Capitulo 12 - ¿Orar...para qué ?

1 - Pedir, pedir.

El Catecismo de la Iglesia Católica dice: “El vocabulario neotestamentario sobre la oración de súplica está lleno de matices: pedir, reclamar , llamar con insistencia, invocar, clamar gritar e incluso luchar en la oración. Pero su forma más habitual por ser la más espontánea es la petición. Mediante la oración de petición mostramos la conciencia de nuestra relación con Dios: por ser criaturas no somos ni nuestro propio origen, ni dueños de nuestras adversidades, ni nuestro fin último; pero también por ser pecadores, sabemos como cristianos, que nos apartamos de nuestro Padre. La petición ya es un retorno hacia El”.[1]

La oración como encuentro personal con Dios puede tener un propósito individualista y otro comunitario: individualista cuando me dedico a pedir para mí, y comunitario cuando me dedico a pedir para los demás. Ambos se hallan respaldados plenamente en las Sagradas Escrituras y de modo particular en los Evangelios.

Como personas cada cual tiene sus propias necesidades y problemas para los cuales puede implorar la ayuda de nuestro amorosísimo Señor y Padre. Como miembros de una colectividad, familia, grupo o Comunidad a la que amamos también necesitamos preocuparnos de los problemas que a todos nos afectan y cuya pronta y eficaz solución nos debe interesar.

Como no somos solamente individuos sino que en todo momento somos miembros de una sociedad, de ahí que nuestra oración no puede ser solo un acto individualista de solitario egoísmo. Debe ser también un servicio para los demás. Todo el mundo debe beneficiarse de nuestro encuentro íntimo con Dios. Esa oración que hacemos por los demás se llama INTERCESIÓN.

La oración de intercesión ya está explícitamente ordenada por el Señor cuando en la oración que nos enseñó incluyó el término “nuestro”, “nosotros” y “nos” : Padre nuestro ;Danos hoy el pan...:perdónanos nuestras ofensas; no nos dejes caer ; mas líbranos.

Es que siendo nosotros por voluntad suya su familia, y una sola , no puede soportar que en su familia haya individualismo ni menos la división.

Por eso su oración fervorosa al Padre pidiendo “para que todos sean uno como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado”[2]

“No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a Mí”[3]

 
 

2 - ¿Y qué consigo con ello?

¿Y para qué sirve rezar? La respuesta a esta pregunta la encontramos en los más variados pasajes de la Sda Escritura, especialmente en los Evangelio.«Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, le abrirán.

¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!»

«Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»[4]

«Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, le abrirán. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!»[5]

Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis.[6]

“Les propuso una parábola para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer: «Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. Había en aquella misma ciudad una viuda que, acudiendo a él, le dijo: `¡Hazme justicia contra mi adversario!' Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo: `Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que deje de una vez de importunarme.'»

Dijo, pues, el Señor: «Oíd lo que dice el juez injusto; pues, ¿no hará Dios justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche? ¿Les hará esperar? Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?[7]

“Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.[8]

“Si alguno de vosotros carece de sabiduría, que la pida a Dios, que da a todos generosamente y sin echarlo en cara, y se la dará. Pero que la pida con fe, sin vacilar; porque el que vacila es semejante al oleaje del mar, agitado por el viento y zarandeado de una a otra parte”.[9]

«Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, le abrirán. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan! [10]

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis .[11]

“Esta es la confianza plena que tenemos en él: que si le pedimos algo según su voluntad, nos escucha. Y si sabemos que nos escucha cuanto le pedimos, sabemos que tenemos conseguido lo que hayamos pedido.[12]

“Así pues, Pedro estaba custodiado en la cárcel, mientras la iglesia oraba insistentemente por él a Dios”.De pronto se presentó el ángel del Señor y la celda se llenó de luz. El ángel golpeó a Pedro en el costado, le despertó y le dijo: «Levántate aprisa.» Y cayeron las cadenas de sus manos. Le dijo el ángel: «Cíñete y cálzate las sandalias.» Así lo hizo. Añadió: «Ponte el manto y sígueme.» Salió y se disponía a seguirle. Pedro volvió en sí y dijo: «Ahora me doy cuenta realmente de que el Señor ha enviado su ángel y me ha librado de las manos de Herodes y de todo lo que esperaba el pueblo de los judíos.» Él les hizo señas con la mano para que callasen y les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel.[13]

¿Entonces, sirve de algo rezar?

