ALGO DE HISTORIA

Breve reseña del desarrollo histórico de la Devoción en la Historia de la Iglesia

1. Primeros siglos

El espacio de que disponemos no nos permite extendernos. Por eso vamos a brindarles directamente algunos de los textos más hermosos a cerca del Corazón de Jesucristo de esos grande amigos de Jesucristo que son los santos.

Comenzamos por dos figuras del siglo cuarto: San Agustín y San Juan Crisóstomo. Ambos declarados Padres y Doctores de la Iglesia, ambos apasionados amigos del Señor. Estos textos resumen admirablemente el sentir de los Padres de Iglesia de los primeros siglos acerca del Costado Herido del Señor como la fuente de la que brotan la Iglesia y los sacramentos.

San Agustín

Adán duerme para que surja Eva; Cristo muere para que nazca la Iglesia. Eva es formada del costado del durmiente; Cristo es atravesado con la lanza después de la muerte, para que broten los sacramentos que conforman la Iglesia.

La primera mujer fue llamada Vida y madre de los vivientes; y el segundo Adán, (Cristo) por su parte, murió en la cruz, con la cabeza inclinada, para que fuese engendrada una Esposa del Costado del que dormía.

¡Oh muerte por la que los muertos resucitan ¿Qué hay más puro que esta Sangre, o redentor que esta Herida?

San Juan Crisóstomo

La lanza del soldado abrió el costado de Cristo, y de su herida formó Cristo a la Iglesia, como fue formada Eva, la primera mujer, de Adán; y por eso, dice San Pablo: somos carne de su carne y hueso de su hueso . Así como tomó Dios la costilla del costado de Adán y de ella formó la mujer, así nos da Jesús la sangre y agua de su costado, y de ellos emerge la Iglesia...

... Se realizó entonces un maravilloso misterio. Sangre y agua brotaron inmediatamente de la herida . No es por casualidad, o sin querer, que estas dos fuentes brotan ahora. Es que la sangre y el agua son elementos que constituyen la Iglesia. Aquellos que ya han sido admitidos a la sagrada liturgia lo saben muy bien; me refiero a quienes han sido regenerados por las aguas del bautismo, y que en la eucaristía se alimentan de la carne y sangre de Cristo. Esta es la fuente donde nacen todos los misterios cristianos. Por lo tanto, cuando apliques tus labios a esta impresionante copa, hazlo como si bebieras de la sangre preciosa que del Costado abierto del mismo Cristo.

2. Edad Media

De entre tantas figuras y textos importantes que hay disponibles durante esta etapa histórica, tenemos que limitarnos a estas: santa Matilde, santa Gertrudis, san Bernardo, san Buenaventura y santa Catalina de Siena.

Santa Matilde

San Pedro Canisio solía llevar siempre consigo recortes de sus escritos espirituales de esta mística cisterciense. Para muestra estas breves líneas: Me dijo el Señor: mira la grandeza de mi amor, si deseas comprenderlo, en ninguna parte lo encontrarás mejor que en las palabras del Evangelio: Yo les he amado a ustedes como el Padre me ha amado a mí (Jn 15, 9).

Santa Gertrudis (1256 - 1301)

A esta otra religiosa cisterciense, los alemanes la suelen apodar “la grande”. Disfrutemos este diálogo suyo con Jesús:

(El Señor): Porque tu has renunciado totalmente a tu propia voluntad, infundiré todas las gracias y gozos de mi corazón en el tuyo, y cuanto más frecuentemente comulgues, mayor será tu contento. Te he dado a menudo mi Corazón, como señal de nuestra intimidad. Siempre que tú quieras pedirme algo, apela al Corazón que tomé en la Encarnación por amor a los hombres, para que te conceda las gracias que le pidas.

(Gertrudis): Por tu Corazón herido, queridísimo Señor, hiere el mío tan profundamente de tu amor, que lo terreno ya no le preocupe y pueda darse enteramente a tu fascinante amor .

