Capitulo 13 - Mi oración preferida
1 - La formadora y educadora Santos.
Deseando San Luis María de Montfort avanzar a pasos de gigante por el sendero de la santidad le dirige a María su plegaria en los siguientes términos:¡Oh Madre de misericordia! Alcánzame la verdadera Sabiduría de Dios, colocándome para ello entre aquellos a quienes amas, enseñas, diriges, nutres y proteges como a tus verdaderos hijos y esclavos. [1]
¿Y por qué le habla de semejante manera? Según el criterio de este extraordinario misionero y gran santo , María ha recibido del Altísimo una misión singularísima que define en estos términos: la formación y educación de los grandes santos, que vivirán hacia el final de los tiempos, están reservados a Ella, porque sólo esta Virgen singular y milagrosa puede realizar, en unión del Espíritu Santo, las cosas excelentes y extraordinarias.[2]
“Cuando María ha echado raíces en un alma, realiza allí las maravillas de la gracia que sólo Ella puede realizar, porque sólo Ella es la Virgen fecunda, que no tuvo ni tendrá jamás semejante en pureza y fecundidad. María ha colaborado con el Espíritu Santo en la obra de los siglos, es decir, la encarnación del Verbo de Dios. En consecuencia, Ella realizará también los mayores portentos de los últimos tiempos: la formación y educación de los grandes santos, que vivirán hacia el final de los tiempos .
Y esta pedagogía materna la describe el Santo en términos tan sencillos y expresivos como estos: “La Santísima Virgen, les esclarecerá con su luz, les alimentará con su leche, les guiará con su espíritu, les sostendrá con su brazo y les protegerá, de suerte que combatirán con una mano y construirán con la otra”[3]
“María ,Estrella del mar : Conduce a todos sus fieles servidores al puerto de salvación. Les enseña los caminos de la vida eterna. Les hace evitar los pasos peligrosos. Los lleva de la mano por los senderos de la justicia. Los sostiene cuando están a punto de caer. Los levanta cuando han caído. Los reprende, como Madre cariñosa, cuando yerran, y aún a veces los castiga amorosamente.”[4]
“Si ella te sostiene, no caes; si te protege, no tienes que temer; si te guía, no te cansarás; si te es propicia, llegas seguro al puerto».[5]
“San Bernardo dice en términos formales lo mismo para inspirarnos esta práctica: «Si Ella te sostiene, no caes; si Ella te protege, no temes; si Ella te guía, no te fatigas; [6]
“¿Podrá extraviarse en el camino de la eternidad un hijo obediente a María, quien por sí misma le alimenta y es su guía esclarecida? «Siguiéndola -dice San Bernardo- no te extravías».[7]
“Donde María es la conductora, no entran ni el espíritu maligno con sus ilusiones, ni los herejes con sus sofismas: «¡Si Ella te sostiene, no caerás!». [8]
2 - Los Papas y el Rosario.
A valorar el Santo Rosario nos ayuda poderosamente conocer lo que los últimos Papas han dicho y hecho con relación a esta práctica tan maravillosa .Al fin y al cabo son ellos son ellos los Maestros supremos que Dios ha dejado para guiar a su Iglesia .
Desde 1878 hasta 1903 el Papa León Trece, gran sabio, se dedica a propagar más y más la devoción al Santo Rosario. Este Pontífice llamado "El Papa del Rosario" dedica 12 Encíclicas y 22 documentos menores a recomendar a los fieles el devoto rezo del Rosario. Y lo llama: "La más agradable de las oraciones ", "Resumen del culto que se le debe tributar a la Virgen", "Una manera fácil de hacer recordar a las almas sencillas los Dogmas principales de la fe cristiana", "Un modo eficaz de curar el demasiado apego a lo terrenal, y "Un remedio para acostumbrarse a pensar en lo eterno que nos espera".
El Papa Pío XI (1937) dice que "el Rosario ocupa el primer puesto entre las devociones en honor de la Virgen y que sirve para progresar en la fe, la esperanza y la caridad".