 
 

3 - Una débil muestra.

Muy interesantes por sus enseñanzas las historias que a continuación vas a encontrar. Se trata en la primera de un sacerdote joven. Muy ansioso y temeroso llamó un día a Sor Briege McKenna.O.S.C para comentarle su caso. Acababa de saber por el dictamen de su médico que estaba padeciendo de cáncer en sus cuerdas vocales y que en tres meses debía ser intervenido para quitarle la laringe. Estaba desesperado pues apenas lleva seis meses de ordenado. Pero veamos cómo relata el caso la misma Religiosa.

“Mientras yo oraba con él sentí que el Señor quería que yo le hablara de la Eucaristía. Le dije: Padre, yo puedo orar contigo ahora por teléfono y voy a hacerlo, pero ¿ no te encontraste con Jesús esta mañana? ¿No te encuentras con El todos los días?

Lo que yo no sabía era que este sacerdote no celebraba diariamente la Eucaristía. Le dije:

“Padre, cada día cuando celebras tu Misa, cuando tomas esa Hostia sagrada, cuando la comes te encuentras con Jesús. Aquella mujer solo tocó la orla del manto de Jesús, pero tú tocas a Jesús y lo recibes en tu cuerpo. Lo tienes como alimento.¿Te das cuenta que Jesús realmente va bajando por tu garganta? No hay nadie mejor que Jesús para pedirle ayuda. Pídele a Jesús que te sane. Le oí llorar en el teléfono. Me decía repetidamente: Ay, Hermana, gracias , gracias.

Tres semanas más tarde fue para que lo operaran. Me llamó por teléfono más tarde para contarme que no tuvo necesidad de la cirugía. Los médicos descubrieron que el cáncer había desaparecido y que tenía nuevas cuerdas vocales.

Nunca supe su nombre. Aproximadamente un año más tarde supe de él por un amigo suyo. Antes de su enfermedad este sacerdote joven había dejado de celebrar la Misa salvo los Domingos. Había tomado la Misa muy a la ligera. Dios se valió del cáncer para transformar su vida.

Este sacerdote fue totalmente curado pero no solo físicamente. Llegó a ser un sacerdote totalmente centrado en la Eucaristía. La Eucaristía se convirtió para él en su hora para encontrarse con el Jesús vivo tal como le sucedió a la mujer que frecuentaba el pozo de Jacob.(Juan 4).El comenzó a encontrarse con Cristo junto al pozo más grande de todos, donde bebes tú y nunca más volverás a tener sed” [14]

Pero hay otro acontecimiento que igual que el anterior viene a confirmarnos que sí vale la pena rezar

Un niño de pocos años hijo de una familia que trabajaba en la fabricación de pasteles, cualquier día curioseando con el molino donde su madre trituraba los huesos para las empanadas sufrió un terrible accidente. La máquina le atrapó la mano derecha como si se tratara de otro hueso más para las empanadas.

Ante los gritos desesperados del niño acude su madre a salvarlo, pero todo era inútil Después de mucho bregar, haciendo cuanto podían para que la máquina dejara en libertad la mano del pequeñito , finalmente logró lo que anhelaba. Pero la mano del niño estaba completamente destrozada.

Presa de la más cruel agonía su madre lo recoge entre sus brazos y con la rapidez que le fue posible se dirigió al hospital más cercano para ponerlo en manos de los galenos que hicieran por él lo que pudieran.

La enfermera que recibe al niño y a la madre , al llegar a la sala de espera donde había en la pared una pequeña repisa con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, les dice con acento de total convencimiento y seguridad: Mírenlo, tengan fe, El es el médico; nosotros solo le colaboramos a El.

Después de una operación que tardó más de dos horas, horas que fueron de inacabable agonía y martirio para la madre, ella no hacía más que rezar, rezar y recordar las palabras que había dicho < la enfermera >:Tengan fe, El es el médico....hasta que finalmente salió la enfermera con el pequeño paciente.

