"Yo soy familia de Jesús"
Fr. Eusebio Gómez, OCD
En estos días me encontré con un amigo a quien le pregunté:
-0ye, ¿leíste El Código Da Vinci?
-Mira, yo no pierdo
mi tiempo para leer cosas que no me interesan. Prefiero
dedicar ese tiempo a leer la Biblia o hacer obras de caridad. Es más,
no voy
a permitir que otras personas, que se burlan de Jesucristo y ridiculizan mi
fe, se enriquezcan a costa mía. Mira que somos tontos nosotros los
cristianos, hacemos la propaganda y damos de comer a los que tiran piedras
a
nuestro tejado. Y recuerda que tú y yo somos familia directa de Jesús,
pues
según dice Juan 1, 12 que todos los que recibieron la Palabra les dio
poder
de hacerse hijo de Dios, a los que creen en su nombre.
Di gracias a Dios por la respuesta tan sensata de mi amigo. Y fue este hombre, inteligente y bueno el que cambió mi idea, pues yo no había cometido el error, según mi amigo, de perder el tiempo y de ver la película. Por eso, en vez de escribir lo que dicen otros sobre El Código, me he decidido a presentar lo que dicen los evangelios sobre Jesús.
¿Quién era Jesús? Jesús es Dios y hombre. Un hombre que pasó haciendo el bien sobre la tierra. Jesús amor. "Jesucristo vino a compartir nuestra condición humana con sus sufrimientos, sus dificultades, su muerte. Jesús se compadece y tiene misericordia de todos. Al joven desconocido le mira con afecto. "Fijando en él su mirada, le amó" (Mc 20, 21); a la mujer pecadora : "Tus pecados te son perdonados... Tu fe te ha salvado. Vete en paz" (Lc 7, 48, 50). A cualquier situación humana de sufrimiento responde con el amor. "Jesús quería a Marta, a su hermana y a Lázaro" (Jn 11,5). Pero también con el discípulo que lo ha negado: "El Señor se volvió y miró a Pedro, y recordó Pedro las palabras que le había dicho el Señor" (Lc 22, 61).
Jesús es misericordioso. La multitud es objeto de la compasión (Mt 9, 36) y los necesitados particulares como los dos ciegos (Mt 20, 34), el leproso (Mc 1, 41), la familia del epiléctico (Mc 9, 22), la viuda (Lc 7, 13). Jesús siente compasión porque la multitud estaba como ovejas sin pastor (Mt 9, 36), porque no tenía nada para comer (Mt 15, 32), porque descubre a un hombre tirado en el camino (Lc 10, 25-37). A Jesús le duelen las cadenas de los seres humanos como las del pecado (Lc 15, 12-16), las del dolor (Lc 10, 30) y de la muerte (Lc 7, 12). Jesús es compasivo. Jesús acogía a los que nadie acogía: a las prostitutas y pecadores (Mt 21, 31-32), a los leprosos y poseídos (Mt 8, 2-4), a los marginados (Mc 1, 32), a los pobres (Mt 5, 3).
Con su predicación y su conducta combatía el hambre (Mc 6, 35-44), la discriminación (Mc 9, 38-40), la injusticia (Mt 5, 20). Jesús trató a todos y a cada uno como una persona única e irrepetible (Lc 4, 40). Su amistad protege a los niños (Mc 10, 14), libera a la mujer (Jn 4, 1ss), trata con pecadores y prostitutas (Lc 7, 36-50), se acerca a los enfermos, impuros, (Mc 1, 23-28). Vino "no para ser servido, sino para servir" (Mc 10, 45). Su amor fue universal (Lc 10, 29-37), sincero, un amor que se traduce en perdón a sus ejecutores (Lc 23, 34). El insistió en lo ú nico importante: en el amor. Este fue el mandato que dejó: amar al prójimo y hacerlo como él (Lc 10, 27; Jn 15, 12). "Vete y haz tú lo mismo" (Lc 10, 37) es un mandato para todo cristiano. El prójimo es el pobre, el herido el sediento, el hambriento (Mt 25, 40), lo que hicieron a alguno de los pequeños a él se lo hicieron. Para Jesús prójimo fueron los leprosos, enfermos, pecadores, hambrientos, todos los humanos. Y el prójimo sigue siendo el necesitado, el pobre. "La situación de extrema pobreza generalizada, adquiere en la vida real rostros muy concretos en los que deberíamos reconocer los rasgos suficientes de Cristo, el Señor, que nos cuestiona e interpela" (P 31).
Jesús tradujo el amor de Dios en formas de amor al prójimo. Jesús hizo el bien a todos: -anunció a los pobres la Buena Nueva (Lc 6, 20-21); -liberó a los cautivos, presos de Satanás y del mal (Lc 4, 33-36; 11-, 20); -salvó a los oprimidos por el pecado (Lc 5, 31-32). -curó toda clase de enfermedades (Lc 6, 19); Este es Jesús: el Hijo de Dios que se hizo hombre por amor, mi hermano, mi amigo, mi todo. Él y yo somos de la misma familia. Estoy orgulloso de estar emparentado en línea directa con él.