San Bernardo

Muchos lo consideran “el último de los Padres de la Iglesia”. Devotísimo de la Santísima Virgen, ella lo condujo muy adentro del Corazón de sus Hijo. De sus escritos sobre el Cantar de los Cantares:
“¿Dónde podrá hallar nuestra alma un remanso firme y seguro, sino en las llagas del Salvador? Esos clavos y esas heridas gritan muy alto que Dios está verdaderamente en Cristo y que en El reconcilia al mundo consigo. El hierro cruel atravesó su alma e hirió su Corazón, a fin de que supiese compadecerse de mis flaquezas. El secreto de su Corazón se está viendo por las aberturas de su cuerpo...

Podemos contemplar ya ese sublime misterio de la bondad infinita de nuestro Dios, podemos, repito, contemplar las misericordiosas entrañas de nuestro Dios...

¿Qué dificultad hay en que se muestren las entrañas de Dios a través de las llagas? Porque nada hay, Señor, que haga ver, como tus heridas, que eres suave, manso y de mucha misericordia. Nadie tiene mayor compasión que quién da su vida por los condenados y sentenciados a muerte .

San Buenaventura

Para que del costado de Cristo, dormido en la cruz, se formase la Iglesia, y se cumpliese la Escritura que dice: Pondrán sus ojos en aquel a quien traspasaron , uno de los soldados lo hirió con una lanza y le abrió el costado. Y fue permisión de la divina Providencia, a fin de que brotando de la herida sangre y agua se derramase el precio de nuestra redención, el cual, manando de la fuente interior del Corazón, diese a los sacramentos de la Iglesia la virtud de conferir la vida de la gracia, y fuese para los que viven en Cristo la fuente viva que da saltos para la vida eterna.

El Corazón del Señor fue atravesado con la lanza para que por la llaga visible reconociésemos el amor invisible. La herida del Corazón muestra la herida del alma.

Penetremos, finalmente, en el Corazón humildísimo del excelso Jesús. La puerta es el costado abierto por la lanza. Aquí está escondido el tesoro inefable y deseable de la caridad; aquí se encuentra la devoción, se obtiene la gracia de lágrimas, apréndese la mansedumbre y la paciencia en las adversidades, la compasión para con los afligidos y, sobre todo, aquí logramos que nuestro corazón se torne corazón contrito y humillado.

Santa Catalina de Siena

(Catalina) Dulce, inmaculado Cordero, tu habías muerto ya cuando te abrieron el Costado. Entonces, ¿por qué es que quisiste que te hirieran y te abrieran a la fuerza el Corazón?”

(Jesús) “Por varias razones, de las que te voy a decir la principal. Mi afecto por la humanidad era infinito, pero el tiempo que de hecho padecí tormentos y dolor se me había acabado. Como mi amor era infinito, ese sufrimiento (limitado) no podía mostrarles adecuadamente cuánto los amaba... Por eso, es que quise manifestarles el secreto de mi corazón, (quise) que lo vieran abierto, para que vieran que los amaba más de lo que podía mostrarles aquel limitado sufrimiento .

Como pueden darse cuenta por estos cinco breves escritos, al llegar la Edad Media se dan un paso más. Un gran número de mujeres y hombres santos descubren lo que muchos llaman cariñosamente “el secreto del Corazón del Señor”: además de ser la fuente de la que nació la Iglesia, ese Corazón Herido es el lugar privilegiado a dónde debe dirigirse quien quiera sumergirse en las profundidades de su Misericordia y de su Amor.

3. A partir de santa Margarita María de Alacoque

Dado que el Padre nos ha revelado en su Hijo Jesús absolutamente todo lo que Dios ha querido comunicarnos a los seres humanos, es natural que nos pongamos a la defensiva en cuanto se nos habla de más revelaciones. Pero también es necesario que reconozcamos que el Señor continúa hablándonos y comunicándose con nosotros. Somos un pueblo regio, sacerdotal y profético; y El nos habla a sus santos . Digo santos - en este caso - en el amplio, pero profundo sentido en el que emplea San Pablo el término.