“Todo salió muy bien”, fueron sus primeras palabras.“En uno o dos meses, si considera necesario puede volver con el niñito para una revisión, y los cuidados de rutina se los pueden suministrar en el puesto de salud de su localidad”.

Durante los días siguientes, llamando la madre a cualquier teléfono que necesitaba, de pronto alguien le contestó :Aló, Aló, Padre Tiberio Munari de Guadalajara, México Aló.......

“Padre, qué es esa dicha, esto es muy raro; yo estaba llamando a otra parte pero me sale Ud al teléfono. Esto es providencial. Y ya que lo tengo aquí, Padre, ¿por qué no me envía unos libritos y unas estampitas de las que Ud. propaga sobre los hechos de Medjugorje para que yo pueda distribuirlos por acá, Sí ?”

Cuando la señora recibió el correo que le llegaba de manos del Padre, entre las cosas iban las estampitas de Nuestra Señora Reina de la Paz, la misma que adorna la portada de este libro, y le dio una de ellas al niño para que la mirara. Al verla, el niño se quedó en suspenso y mirándola detenidamente le dice a su madre :Mamá, mamá, a esta señora yo la conozco, sí, yo la conozco...yo la conozco, mamá....es...es....¡Ah...Mamá, mamá : es la Doctora que me operó!!

Cuando se cumplieron los dos meses después de la operación , regresa la madre con el niño al hospital para la revisión ordenada y quiere encontrarse de nuevo con la enfermera que los atendió.

Cuando el niño dice que fue una doctora la que lo operó, el Director del Hospital revisa la lista de los galenos y teniendo presentes los datos de identificación que presentaba la madre, dice: “No, Señora, aquí no figura ningún médico con esas características. Mire, Señora, le aconsejo: Venga mañana desde muy temprano y vaya observando a los médicos cuando estén llegando a ver si alguno de ellos es el que Ud. Necesita”.

Tarea inútil. No apareció la persona que ellos habían entrevistado. Regresa al médico con quien había estado hablando y éste, después de revisarle la mano al pequeño paciente y encontrándola en perfectas condiciones y sin huellas siquiera del accidente le dice a la madre: “Señora, cómprese una veladora y enciéndasela a la Virgen por que estamos ante un milagro”.

Y quien esto escribe pudo hablar personalmente en Costa Rica con la Madre del niño y escuchar de sus propios labios la certificación de todo lo sucedido.

Entonces sí vale la pena rezar. Nos lo inculca el Señor en su Palabra y nos lo está demostrando con los hechos.

Pero viene a continuación una historia que por su denso contenido no me atrevo a dejar pasar inadvertida. Esta también la encuentro relatada por la monjita antes mencionada Sor Briege McKenna. Veamos cómo la relata ella misma:

Durante una conferencia en los Estados Unidos se me acercó un matrimonio con su hijito. Davidcito tenía un tumor cerebral y los médicos habían dicho que al niño solo le quedaban siete meses de vida. El matrimonio tenía cinco o seis hijos más y estaban acongojados de dolor ante la perspectiva de perder al pequeñito.

Mientras yo oraba con ellos me di cuenta que habían puesto toda su esperanza en Sor Briege:“Si tan solo Sor Briege orara con nosotros entonces todos se resolvería y entonces David se sanaría”

Hay muchas historias en los Evangelios en las cuales la gente venía a Cristo para interceder por sí mismos o por sus familiares e hijos. “Yo puedo orar, les dije, Pero David es su hijo y Dios los utilizó a Uds como pareja para traer a David al mundo. Ahora váyanse a casa e intercedan ante Jesús todas las noches por su sanación”.

-Pero quizá no quiera sanarlo o tal vez no sea ésa su voluntad, me dijo el padre.

Esta pregunta común lleva a muchas personas a pensar que no deberían pedir una sanación.

Hay dos cosas que puedo decir en cuanto a esto:

Primero: la voluntad de Dios siempre se realiza, pero con la realización de la voluntad de Dios hay una gran sensación de paz y una gran fortaleza para aceptarla. Algunas personas dicen que no es la voluntad de Dios, como una salida fácil porque en realidad no creen que Dios pueda hacerlo.

Segundo, se preocupan por el significado de que no ocurra la sanación en la forma como la están pidiendo..

