Fr. Mike y Medjugorje

Recientemente, un grupo de estudiantes de la Universidad de Notre Dame en los EU pasaron sus vacaciones de primavera en Medjugorje. Estando ahí, conocieron a un sacerdote de Canadá, el Padre Mike, quien pasó algún tiempo con ellos compartiendo sus experiencias.

Fue ordenado a los 26 años y seis meses después tuvo un terrible accidente automovilístico. Inmediatamente después del impacto, se encontró debajo de un túnel de luz que él supo era la puerta del Cielo. En ese momento experimentó gran alegría y una plenitud que nunca antes conoció. Iba al encuentro de Jesús y estaba lleno de paz. Pero entonces se dio cuenta que le pedían regresar a su vida en la tierra, que su trabajo aún no había terminado. Dijo que regresó con un deseo inmenso de contar a todos los que encontrara en su camino que la vida es breve, que Dios existe y que no debemos desperdiciar un solo momento en nada que no sea Dios. En ese momento despertó en el hospital.

A lo largo de más o menos un año, el Padre Mike estuvo convaleciente y no le contó a nadie sobre su experiencia. Durante ese tiempo se sintió perdido, fuera de lugar y añoraba profundamente el Cielo. Pero un día, un feligrés de la parroquia lo invitó a ir a Medjugorje. No estaba interesado, pero tratando de ser amable verificó su agenda para ver si tenía tiempo libre. Cuando vio que sí lo tenía, decidió ir. ¿Por qué no? ¡Un viaje gratis a Europa! Pero fue en Medjugorje que se encontró nuevamente a sí mismo. El Padre Mike se enamoró de la Gospa. Descubrió que la amaba tanto, que casi era insoportable. Y entonces, durante una charla del Padre Jozo, se convenció de que Jesús quería que compartiera con otros su experiencia de vida después de la muerte. Nunca antes lo había hecho. Lo hacía sentir muy incómodo. Pero después de la plática, su grupo quiso tener una Misa y esperaban que el Padre Jozo la presidiera. Desafortunadamente para el Padre Mike, el Padre Jozo no pudo hacerlo y le dijo a que él celebrara la Misa para ellos. El Padre Mike trató de encontrar a otro sacerdote, porque temía que acabaría compartiendo su experiencia. Pero, naturalmente, la Gospa tenía otros planes y el Padre Mike terminó dando la homilía sobre su experiencia. Fue para todos un testimonio contundente. Desde entonces ha hecho 15 peregrinaciones a Medjugorje y comparte su experiencia sobre la muerte dejándose guiar.

El Padre Mike le dijo entonces a los chicos que tenía el ardiente deseo de decirles algo de corazón. Los veía tan jóvenes, al inicio de sus vidas y de sus vocaciones... por eso les suplicó: “No esperen a vivir sus vidas por Jesús. No se digan a ustedes mismos: ŒCuando me gradúe de la escuela, le entregaré mi vida a Dios y lo serviré. Cuando me case, entonces podré servir a Dios Cuando haya terminado mi carrera, entonces estaré listo para hacer la voluntad de Dios. ¡No! ¡Decidan entregar sus vidas a Jesús ahora! A partir de este momento, pónganse en manos de Dios. No esperen ni un segundo. Créanme, ustedes no saben cuánto más les queda de vida. Yo no era más que un sacerdote tibio cuando estuve a punto de morir. Si hubiera muerto entonces, mi vida hubiera sido un desperdicio. Sólo una vida vivida por Dios importa, cuando se llega al fin. Ustedes no saben cuándo será esto. No esperen. Vivan por Dios, busquen a Dios, amen a Dios. Háganlo ahora, no mañana. ¡Ustedes no saben si habrá un mañana!

Créanme, fue un momento conmovedor para todos ellos. Tan solo tres días después, los estudiantes estuvieron presentes en la aparición anual a Mirjana el 18 de marzo. En ese mismo espíritu, la Virgen dijo en su mensaje: “Como Madre les imploro, abran su corazón y ofrézcanmelo, y no teman nada. Yo estaré con ustedes y les enseñaré cómo poner a Jesús en primer lugar. Les enseñaré cómo amarlo y pertenecerle a El completamente. Comprendan, queridos hijos, que sin mi Hijo no hay salvación. Deben ser conscientes de que El es su principio y su fin. Sólo con esta consciencia serán felices y merecerán la vida eterna. Como su Madre, Yo deseo esto para ustedes.”

¡Vaya! “¡Pongan a Jesús en primer lugar!” “¡Pertenecerle a El completamente!” “¡El es su principio y su fin!” “¡Sólo con esta consciencia serán felices y merecerán la vida eterna!” Qué regalo fueron estas palabras para los peregrinos. Ellos regresaron a Notre Dame, recibiendo allá el mensaje de la Virgen el 25 de marzo a través de Marija: “Los invito a unirse a Jesús en la oración. Ábranle su corazón y entréguenle todo lo que hay en él: alegrías, tristezas, enfermedades. Que éste sea un tiempo de gracia para ustedes. Oren, hijitos, y que cada momento le pertenezca a Jesús”. Con un llamado así, ¿cómo podían no entender? Ellos ahora arden en deseos de buscar a Dios y servirlo, con un fuego que irradia a todos los que los miran. Que todos nosotros seamos capaces de responder al llamado de Nuestra Señora y a la advertencia del Padre Mike. Que vivamos todos cada momento con Jesús, por Jesús, en Jesús. Que Jesús sea nuestro único deseo. Y en este tiempo santo, ¡que Jesús sea nuestra esperanza y resurrección!

En Medjugorje parece que las gracias se incrementan para poner a Dios en primer lugar en nuestras vidas. Meghan, un estudiante de teología que fue en su primera peregrinación a Medjugorje, se une a los demás alentando a los jóvenes a venir: ³¡Tienen que IR ALLA si pueden! La gracia de Dios en ese lugar es tan perceptible como el aire que se respira. Yo sentí que allá mi corazón se abría como la flor que se abre al sol. Y ahora, de regreso en casa, ese mismo gozo persiste y puedo compartirlo con otros.

 
 
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