Del Papa Pablo VI en su magistral Documento Marialis Cultus entresacamos lo siguiente que nos parece demasiado trascendental y oportuno: “la repetición del Ave María constituye el tejido sobre el cual se desarrolla la contemplación de los misterios; el Jesús que toda Ave María recuerda, es el mismo que la sucesión de los misterios nos propone una y otra vez como Hijo de Dios y de la Virgen, nacido en una gruta de Belén; presentado por la Madre en el Templo; joven lleno de celo por las cosas de su Padre; Redentor agonizante en el huerto; flagelado y coronado de espinas; cargado con la cruz y agonizante en el calvario; resucitado de la muerte y ascendido a la gloria del Padre para derramar el don del Espíritu Santo. Es sabido que, precisamente para favorecer la contemplación y «que la mente corresponda a la voz», se solía en otros tiempos -y la costumbre se ha conservado en varias regiones- añadir al nombre de Jesús, en cada Ave María, una cláusula que recordase el misterio anunciado.[9]
Otro elemento esencial al Rosario: la contemplación. Sin ésta el Rosario es un cuerpo sin alma y su rezo corre el peligro de convertirse en mecánica repetición de fórmulas y de contradecir la advertencia de Jesús: «cuando oréis no seáis charlatanes como los paganos que creen ser escuchados en virtud se su locuacidad» (Mt 6,7). Por su naturaleza el rezo del Rosario exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso que favorezcan en quien ora la meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a través del Corazón de Aquella que estuvo más cerca del Señor, y que desvelen su insondable riqueza. [10]
“El Rosario, según la tradición admitida por nuestros Predecesor S. Pío V y por él propuesta autorizadamente, consta de varios elementos orgánicamente dispuestos:
a) la contemplación, en comunión con María, de una serie de misterios de la salvación, sabiamente distribuidos en tres ciclos que expresan el gozo de los tiempos mesiánicos, el dolor salvífico de Cristo, la gloria del Resucitado que inunda la Iglesia; contemplación que, por su naturaleza, lleva a la reflexión práctica y a estimulante norma de vida;
b) la oración dominical o Padrenuestro, que por su inmenso valor es fundamental en la plegaria cristiana y la ennoblece en sus diversas expresiones;
c) la sucesión litánica del Avemaría, que está compuesta por el saludo del Ángel a la Virgen (Cf. Lc 1,28) y la alabanza obsequiosa del santa Isabel (Cf. Lc 1,42), a la cual sigue la súplica eclesial Santa María. La serie continuada de las Avemarías es una característica peculiar del Rosario y su número, en le forma típica y plenaria de ciento cincuenta, presenta cierta analogía con el Salterio y es un dato que se remonta a los orígenes mismos de este piadoso ejercicio. Pero tal número, según una comprobada costumbre, se distribuye -dividido en decenas para cada misterio- en los tres ciclos de los que hablamos antes, dando lugar a la conocida forma del Rosario compuesto por cincuenta Avemarías, que se ha convertido en la medida habitual de la práctica del mismo y que ha sido así adoptado por la piedad popular y aprobado por la Autoridad pontificia, que lo enriqueció también con numerosas indulgencias;
d) la doxología Gloria al Padre que, en conformidad con una orientación común de la piedad cristiana, termina la oración con la glorificación de Dios, uno y trino, «de quien, por quien y en quien subsiste todo» (Cf. Rom 11,36)” [11]
