LAS PROMESAS
Un devoto comerciante de Dayton, Ohio, Philip A. Kemper, comenzó allá por el año 1882 a imprimir y regalar cientos de miles de estampas conteniendo un texto de doce promesas que el Sagrado Corazón le hizo a santa Margarita María. ¿De qué se trata?
Es un resumen - que él hizo por su propia cuenta - de los numerosos escritos de santa Margarita en los que ella expresa su convencimiento que el Señor bendice de muchas maneras la Devoción a su amante Corazón. Dicha redacción abreviada fue y continúa siendo muy popular entre el pueblo de Dios.
Al reconocer oficialmente la Iglesia la santidad de Margarita es obvio que nos dice que podemos confiar en su persona - e indirectamente por tanto - nos dice que podemos confiar en el contenido de sus escritos, aunque no estemos obligados a creer todo lo que nos propongan o planteen.
A continuación, entonces, lees el conocido texto abreviado que le debemos a Mr. Kemper. Como puedes ver por el texto de los Evangelios que acompaña a cada promesa, tomadas en su totalidad, estas no afirman ni ofrecen otra cosa que lo que nuestro Señor Jesucristo prometió en los evangelios a los que tienen una fe profunda e inquebrantable.
- Les daré las gracias necesarias para llevar adelante su misión en la vida conforme con su vocación. — Busquen primero que reine la justicia de Dios, y lo demás se les dará por añadidura (Mt 6, 33).
- Pondré paz en sus familias. — La paz les dejo, mi paz les doy (Jn 14, 27).
- Los consolaré en todas sus aflicciones. — Vengan a mi todos ustedes, los que están cansados y agobiados, que Yo les aliviaré... (Mt 11, 28).
- Yo seré su amparo y refugio seguro durante la vida y, sobre todo, a la hora de la muerte. — Miren que Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de este mundo (Mt 28, 20).
- Bendeciré abundantemente sus empresas. — Si permanecen en Mi, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les dará (Jn 15, 7).
- Los pecadores encontrarán en mi Corazón una fuente y océanos infinitos de misericordia. — No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. Aprendan mejor lo que significa: compasión quiero y no sacrificios ; porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores (Mt 9, 12-13).
- Los tibios se harán fervorosos. — Si alguien tiene sed que se acerque a Mí, y que beba el que cree en Mi. Como dice la Escritura: De sus entrañas manarán ríos de agua viva (Jn 7, 37-39).
- Los fervorosos se elevarán pronto a gran perfección. — El que permanece en Mi y Yo en él, ese da mucho fruto (Jn 15, 6).
- Bendeciré los lugares donde la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada. — Contemplarán al que traspasaron (Jn 19, 37).
- Les daré la gracia de mover los corazones más endurecidos. — No son ustedes los que me eligieron a Mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. (Jn 15, 16).
- Quienes propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón, y jamás serán borrados de él. — Padre quiero que los que tu me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado... (Jn 17, 24).
- Te prometo, en el exceso de la misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos la gracia de la penitencia final, no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los sacramentos; Mi Corazón será su asilo seguro en sus últimos momentos. — Yo soy el pan vivo bajado del cielo, el que coma de este pan vivirá eternamente... El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene la vida eterna y yo le resucitaré en el último día (Jn 6, 51; 54).
El que quiera entender las promesas como una invitación a colarnos en el cielo pagando muy poco se equivoca del todo. Hoy al igual que ayer estas promesas nos invitan a la más alta aventura de intimidad y de amistad con el Dios amigo del Corazón Traspasado.