VI.
HOMBRES FAMOSOS Y EL ROSARIO
El célebre compositor Haydn (1732-1809), maestro de Beethoven y autor de 188 Sinfonías, cuya música es alabada en todo el mundo, decía a sus admiradores: «No me feliciten a mí. La música que compongo me viene inspirada de lo Alto. Cuando me hallo componiendo una obra y siento que de repente se me va la inspiración, mi remedio es tomar en mi mano la camándula y empezar a rezar el Rosario. Después de unas cuantas Avemarías me vienen las ideas y melodías por montones; y a veces en tal abundancia, que no me alcanza el tiempo para anotarlas todas».
Luis Pasteur, inventor de las vacunas. Un joven universitario viajaba en el mismo asiento del tren con un venerable anciano que iba rezando su Rosario. El joven se atrevió a decirle: «¿Por qué en vez de rezar el Rosario, no se dedica a aprender, a instruirse un poco más? Yo le puedo enviar algún libro para que se instruya». El anciano le dijo: «Le agradecería que me enviara el libro a esta dirección» y le entregó su tarjeta. En la tarjeta decía: «LUIS PASTEUR, Instituto de Ciencias de París». El universitario se quedó avergonzado, había pretendido darle consejos al más famoso sabio de su tiempo, el inventor de las vacunas, estimado en todo el mundo y gran devoto del Santo Rosario.
A Luis Pasteur (1880) lo encontró una tarde un sabio inglés sentado en una banca en el jardín, con un pequeño objeto entre sus manos. «¿Qué hace aquí?» le preguntó el inglés. «Todos los días a esta hora vengo aquí a rezar mi Rosario» le respondió el sabio y le mostró la camándula que tenía entre sus manos.
Alejandro Volta (†1827). El inventor de la pila eléctrica asistía cada mañana a la Santa Misa y rezaba cada noche el Santo Rosario.
Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Tirso de Molina, literatos de fama universal, todos ellos rezaban el Santo Rosario.
Miguel Ángel, pintor y escultor famosísimo, así como Murillo, el pintor de las populares «Inmaculadas».
Mozart, el músico inmortal rezaba de vez en cuando su Rosario. El mismo cuenta en una carta que cuando estrenaron en París su Sinfonía en Sol Mayor, se fue al templo a rezar el Rosario.
Dr. Carlos Finlay (1833-1915). El gran médico cubano que logró detener en el mundo la Fiebre Amarilla, llegó una noche a su casa, enormemente cansado. Ya se iba a dormir, cuando recordó que no había rezado aún el Santo Rosario, el cual nunca dejaba de rezar diariamente, pasara lo que pasara. Comenzó entonces a rezar devotamente su Rosario y mientras tanto, un mosquito daba vueltas zumbando a su alrededor. Después de espantar varias veces al zumbador impertinente, de pronto, como iluminado por la Santísima Virgen, a la cual estaba invocando en ese momento, percibió con precisión y claridad en su cerebro, la idea que lo haría famoso en todo el mundo—que el mosquito era el transmisor de la Fiebre Amarilla.
Kempis y el Ave María
Tomás de Kempis es el autor del libro religioso que más ediciones ha tenido, después de la Santa Biblia, La Imitación de Cristo. Este santo autor dice lo siguiente en uno de sus sermones: «Cuando siento, oh Madre, que quiero saludarte con el saludo que más te pueda agradar, te digo lo que la Santísima Trinidad te envió a decir por medio del Ángel Gabriel: “Dios te salve María”. Y si quiero llenarme de admiración por Ti y recordar cuán Santa eres y cuán agradable ante el Señor, te diré: “Llena eres de gracia”. Para confiar en tu poder de intercesión no tengo sino que repetirte: “El Señor está Contigo”. Y si deseo no olvidar qué puesto ocupas entre las creaturas del mundo, Te repetiré: “Bendita tú entre todas las mujeres”. Para recordar siempre y convencerme cada vez más de que eres Tú quien nos has traído el mejor regalo que el mundo ha recibido, nuestro Redentor y Salvador, exclamaré una y otra vez: “Bendito el fruto de tu vientre”.
«Por eso en mis angustias y alegrías, en mis penas y esperanzas, quiero repetir emocionado: “Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”».
Monseñor Builes y la Cadena de Rosarios
En Colombia, uno de los Obispos más santos y famosos ha sido Monseñor Miguel Ángel Builes, fundador de los Padres Xaverianos y de las Hermanas Teresitas. Un gran misionero, bendecido por Dios con ayudas admirables en favor de las almas.
Cuando Monseñor Builes necesitaba conseguir del Cielo algún favor muy grande, enviaba cartas y cartas a parroquias y personas piadosas, pidiéndoles que ofrecieran Rosarios por sus intenciones. Y la gracia se conseguía. En un solo año logró que se rezaran en Colombia, por sus intenciones, un millón trescientos mil Rosarios. Y consiguió lo que ningún otro había logrado en Colombia: fundar una comunidad de religiosos varones. Y su comunidad sigue progresando maravillosamente y sus discípulos siguen rezando el Rosario, pidiendo también a las gentes amigas que recen Rosarios por ellos para conseguir favores del Cielo.