“Y ahora, en continuidad de intención con nuestros Predecesores, queremos recomendar vivamente el rezo del Santo Rosario en familia. El Concilio Vaticano II a puesto en claro cómo la familia, célula primera y vital de la sociedad «por la mutua piedad de sus miembros y la oración en común dirigida a Dios se ofrece como santuario doméstico de la Iglesia» (115). La familia cristiana, por tanto, se presenta como una Iglesia doméstica (116) cuando sus miembros, cada uno dentro de su propio ámbito e incumbencia, promueven juntos la justicia, practican las obras de misericordia, se dedican al servicio de los hermanos, toman parte en el apostolado de la comunidad local y se unen en su culto litúrgico (117); y más aún, se elevan en común plegarias suplicantes a Dios; por que si fallase este elemento, faltaría el carácter mismo de familia como Iglesia doméstica. Por eso debe esforzarse para instaurar en la vida familiar la oración en común” [12]
“Después de la celebración de la Liturgia de las Horas -cumbre a la que puede llegar la oración doméstica-, no cabe duda de que el Rosario a la Santísima Virgen debe ser considerado como una de las más excelentes y eficaces oraciones comunes que la familia cristiana está invitada a rezar. Nos queremos pensar y deseamos vivamente que cuando un encuentro familiar se convierta en tiempo de oración, el Rosario sea su expresión frecuente y preferida. Sabemos muy bien que las nuevas condiciones de vida de los hombres no favorecen hoy momentos de reunión familiar y que, incluso cuando eso tiene lugar, no pocas circunstancias hacen difícil convertir el encuentro de familia en ocasión para orar. Difícil, sin duda. Pero es también una característica del obrar cristiano no rendirse a los condicionamientos ambientales, sino superarlo; no sucumbir ante ellos, sino hacerles frente. Por eso las familias que quieren vivir plenamente la vocación y la espiritualidad propia de la familia cristiana, deben desplegar toda clase de energías para marginar las fuerzas que obstaculizan el encuentro familiar y la oración en común”[13].
El Papa Juan Pablo II en 1978 sorprendió al mundo, poco después de ser elegido Pontífice, con esta frase en la Plaza de San Pedro:
“Mi oración preferida es el Rosario" (29 de octubre) y luego en muchísimas ocasiones fue recomendando esta hermosa práctica de piedad. Suyas son las siguientes exclamaciones: "El Rosario es una escalera para subir al cielo" (29 de octubre 1979)
“El Rosario nos proporciona dos alas para elevarnos en la vida espiritual: la oración mental y la oración vocal" "(29 de abril 1979).
"Es la oración más sencilla a la Virgen, pero la más llena de contenidos bíblicos" (21 de octubre 1979).
Cuando fue en peregrinación al santuario de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, Juan Pablo II hizo allá un bellísimo sermón acerca del Rosario. En él dijo:
"El Rosario es nuestra oración predilecta. Cuando la rezamos, está la Sma. Virgen rezando con nosotros. En el Rosario hacemos lo que hacía María, meditamos en nuestro corazón los misterios de Cristo" [14]
3 - Las enseñanzas de la Madre.
Sobre la base de estas afirmaciones de los Pastores de la Iglesia, podemos detenernos a meditar algunos pronunciamientos hechos por nuestra Madre a sus hijos los videntes de Medjugorje. Decía Ella:
“Todas las oraciones de Uds. me enternecen mucho, especialmente el Rosario diario.[15]
¿Y por qué hace Ella esta afirmación? San Luis de Montfort nos da la respuesta: “SECRETO ADMIRABLE DEL SANTO ROSARIO:
”Santo Domingo distribuyó las vidas de Jesucristo y de Santísima Virgen en quince misterios, que nos representan sus virtudes y principales acciones.
Son quince cuadros, cuyas escenas deben servirnos de normas y ejemplo para orientar nuestra vida. Quince antorchas que guían nuestros pasos en este mundo. Quince espejos luminosos que nos permiten conocer a Jesús y María, conocernos a nosotros mismos y encender el fuego de su amor en nuestros corazones. Quince hogueras en cuyas llamas podemos incendiarnos totalmente.
La Santísima Virgen enseñó a Santo Domingo este excelente método de orar. Y le ordenó predicarlo para despertar la piedad de los cristianos y hacer revivir el amor de Jesucristo en sus corazones.
