Testimonio de dos Sacerdotes en Medjugorje

Una amiga, Guía de una agencia de  viajes de Sudamérica, me comentaba que hace  unos años organizo una peregrinación a Medjugorje y el sacerdote que había invitado para que los acompañara enfermo y por prescripción médica, no pudo viajar. Preocupada por el poco tiempo que tenía  para escoger otro sacerdote, visito al  Superior de la comunidad  y le solicito que designara a otro para que los acompañara.

Para sorpresa de ella, el Padre Pedro, designado para que acompañara la peregrinación, al llegar le manifestó, que el había aceptado porque el Superior se lo había pedido, pues no creía que Nuestra Madre Santísima se estuviera apareciendo en ese lugar y que por lo tanto el iba a andar por su cuenta y no con el grupo. 

El primer día y los días siguientes salía muy temprano y no regresaba hasta horas de la noche, pero por prudencia, nadie le comentaba nada al respecto.

Al quinto día que lo vieron concelebrando en la misa Croata, con un número grande de otros sacerdotes, si lo cuestionaron  y con lagrimas en los ojos les contó: que el primer día que había  salido  muy temprano, unos peregrinos se le acercaron y le pidieron que si les podía confesar, ya que no habían encontrado un sacerdote que lo pudiera hacer en español, lo que acepto gustosamente.

De allí en adelante en el resto de ese día y hasta después de la Eucaristía,  paso confesando sin levantarse del confesionario y lo mismo en los días subsiguientes.

No cabe duda que a través de las confesiones que tuvo oportunidad de escuchar, el padre Pedro realizo que algo sobrenatural ha estado pasando en ese lugar bendito. Al final de cuentas el se convenció que en Medjugorje se derraman inmensas gracias.

 
 

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