Maria como intercesora

Los católicos comúnmente piden a María que interceda por ellos en las oraciones por los amigos y la familia y donde existen enfermedades y problemas. Esta práctica data de la concepción medieval que Dios y Jesús son jueces severos de los pecadores mientras que María personifica la compasión y la misericordia. Se creía que sólo su influencia podía convencer a Jesús a escuchar la oración de un pobre pecador. La práctica continua a pesar de la creencia moderna de que Jesús es el verdadero mediador entre Dios y la humanidad. Al igual que la Iglesia, la cual es considerada femenina, María es referida como la enemiga de la serpiente, la Nueva Eva, e incluso la Esposa de Cristo (en un sentido espiritual), todos los símbolos de la Nueva Alianza entre las personas y Dios creados por el trabajo de Jesús.

La función de María como símbolo de la Iglesia también refuerza su función como intercesora en representación de los pecadores. Al igual que la Iglesia, María nos ayuda a acercarnos a Jesús. En su sumisión a la voluntad de Dios y su fe durante los días finales de la vida terrena de Jesús, ella presenta un modelo de cómo rendir culto a Dios y cómo vivir una vida de fe. La contemplación del misterio de la vida de María es una actitud correcta para que un católico se acerque a Dios en la oración.

(Tomado del Boletín de la Iglesia de San Luis)

 
 
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