A lo que vamos: Entre 1673 y 1675 una joven religiosa, de la Orden de la Visitación, nos dice que el Señor Jesús mismo se le apareció en varias ocasiones, le mostró su Corazón; se quejó de lo muy mal que correspondemos a tanto que nos ha amado y nos ama, y le pidió, entre otras cosas, que promoviera en la Iglesia la devoción a su Corazón por medio de una Fiesta en su honor.

Como era de esperarse, Margarita María, que de ella es que hablamos, tuvo que enfrentar todo tipo de dificultades para que le creyeran tanto sus propias hermanas de convento en Paray-Le-Monial (Francia), como las autoridades eclesiásticas de su tiempo. Pero, cuando el Señor quiere hacer algo no valen peros humanos, y ahí está el hecho histórico innegable: A partir de 1673 ya nada ni nadie pudo impedir que la devoción al Corazón de Cristo se apoderara del corazón de los humildes del Pueblo de Dios.

Si un hecho deja en claro la lectura de los Evangelios es que los humildes le entendían todo al Señor. En relación con esto de las revelaciones y promesas del Señor a santa Margarita sucede algo muy semejante: Los humildes las entienden y las creen. No queremos implicar con esto que quienes tienen sus dudas al respecto sean, necesariamente, personas faltas de humildad. Sólo decimos que ciertas gracias mayores el Señor continúa reservándolas para los humildes y sencillos, y ésta parece ser una de ellas...

Ante de pasar al conocido tema de las promesas queremos compartir contigo una breve muestra de la naturaleza de los textos que nos dejó ella narrándonos sus encuentros con el Señor:

- Una vez, entre otras, estando expuesto el Santísimo Sacramento, después de haberme concentrado completamente en mí misma con extraordinario recogimiento de todos mis sentidos, se presentó Jesucristo, mi dulce Señor, resplandeciente de gloria, con sus cinco llagas, que brillaban como otros tantos soles, saliendo llamaradas de todas las partes de la Sagrada Humanidad. Pero sobre todo, de su adorable pecho, que parecía un horno encendido. Habiéndose abierto, me descubrió su amabilísimo y amante Corazón, que era el vivo manantial de las llamas. Entonces fue cuando me descubrió las inexplicables maravillas de su puro amor con que había amado hasta el exceso a los hombres, recibiendo solamente de ellos ingratitudes y desconocimiento .

- Me fue presentado el divino Corazón en un trono de llamas, más brillante que el sol y tan transparente como el cristal, con la adorable llaga. Estaba rodeado de una corona de espinas. Y me hizo ver que el ardiente deseo que tenía de ser amado por los hombres y apartarlos del camino de la perdición, en el que los precipita Satanás en gran número. Por lo que había determinado manifestarle su Corazón a los hombres, con todos los tesoros de amor, de misericordia, de gracias, de santificación y de salvación que contiene. Esto con el propósito de que cuantos quieran rendirle y procurarle todo el amor, el honor y la gloria que puedan, queden enriquecidos abundante y profusamente con los divinos tesoros del Corazón de Dios, cuya fuente es Él, y al que se ha de honrar bajo la figura de su Corazón de carne. El deseaba que yo llevara esa imagen en mi corazón, para grabar en él su amor, llenarme de sus dones y arrancar de mi todo movimientos desordenado. El derramaría sus gracias y bendiciones por dondequiera que estuviere expuesta su santa imagen para tributarle honor, y que tal bendición sería como un último esfuerzo de su amor, deseoso de favorecer a los hombres en estos últimos siglos de la Redención amorosa, a fin de apartarlos del imperio de Satanás - al que pretende arruinar - y para ponernos en la dulce libertad del imperio de su amor, que quiere restablecer en el corazón de todos los que se decidan a abrazar esta devoción .

 
 
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