Lo enseñó también al Beato Alano de la Rupe. «El rezo de ciento cincuenta Avemarías -le dijo- es una oración muy útil, es un obsequio que agrada mucho. Y lo es aún más y harán mucho mejor quienes las reciten meditando la vida, pasión y gloria de Jesucristo. Porque esta meditación es el alma de tales oraciones».
En efecto, el Rosario sin la meditación de los sagrados misterios de nuestra salvación sería como un cuerpo sin alma, una excelente materia sin su forma -que es la meditación- la cual distingue al Rosario de las demás devociones”.[16] .
Luego entonces hay razón para lo que dice nuestra Señora que el Rosario es algo que la enternece de modo especial. Pero decía también nuestra Señora a los videntes de Medjugorje:
“El Rosario no es un adorno para la casa, ya que de esta forma limitamos su uso. Díganle a todos que lo recen ”.[17]
Cuántas personas se limitan a hacer del Rosario o camándula un simple objeto decorativo para el vehículo, para la sala , o para el cuello, dándole el significado o carácter de amuleto o de “contra ” o simplemente adorno de fantasía, que luce bien, sobre todo si es en oro o algo que se le parezca, pero sin tomarse el esfuerzo de rezarlo como expresamente nos lo pide nuestra Madre. Es que limitarse solamente a usarlo de esa manera, es muy fácil porque no implica ningún compromiso de cambio en la conducta y hasta el demonio nos lo aprueba.
Nuestra Madre amorosa conoce perfectamente a su más encarnizado enemigo Satanás, sabe de su orgullo, de su perfidia , su maldad y de su debilidad como lo describe San Luis de Montfort: “Dios ha hecho y preparado una sola e irreconciliable hostilidad, que durará y se intensificará hasta el fin. Y es entre María, su digna Madre, y el diablo; entre los hijos y servidores de la Santísima Virgen y los hijos y secuaces de Lucifer. De suerte que el enemigo más terrible que Dios ha suscitado contra Satanás es María, su santísima Madre.
Ya desde el paraíso terrenal -aunque María sólo estaba entonces en la mente divina- le inspiró tanto odio contra ese maldito enemigo de Dios, le dio tanta sagacidad para descubrir la malicia de esa antigua serpiente y tanta fuerza para vencer, abatir y aplastar a ese orgulloso impío, que el diablo la teme no sólo más que a todos los ángeles y hombres, sino, en cierto modo, más que al mismo Dios.
No ya porque la ira, odio y poder divinos no sean infinitamente mayores que los de la Santísima Virgen, cuyas perfecciones son limitadas, sino: 1) porque Satanás, que es tan orgulloso, sufre infinitamente más al verse vencido y castigado por una sencilla y humilde esclava de Dios, y la humildad de la Virgen lo humilla más que el poder divino;2) porque Dios ha concedido a María un poder tan grande contra los demonios, que -como, a pesar suyo, se han visto muchas veces obligados a confesarlo por boca de los posesos-tienen más miedo a un solo suspiro de María en favor de una persona que a las oraciones de todos los santos, y a una sola amenaza suya contra ellos más que a todos los demás tormentos”.[18] Por eso la Reina de la Paz nos decía:
“Satanás quiere actuar aún más ahora precisamente cuando Uds. saben que él está trabajando. Queridos hijos, ármense para la batalla y derrótenlo con el Rosario en la mano”. [19]
Pero el Santo Rosario no es solamente arma de combate contra el diablo. Es además herramienta para obtener la conversión de los pecadores, y de los grandes pecadores. Esa es la afirmación de San Luis de Montfort en su escrito citando las palabras que nuestra Señora le dijo un día a Santo Domingo:
“Muchos predicadores quieren desde el comienzo tronar contra los pecados más graves, olvidando que antes de dar un remedio penoso es necesario preparar al enfermo para que lo reciba y aproveche. Por ello, deben exhortar antes al auditorio al amor a la oración y, especialmente, a mi salterio angélico. Porque, si todos comienzan a rezarlo, no hay duda de que la clemencia divina será propicia con los que perseveran. Predica, pues, mi Rosario”.[20] Por ello añadía nuestra Madre a sus videntes en Medjugorje:
“Reza por los incrédulos. Rueguen por ellos e inviten a todos a rezar el Rosario”.[21]
Pero hay más. Nuestra Madre no se limita a inculcarnos la práctica individual de la oración sino que demás nos recalca la oración en común y es así como nos dice:
“Pido a las familias de la Parroquia que recen el rosario en familia” Sep.27/84.”