“Olvídense por un momento de la voluntad de Dios, les dije a los padres de Davidcito-¿Si Jesús estuviera aquí parado qué le pedirían que hiciera por David?

-Oh, yo le pediría que sane a David porque lo amo.

Bien, le dije, pídale a Jesús que lo sane. Pídale eso todos los días. No decidas tú cual es la voluntad de Dios para David. Al fin y al cabo, los milagros sí ocurren. Solamente dile a Jesús cómo te sientes y dile que amas a Davidcito y pídele que lo sane.

Lo que quiere Jesús es que nos relacionemos con El como una persona que vive, como el Jesús que es compasivo, que nos ama y conoce nuestros sufrimientos.

Cristo sabe cómo nos sentimos. Conoce el amor de los padres para con sus hijos y sabe que no sería normal que un padre o una madre le dijera :Oh Dios, quítame a mi hijo porque es tuyo. Cuando llegue la hora de hacerlo ,el Señor les dará la fortaleza.

Les dije a esos padres de familia que volvieran a casa y que todas las noches oraran con David, que reunieran a sus otros hijos, algunos ya adolescentes, para que oraran juntos.

-Hermana, no somos muy buenos para orar, me dijo el padre.

-Simplemente hablen con Jesús, les dije. Aún si rezaran solamente un Padre nuestro y un Avemaría lentamente. Animen a los hijos a que pidan a Jesús la sanación de Davidcito y le digan a Jesús que aman a David. Y mientras oran impóngale las manos a David.

Después de diecisiete meses el tumor empezó a disminuir y éste era el testimonio del padre: Me di cuenta de que durante ese tiempo nuestros hijos se fueron transformando. Si hubiera ocurrido una sanación instantánea nuestros otros hijos no hubieran experimentado esa transformación.-

Talvez no consigamos de inmediato la sanación por la cual estamos suplicando, pero el Señor nos sana a su tiempo porque hay muchas áreas de nuestra vida que el Señor quiere arreglar.

Dios no cambia mientras oramos. La oración nos cambia a nosotros como cambió a toda esa familia de ser una familia que no estaba íntimamente unida a ser un ana familia que amaba íntimamente al Señor y que se amaban los unos a los otros .

Vivimos en la era del té y del café instantáneos, de las cámaras instantáneas. Parece que todo es instantáneo y quisiéramos a Dios de la misma manera; pensamos que si Dios no nos da enseguida lo que le pedimos entonces nunca nos lo va a conceder. [15]

 
 

4 - La insistencia de una Madre.

Entonces ,según todas estas reflexiones, a nuestra Madrecita celestial, le asiste toda, pero toda la razón cuando con términos tan apremiantes nos invita acudir a Dios en la oración

Ante la imposibilidad de citar aquí todos sus mensajes en los que expresamente menciona el tema de la oración vamos a copiar algunos por lo menos que nos ayudan fácilmente a comprender el por qué de la insistencia amorosa y apremiante de nuestra Madre.

1. “No teman nada. Yo estoy a su lado y los cuido. Si tienen algunos problemas, los que sean, llámenme. Yo vendré inmediatamente y los ayudaré aconsejándoles lo mejor para resolver esa dificultad. Vayan en paz mis Angeles”. Adiós. [16]

2. “Oren. Cuando les doy este mensaje no se contenten solo con escucharlo. Aumenten su oración y vean cuán felices los hace. Todas las gracias están a disposición de Uds.. Lo que tienen que hacer es merecerlas. Para lograrlo yo les digo: Oren” [17]

3. “Es necesario orar mucho y nunca llegar a decir : “Si hoy no hemos orado eso no tiene importancia”. Deben esforzarse para orar. La oración es el único camino que lleva a la paz. Si oran y ayunan conseguirán cuanto pidan”.[18]

4. “¿Por qué no depositan su confianza en Mí? Yo sé que han estado orando por mucho tiempo, pero entréguense realmente. Entreguen a Jesús sus inquietudes. Cuando hayan terminado su día oren también en la noche. Siéntense en su habitación y díganle a Jesús: ¡Gracias! Si en la noche se duermen en paz y en oración, en la mañana se despertarán pensando en Jesús. Entonces podrán orar por la paz, pero si al quedarse dormidos están distraídos, el día siguiente será nebuloso, y hasta se olvidarán de rezar ese día”. [19]

5. “Oren. Puede resultares extraño que siempre les hable de oración y todavía hoy les diga: Oren. ¿Por qué dudan? En la Sagrada Escritura lo han oído Uds decir: No se preocupen del mañana, cada día tendrá sus preocupaciones. Por consiguiente, no se preocupen sobre los días venideros. Confórmense con la oración. Yo su Madre me encargaré del resto”[20].

