El Padre Emiliano, profeta de Medjugorje

El relato que sigue lo escuché del P. Emiliano Tardif en ocasión de una anterior visita suya a la Argentina. Fue después de la Misa y de su prédica en la Iglesia del Sagrado Corazón, en Barracas. Antes de la Misa, habíamos convenido que al finalizar la celebración podría entrevistarlo. Como era previsible, cuando concluyó la reunión las personas lo rodeaban y era acosado por pedidos de todas partes y de todo tipo, desde bendiciones hasta solicitudes periodísticas. Pese a todo tuvo la deferencia de acordarse de mí y apartándonos, pude lanzarle la pregunta cuya respuesta conocía indirectamente, por boca del Coordinador de la Renovación Carismática de Italia, Mons. Dino Foglio.

La introducción que hice lo desconcertó. Le dije: -"Padre Tardif, le pediría que vayamos atrás en el tiempo, para situarnos en 1981." El P. Emiliano frunció el ceño. -"Sé que en mayo del 81 usted estuvo en Roma, en el encuentro de líderes de la Renovación. Algo pasó allí que tuvo que ver con Medjugorje", continué. Cuando pronuncié la palabra "Medjugorje" el P. Emiliano sonrió francamente. -"¡Oh, sí!", dijo, "fue exactamente el 16 de mayo de ese año." Para mejor ubicarnos en el tiempo, hacía apenas tres días que habían atentado contra el Santo Padre en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano. -"El P. Tomislav Vlasic, de la orden franciscana, quien representaba a la Renovación de la entonces Yugoslavia, había pedido oración de sanación para la Iglesia de aquel país, seguramente en vista de los conflictos que existían con el gobierno comunista. Entonces, le pedimos al P. Tomislav que se adelantara y se ubicara en el medio del grupo para poder orar sobre él.

En el momento de la oración recibí las palabras del Señor. Con total nitidez decía: "No te preocupes, dentro de poco enviaré a mi Madre". Quienes han conocido al P. Emiliano Tardif saben que el Señor le había regalado, entre muchos carismas y junto al de sanación, el don de la palabra de ciencia o de conocimiento, esto es, el mostrarle internamente, a veces en forma de locución -como fue en esa ocasión- lo que debía anunciar, fuese una sanación que Él estaba obrando en alguien, como una profecía. Esto último era lo que acababa de manifestar en su relato. Y agregaba, el Padre Emiliano: -"En ese momento yo no tenía la menor noción del alcance de esa profecía. Lo único que hice fue transmitir dócilmente lo que había recibido". Al mes siguiente, exactamente el 24 de junio de 1981, comenzaban las profetizadas Apariciones de la Santísima Virgen en Medjugorje, en donde se daría a conocer bajo el título de Reina de la Paz. Pero además, aquel franciscano que había pedido la oración de sanación para la Iglesia de Yugoslavia, el P. Tomislav Vlasic, habría de ser el párroco que sucedería al P. Jozo Zovko cuando éste, a raíz de su defensa de las Apariciones, fuese encarcelado por los comunistas. De aquel encuentro de Roma participaba, también, Sor Briege McKenna, otra gran carismática. Cuando oraban por el P. Tomislav tuvo la Hermana Briege una visión: lo vio sentado, rodeado de una multitud de jóvenes y una iglesia de donde fluía un río. Esto también se cumpliría. En efecto, la iglesia sería reconocida por la misma Sor McKenna años más tarde, en su visita a Medjugorje, como la parroquia de Santiago Apóstol.

Por otra parte, el P. Tomislav tiene un gran ascendiente ante los jóvenes. Luego de haber sido guía espiritual de un grupo de oración -pedido por la Virgen- y constituido por gente joven, fundó -a partir de ese mismo grupo- una comunidad mixta, de hombres y mujeres, que sigue la espiritualidad de Medjugorje, y en la que fluye abundante la gracia de Dios. Regresando a la entrevista al P. Tardif, las preguntas que siguieron fueron dirigidas a la visita que, dos años después, hizo a Medjugorje. Ya para ese entonces el párroco era el mismo P. Tomislav. En palabras del P. Emiliano: " el P. Tomislav nos invitó a concelebrar la Misa vespertina (en ese viaje el P. Tardif estaba acompañado de Philippe Madre, diácono de la Comunidad de las Bienaventuranzas y de otro sacerdote canadiense). Más de 3.000 personas participaron de la Misa (era al tercer año de las Apariciones, en 1983). Oramos por los enfermos y hubo muchas curaciones, las personas daban sus testimonios y al siguiente día los que participaban eran ya más del doble.

Las noticias, de cómo estaba el Señor sanando, corrían rápidamente". Pero, esas noticias llegaban también a los comunistas. El resultado: terminaron los tres en la cárcel acusados de ¡haber perturbado la paz! y de predicar sin autorización del gobierno y, finalmente, fueron expulsados de Yugoslavia. Cuando aún estaban en Medjugorje, la Madre de Dios, por medio de Marija, la vidente, le había dado su mensaje personal al P. Emiliano: "Donde vayas no dejes nunca de hablar de Jesús". Concluyendo el relato, el padre Emiliano me decía: "Como has visto, soy obediente y no dejo de hablar de Él." P. Emiliano Tardif, ministro del Señor por el Espíritu, estarás ahora ya no hablando de Él sino con Él. Con este recuerdo en homenaje del P. Tardif me uno a todos aquellos que dan gracias al Señor por tan gran sacerdote y celebran su victoria. Justo Antonio Lofeudo junio de 1999 El Padre Emiliano Tardif partió a la Casa del Padre el 8 de junio de 1999, cuando estaba en Córdoba impartiendo un retiro para 250 sacerdotes.

 
 
Imprimir esta pagina