Es que Ella conoce bien la palabra de Dios que nos dice claramente:«Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.» [22]
Y el fruto de esta oración en familia lo vemos claramente manifestado en el texto sagrado:”Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, y de María la madre de Jesús, y de sus hermanos. [23]
“Así pues, Pedro estaba custodiado en la cárcel, mientras la iglesia oraba insistentemente por él a Dios.
“Cuando ya Herodes le iba a presentar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con dos cadenas; también unos centinelas ante la puerta custodiaban la cárcel. De pronto se presentó el ángel del Señor y la celda se llenó de luz. El ángel golpeó a Pedro en el costado, le despertó y le dijo: «Levántate aprisa.» Y cayeron las cadenas de sus manos. Le dijo el ángel: «Cíñete y cálzate las sandalias.» Así lo hizo. Añadió: «Ponte el manto y sígueme.» Salió y se disponía a seguirle. No acababa de darse cuenta de que era real cuanto hacía el ángel, sino que se figuraba ver una visión. Habiendo atravesado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. Ésta se les abrió por sí misma.
Salieron y recorrieron una calle. Y de pronto el ángel se apartó de él. Pedro volvió en sí y dijo: «Ahora me doy cuenta realmente de que el Señor ha enviado su ángel y me ha librado de las manos de Herodes y de todo lo que esperaba el pueblo de los judíos.»[24]
Pedro entretanto seguía llamando. Al abrirle, le vieron, y quedaron atónitos. Él les hizo señas con la mano para que callasen y les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y añadió: «Comunicad esto a Santiago y a los hermanos.»[25]
¿Qué mejor prueba de la eficacia de la oración en comunidad ?
Pero eso no es todo. Como las necesidades no son solo de un día ni de un momento sino diarias y permanentes y de cada momento de nuestra vida, nuestra celestial educadora también es explícita en decirnos:
“Cada noche recen el Rosario.” = “Yo solo deseo que el Rosario sea para Uds. parte de su vida.. Diariamente recen todos los misterios del Rosario por los no creyentes[26]
El alimento y el descanso son parte de nuestra vida diaria Lo mismo quiere nuestra Madre que hagamos con la oración y especialmente con el rezo del Rosario .
¿ Y cómo es que hay que rezarlo ? “después de cantar una canción tres veces nuestra Señora dijo:
Deseo enseñarles a orar.“Todo deben hacerlo con el corazón. Discúlpenme por hacerlos repetir pero quiero que canten con el corazón..” [27]
Todo, por consiguiente también y sobre todo la oración, todo tenemos que hacerlo con el corazón poniendo el corazón y todo el corazón en lo que hacemos. Porque cuando las cosas se hacen con corazón no se siente la fatiga ni la repetición por que el amor nunca se repite.
Talvez tú dices: No quiero decir 50 avemarías. Prefiero decir una sola pero bien.¿Y qué significa decir una bien? Si tú amas tendrás necesidad de decir muchas. Si tú no amas, no lograrás decir ni un sola bien. Cuando tú hablas con la persona amada, a la que quieres con todo el corazón, la conversación con ella nunca te va a fastidiar ni a fatigar, porque le pones todo el corazón.
Cuando el escriba le preguntó al Señor que cuál era el mandamiento mayor Jesús le contestó: «El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. [28]. Lo cual significa sencillamente que a Dios hay que darle todo el corazón. Luego la oración , el trabajo y todo cuanto hagamos hemos de hacerlo con todo el corazón de acuerdo a la enseñanza de San Pablo: “Por tanto, ya comáis, ya bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios”.Por eso es que nuestra Madre nos dice con tanta claridad y sencillez: “Queridos hijos, los invito a rezar con el corazón y no por costumbre”. [29]
Deseo enseñarles a orar.”¿Y por qué tanto ponerle el corazón a la oración? Porque la oración es nada menos que nuestro encuentro personal con Dios.