6. “Deseo que la gente ore conmigo en estos días, Oren más. Oren todo lo que puedan Ayunen loa miércoles y los Viernes y cada día frezcan al menos un Rosario completo, los misterios gozosos, los dolorosos y los gloriosos” [21]

7. “Queridos hijos, hoy deseo invitarlos a que oren. Oren, oren. En la oración deben sentir un extraordinario regocijo y hallarán la solución para cada situación difícil. Gracias por comenzar a orar. A todos los quiero con el Corazón, y les agradezco a cuantos han estimulado la oración en sus familias. Gracias por haber respondido a mi llamado”[22]

8. “Queridos hijos, los invito nuevamente a orar con el corazón. Permitan que la oración sea el alimento diario, sobre todo cuando el trabajo en los campos es tan agotador que no pueden rezar con el corazón. Oren y podrán vencer todo el cansancio. La oración será la alegría y el descanso. Gracias por haber respondido a mi llamado.”[23]

9. “Queridos hijos, los invito a que comiencen a rezar el Rosario con fe viva y así podré ayudarlos. Uds., queridos hijos, desean alcanzar gracias pero no rezan. No puedo ayudarlos porque Uds. no quieren empezar. Queridos hijos, los invito a rezar el Rosario y que él sea una obligación que cumplen con regocijo. De esa manera comprenderán la razón por la que he estado tanto tiempo con Uds. Deseo enseñarles a orar. Gracias por haber respondido a mi llamado”.[24]

10. “Queridos hijos, hoy nuevamente los invito a orar. Uds., queridos hijos, no demostrarán haber comprendido el incomparable valor de la oración sino hasta que puedan decir: “Llegó el momento de la oración y ahora para mí nada es tan importante como Dios. “.Queridos hijos, conságrense a la oración con especial amor para que Dios derrame sus gracias sobre Uds. Gracias por haber respondido a mi llamada” [25]

11. “Queridos hijos, hoy de nuevo los invito a orar. Especialmente, queridos hijos, los invito a orar por la paz. Sin sus oraciones, queridos hijos, no puedo ayudarles a cumplir el mensaje que Dios me ha dado para Uds. Gracias por haber respondido a mi llamado”.[26]

12. “Queridos hijos, hoy también quiero invitarlos a la oración. Que la oración sea para Uds. la vida. Queridos hijos, dediquen su tiempo solo a Jesús y El dará todo lo que están buscando. Se les revelará completamente. Queridos hijos, Satanás es fuerte y está acechando para probarlos a cada uno de Uds. Oren y de esa manera no podrá perjudicarlos ni bloquearlos en el camino hacia la santidad. Queridos hijos, crezcan lo más que puedan en Dios día a día por medio de la oración”[27]

13. “Queridos hijos, también hoy su Madre les advierte que Satanás está trabajando. Quisiera que prestaran especial atención al hecho de que está trabajando de una manera especial con la juventud. Queridos hijos, durante este tiempo me gustaría que oraran en familia con sus hijos. Quisiera que intercambiaran sus experiencias y los ayudaran a resolver todos sus problemas. Yo rezaré queridos hijos por los jóvenes, por todos Uds. Oren queridos hijos, la oración es la medicina que sana”. [28]

14. “Queridos hijos, los invito a la oración para que en ella tengan su encuentro con Dios. Dios se está ofreciendo y dándose El mismo a Uds. Pero les deja en plena libertad para que Uds. respondan a su llamado. Por tanto queridos hijos aparten un tiempo durante el día para que puedan orar tranquila y humildemente y así encontrarse con Dios su Creador. Yo estoy con Uds. e intercedo por Uds. ante Dios. Por eso estén atentos para que cada oración sea un encuentro agradable con Dios”. Gracias por haber respondido a mi llamada.[29]

