Tus signos son semillas

Aliento de paz y de amor,
brisa de Paraíso que nace en el corazón,
pronto mi propia respiración.
Este es el signo recogido en Medjugorje,
esto lo que en el corazón ha quedado.
Ningún hecho clamoroso
ni extraordinario,
ni signos del sol o en el cielo
por muchos admirados,

sólo brisa ligera y perfume de pureza:
Tu Mano sobre mi alma,
caricia de paz y de salvación.
Y los signos se hacen semillas.

Y las semillas poco a poco,
con el tiempo, florecen
y emanan Tu perfume.
La respuesta de amor de un hijo,
tan buscada y esperada,
lentamente madura un tímido Sí.

Ahora todo ha cambiado, aunque todo
parece que igual ha quedado.
Ahora ya nada es como antes.
Ahora Tú, María, vives en el alma mía
y paciente esperas mi total e incondicional Sí.

Una caricia más, María,
Tú que te llevas todo lo que yo poseo.
Coge todo, tómame a mi, María,
y hazme don para Jesús.

Oh Madre mía, todo tuyo, no mas mío.
Que en Ti se consuma el alma mía,
profecía de Amor, dulzura mía.
¡Ave María! ¡Ave María!

(Anónimo)

 
 
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