Nos lo está enseñando nuestra Madre cuando nos dice :“Los invito a orar sinceramente con el corazón para que cada una de sus oraciones sea un encuentro con Dios. En su trabajo y vida diaria coloquen a Dios en primer lugar”[30]
“Queridos hijos, los invito a la oración para que en ella tengan su encuentro con Dios. Dios se está ofreciendo y dándose El mismo a Uds. Pero les deja en plena libertad para que Uds. respondan a su llamado. Por tanto queridos hijos aparten un tiempo durante el día para que puedan orar tranquila y humildemente y así encontrarse con Dios su Creador. Yo estoy con Uds. E intercedo por Uds. Ante Dios. Por eso estén atentos para que cada oración sea un encuentro agradable con Dios.”[31]
Así las cosas, razón tiene nuestra Madre para decirnos:“Queridos hijos, los invito a que comiencen a rezar el Rosario con fe viva y así podré ayudarlos. Uds., queridos hijos, desean alcanzar gracias pero no rezan. No puedo ayudarlos porque Uds. no quieren empezar. Queridos hijos, los invito a rezar el Rosario y que él sea una obligación que cumplen con regocijo. De esa manera comprenderán la razón por la que he estado tanto tiempo con Uds. Deseo enseñarles a orar.”[32]
Y si el Rosario como toda oración es un encuentro personal con Dios, tenemos que cumplirlo con alegría. ¿Quién no siente alegría al encontrase con el ser que ama y que lo puede ayudar a uno en todo cuanto sea necesario?
A que nuestro Rosario sea un encuentro con Dios, y lo recemos con gran fe y alegría nos ayuda el concentrarnos profundamente en lo que hacemos. Por eso nuestra Madre nos invita con maternal pedagogía diciéndonos:
“Que mientras rezan el Rosario los creyentes cada día mediten en la vida de Jesús”.[33] Es que solo de esa manera captaremos todo su sentido, nos daremos cuenta de su significado y del efecto profundamente renovador que se consigue:
“Mediten y vivan la Pasión y la muerte de Jesús por cada uno de Uds. Solo si se acercan a Jesús comprenderán el amor inconmensurable que El tiene por cada uno” “Mediten la pasión de Jesús y unan sus vidas a El”. Hoy los invito de manera especial a tomar la cruz en sus manos y a meditar en las llagas de Jesús.. A través de la pasión y la muerte de Jesús en la cruz, entenderán que solo por medio de la oración también Uds. pueden convertirse en auténticos apóstoles de la fe cuando en la sencillez y la oración viven la fe que es un don”[34]
“Queridos hijos, hoy los invito a vivir la Pasión de Jesús en oración y en comunión con El..Hijitos, en este tiempo cuando meditan la Pasión y la muerte de Jesús, los invito a decidirse por la Vida que refloreció con la Resurrección.
“Además lean la Biblia especialmente los pasajes que hablan sobre la Pasión de Jesús. “Prepárense a mirar a Jesús frente a frente”. Esta noche cuando regresen a sus hogares oren frente al Crucifijo agradeciéndole todas las gracias que reciben”[35]
“Por medio de sus pequeños sacrificios mediten y vivan la Pasión y la muerte de Jesús por cada uno de Uds. Solo si se acercan a Jesús comprenderán el amor inconmensurable que El tiene por cada uno”.[36]
Y finalmente su invitación apremiante, cariñosa, insistente es para los Sacerdotes, sus hijos predilectos, los continuadores de la obra de su Hijo a quienes invita con particular ternura a adoptar la práctica del Santo Rosario en su vida y como arma eficacísima de apostolado :
“A los sacerdotes los animo a que pidan a todos que recen el Rosario. Con el Rosario vencerán todos los problemas que Satanás está descargando contra la Iglesia católica. Que todos los sacerdotes recen el Rosario y le dediquen tiempo” Junio 25 de 1985.
