el siglo II surgieron en Egipto diversas sectas gnósticas; una de ellas se llamaba cainitas (o cayanitas). Sostenían las siguientes doctrinas:
Sus escritos no tuvieron amplia difusión precisamente por el carácter sectario y ocultista de sus doctrinas.
San Ireneo, san Epifanio y Teodoreto Cirense, autores cristianos del siglo II, nos han transmitido tanto la noticia de la existencia de estas sectas, como las doctrinas que sostenían.
El hecho arqueológico
En 1978 fue encontrado en Egipto un manuscrito muy antiguo de 26 páginas. Comenzaron entonces los trabajos pertinentes de los especialistas que han arrojado los siguientes datos:
Es entonces altamente probable que lo que la providencia y el trabajo de los especialistas han puesto en nuestras manos sea una copia del texto perdido durante tantos siglos.
Esto enriquece sin duda el conocimiento histórico y aporta un elemento valiosísimo del siglo IV para conocer el entorno ideológico del cristianismo del siglo II.
El hecho periodístico
La prensa mundial informa de este hecho histórico y arqueológico desde diversas ópticas, con diversa profundidad, y con diversas interpretaciones.
Todos coinciden en poner a consideración la figura de Judas en los albores de la Semana Santa, una de las figuras más enigmáticas del Nuevo Testamento.
No faltan aquellos que, quizá inspirados por algunas novelas contemporáneas, parecieran esperar un decreto oficial de la Iglesia para absolver a Judas.
Otros más audaces dejan caer su aporte para señalar al cristianismo y en especial a la Iglesia Católica, la gran mentirosa de la historia, como los contrincantes de una polémica al respecto.
El Nuevo Testamento
El Nuevo Testamento nos dice pocas cosas de Judas, quizá las estrictamente necesarias para la fe. Los Cuatro Evangelios hacen una lectura creyente del personaje que prefieren dejar en la penumbra y, con vergüenza, mostrarlo como representante de todos los discípulos:
Mateo muestra a Judas besando a Jesús que lo llama “amigo”, aún cuando está cumpliendo sus malos propósitos (Mt 26,50); también lo muestra lleno de remordimiento tratando de reparar su pecado (Mt 27,3-5).
Lucas ofrece con austeridad una lamentación de Jesús “¡Hay de aquél que lo va a entregar” (Lc 22,22), y relata el discurso donde Pedro, narrando el trágico suicidio de Judas, lo recuerda como “uno de los nuestros” (Hch 1,17).
Expresiones más duras como las de Marcos: “Más le valdría no haber nacido” (Mc 14,21), o las de Juan que presenta a Judas tomado por el demonio (Jn 13,2.27) y en la noche (Jn 13,30), deben leerse como enseña la Iglesia: teniendo en cuenta el contenido de toda la Escritura, la tradición de la Iglesia y la analogía de la fe (cf. Vaticano II, Dei Verbum 12).
Preguntas y respuestas (cristianas)
-¿Está Judas en el Infierno?
-La Iglesia nos enseña que muchos discípulos del Señor han alcanzado la Gloria de la santidad por su vivencia del Evangelio. Pero jamás podrá pronunciar el nombre de un hombre que haya descendido al infierno para su eterna condenación. El anuncio Evangélico es de misericordia y de perdón.
-¿Dios necesita el pecado de los hombres para llevar adelante sus planes?
-De ninguna manera, Dios no quiere el pecado de nadie y mucho menos lo necesita; pero revela que en su omnipotencia puede entrar en aquello que ha sido maquinado libremente por los hombres para el mal y la muerte, y transformarlo en ocasión para ofrecer la misericordia y la salvación.
-¿Ofreció Dios el perdón a Judas?
-Nos enseña la Biblia que Dios quiere que todos los hombres se salven (1Tim 2,4), y entre ellos también Judas. Pero el hombre ha sido creado libre y no está forzado a aceptar las salvación que Dios le ofrece.
-¿Aceptó Judas el perdón de Dios?
-Esto es lo que no sabemos, por eso guardaremos, junto con la Iglesia, un respetuoso silencio.
Judas y nosotros
Creo que Judas captura la atención de los hombres de todos los tiempos porque nos parecemos bastante a él. En distinta medida todos hemos encarnado, en algún aspecto, su historia de traición, de materialismo, se intrigas, de arrepentimiento y…quizá nos convenga rezar mucho por Judas, por su alma, así estaremos rezando por todos los hombres y por nosotros mismos.