15. “Queridos hijos esta noche su Madre los invita a orar todo cuando puedan durante este tiempo. Este es un tiempo de gracia. Abandónense al Espíritu para que El los renueve. Que la oración renueve sus cuerpos, sus almas y sus corazones. No permitan que sus cuerpos sean débiles. Ustedes saben que el espíritu siempre está dispuesto”. [30]

16. “Los que no pueden creer en Dios, deben al menos pasar cinco o diez minutos al día en meditación en silencio. Durante ese tiempo deben pensar sobre el Dios que ellos dicen que no existe [31]“

17. “Queridos hijos, su Madre les pide esta noche a todos los que están reunidos que cuando regresen a sus hogares reanuden la oración en sus familias. Saquen tiempo para orar queridos hijos. Yo como Madre deseo decirles especialmente que la familia tiene que rezar unida. El Espíritu Santo quiere estar presente en las familias. Permítanle que venga. El viene mediante la oración. Por ese motivo oren y permítanle al Espíritu Santo que los renueve a Uds para así renovar la familia de hoy. Su Madre les ayudará”.[32]

18. “Queridos hijos, esta noche su Madre quisiera invitarlos como he hecho anteriormente a renovar la oración en las familias. Queridos hijos, la familia necesita orar hoy. Deseo queridos hijos que comiencen de nuevo a vivir mis mensajes mediante la oración”[33]

19. “Queridos hijos, hoy los llamo a orar de una manera especial y a hacer sacrificios y buenas obras por la paz del mundo. Satanás es fuerte y con toda su fuerza trata de destruir la paz que viene de Dios. Por lo tanto queridos hijos oren conmigo de una manera especial por la paz. Yo estoy con Uds. deseo ayudarlos con mis oraciones y guiarlos por el camino de la paz. Les doy mi bendición maternal. No se olviden de vivir los mensajes que les doy. Gracias por haber respondido a mi llamado”.[34]

20. “Cuando están enfermos, cuando sufren por algo no digan: ¿Ay, porqué me pasa esto a mí y no a otra persona? Más bien digan: ” Señor, te agradezco por el regalo que me das. Porque los sufrimientos son grandes regalos de Dios. Son fuente de gracias especialísimas para Uds. y para otros. Cuando están enfermos muchos de Uds. no hacen sino decir: Sáname, sáname...! No queridos hijos, eso no es correcto, porque sus corazones no están abiertos, los cierran con ocasión de la enfermedad, y así no pueden entregarse a la voluntad de Dios ni a las gracias que El desea otorgarles. Más bien oren así: ”Señor, hágase en mí tu voluntad”. Solo así comunica el Señor sus gracias de acuerdo a las verdaderas necesidades que El conoce mejor que Uds.. Puede ser sanación, fuerza renovada, nuevo regocijo, nueva paz...Solamente abran sus corazones”[35]

[1] Nº 2629 [2] Juan 17,11,20-23 [3] Juan,17,20-23 [4] Mat.18,19-20 [5] Luc.11,9-13 [6] Mc.11,24 [7] Luc.18,1-8 [8] Juan 14,13-14
[9] St.1,5-6 [10] Luc.11,9-13 [11] Juan 15,7 [12] I Juan 5,14 [13] Hech.12,5,7-9,11,17 [14] Cfr. Los milagros sí ocurren pág.73-74
[15] cfr Los milagros sí ocurren.Págs 54-58 16 Marzo 4 de 1982 17 Septiembre 12 / 83 18 Octubre 29 de 1983 19 Octubre 30 de 1983 20 Febrero 29 de 1984 [21] Agosto 14 de 1984 [22] Marzo 28 de 1985 [23] Mayo 30 de 1985 [24] Junio 12 de 1986
[25] Octubre 2 de 1986 26] Octubre 23 de 1986 [27] Septiembre 25 de 1987 [28] Septiembre 9 de 1988 [29] Noviembre 25 de 1988 [30] Mayo 5 de 1989 [31] Abril de 1989 [32] Julio 3 de 1989 [33] Enero 1 de 1990 [34] Octubre 25 de 1990
35] Noviembre de 1991

 
 
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