Y su invitación va no solamente para los sacerdotes sino en general para todos los consagrados, porque son ellos los que de manera muy especial necesitan vivir lo más estrechamente unidos El para que su apostolado sea ciento por ciento eficaz y fructífero para la gloria del Altísimo .
“Invito a todos los Sacerdotes, Religiosos y Religiosas a rezar el Rosario y a enseñárselo a los demás. El Rosario es para Mí algo especialmente querido. Mediante el Rosario ábranme su corazón para que yo los pueda ayudar.”[37]
Que todos ellos, teniendo en cuenta el sentir de la Celestial Señora y Madre para quien el Rosario es algo especial y muy querido, no solamente lo practiquen en su vida sino que además se lo enseñen a los demás. Entonces vale la pena lo que dice:
”Acójanse al Rosario. El Rosario por sí solo puede hacer milagros en el mundo y en sus vidas” [38]
4 - ¿Cómo rezarlo?
Si el Rosario es una práctica tan recomendada por nuestra Señora, fuerza es preguntarnos cuál será la mejor manera de rezarlo para complacer de esa manera a la celestial señora y percibir los frutos que ella nos promete.
Y aquí tenemos en forma la más oportuna las recomendaciones del gran apóstol que fue del Santo Rosario San Luis María de Montfort.
Comienza el Santo diciéndonos en el Nº 116 del Secreto Admirable del Santo Rosario:”El fervor de nuestra plegaria y no precisamente la longitud de ella es lo que le agrada a Dios y le gana el corazón. Una sola Avemaría Bien dicha es más meritoria que ciento cincuenta mal dichas.
Casi todos los católicos rezan el Rosario, o al menos una tercera parte del mismo , o algunas decenas de avemarías .¿Por qué entonces hay tan pocos que se corrigen de sus pecados y adelantan de veras en la virtud? Porque no rezan como se debe.
Veamos cómo se debe rezar el Rosario para agradar a Dios y santificarnos.
1. Pureza de alma: Quien reza el Rosario ha de estar en estado de gracia o al menos resuelto a salir del pecado. He dicho: o al menos resuelto a salir del pecado porque si fuera indispensable lo primero, la consecuencia sería que los que están en pecado no deberían rezar. Y entonces no debería aconsejarse al pecador que rece el Rosario, porque sería inútil. Lo cual es un error condenado por la Iglesia.
2. Ponerse en la presencia de Dios, formulando algunas intencione concretas antes de empezarlo
3. Gran atención y pensando en los misterios de cada decena.
4. Combatir enérgicamente las distracciones. Pero no hay que perder el ánimo pues aunque durante todo el Rosario tu imaginación haya estado llena de distracciones e ideas extravagantes, siempre que hayas procurado desecharlas lo mejor posible tan pronto como te das cuenta de ellas, tu rosario será mucho mejor, porque es más meritorio y tanto más cuanto más difícil
5. Pausadamente e.d. sin atropellamiento. Una decena rezada pausadamente será más meritoria que mil rosarios rezados a la carrera.
6. Con modestia, si se puede de rodillas y si no, entonces sentado o caminando.
7. Aconsejable dividir el Rosario en tres partes y rezarlo en tres momentos diferentes.
8. Si no alcanza el tiempo para rezar toda un tercera parte, entonces rezar una decena ahora y otra después y así hasta terminar con las cinco decenas de la tercera parte.
9. Mejor rezarlo en grupo o en familia que rezarlo privadamente porque:
a) se está más atento ;
b) la oración de cada persona se convierte en oración de la asamblea. De suerte que si un particular no reza bien, otro que lo hace mejor suple su falta. El fuerte sostiene al débil, el fervoroso enardece al tibio, el rico enriquece al pobre y el malvado se integra a los buenos;
c) una persona que reza sola el rosario tiene el mérito de un solo rosario ,pero si lo reza con treinta, adquiere el mérito de treinta rosarios;
d) el rosario rezado en comunidad es mucho más terrible contra el demonio ,pues así se conforma un ejército entero para atacarlo. La unión hace la fuerza. [39]
5 - Promesas para los devotos del Rosario.
Finalmente Nuestra Señora , sabiendo perfectamente todo aquello que nos conviene, no se contenta con aconsejarnos que llevemos a la práctica la sublime devoción del Santo Rosario.
Como Mediadora y Distribuidora universal de las gracias que Dios depositó en sus manos para nosotros sus hijos, amorosamente empeña su palabra, y nos hace las siguientes reveladoras promesas.
1) Quien rece constantemente mi Rosario recibirá cualquier gracia que me pida .
2) Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.
3) El Rosario es el escudo contra el infierno , destruye el vicio, y abate las herejías.
4) El Rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina. Sustituye en el corazón de los hombres el amor del mundo con el amor de Dios y los eleva a desear las cosas celestiales y eternas .
5) El alma que se encomiende a mí por el Rosario no perecerá.
6) Quien rece el Rosario devotamente, meditando los sagrados misterios no se verá oprimido por la desgracia ni morirá de muerte desgraciada, se convertirá si es pecador, perseverará en gracia si es un justo, y en todo caso será admitido a la vida eterna.
7) Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los Santos Sacramentos .
8) Los que rezan mi Rosario tendrán en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia y serán participes de los méritos de los bienaventurados.
9) A los devotos de mi Rosario los libraré bien pronto de las penas del Purgatorio .
10) Los niños devotos de mi Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
11) Todo cuanto se pida por medio del Rosario se alcanzará prontamente.
12) A los que propaguen mi Rosario los socorreré en todas sus necesidades.
13) He solicitado a Mi hijo la gracia de que todos los devotos de mi Rosario tengan en vida y en muerte como hermanos a todos los bienaventurados de la corte celestial.
14) Los que rezan mi Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi único Hijo Jesús.
15) La devoción a mi Rosario es una gran señal de predestinación.
¿Qué nos queda por hacer? Decidámonos de una vez y para siempre a obedecer las consignas de nuestra celestial Madre, dejémonos educar por Ella, sigamos el ejemplo de nuestros amadísimos Pastores y hagamos del Rosario nuestra oración preferida. Gustemos como lo que más orar con el rosario
[1] A.S.E Nº 227 [2] V. D. Número: 35 [3] Neh 4,17 23. V. D. Número
47 [4] V. D : 209 [5] SM 40-8 [6] VD 174 [7] VD 209
[8] VD 209 [9] Marialis Cultus Nº46 [10] M. C. Nº47 [11] M. C.Nº
49 [12] M.C. Nº52 [13] Marialis Cultus Nº 54 [14] (Lc. 2, 19).
[15] En.8-87 [16] S.A.R. Nº 61 [17] Marzo 18 de 1985 [18] VD.52 [19] Agosto
8 de 1985 [20] S.A.R. Nº15 [21] Agosto 15 de 1985 [22] Mat 18,19-20 [23]
Hech 1,14 [24] Hech.12,5-11[25] Hech.12,16-17 [26] Octubre 8 / 84; Agosto 4
/ 86 ; Marzo 18/91 [27] Marzo 14 de 1985; Junio 12 de 1986 [28] Mat.12,29-30
[29] I Cor.10,31; Mayo 2 de 1985. [30] Junio 12 /86 ; Dic.25/87 [31] Noviembre
25 / 88. [32] Junio 12 de 1986. [33] Oct 25-85. [34] Feb,25/ 98; Febrero 20/
86; Marzo 25 / 97 [35] Marz 17/89; Marzo 25/91;Marz25/96
[36] Febrero 25 / 98 [37] Agosto 25 de 1997. [38] En 25/91[39] S.A.R. 116-135