Testimonio del Clero que ha estado presente en Medjugorje en 2003

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Boletín No.182 - 26 de Enero, 2003

El Cardenal Schönborn, Arzobispo de Viena, acerca de Medjugorje

El 1 de diciembre de 2002, en su homilía en la catedral de Viena, el cardenal Shönborn dijo de Medjugorje lo siguiente:

“No quisiera expresar mi opinión acerca de Medjugorje desde un punto de vista eclesiástico ortodoxo. Sin embargo, puedo afirmar solamente una cosa, de manera persistente y renovada: que ese lugar evidentemente se ha convertido en una estación misionera intensiva del Cielo mismo, donde decenas de miles de personas encuentran la oración, la confesión, la conversión, la reconciliación, la curación, la fe profunda.”

 
 

Boletín No. 186 - 26 de Mayo, 2003

Mons. Luigi Bommarito, Arzobispo Emérito de Catania, Italia, en visita a Medjugorje

Mons. Luigi Bommarito, arzobispo emérito de Catania, Italia, visitó de manera privada Medjugorje del 1 al 4 de mayo. Lo acompañó el Sr. Domenico Volpini, su legado.

Mons. Bommarito, participó en el programa de oración del santuario y el domingo 4 de mayo, presidió la celebración eucarística para los peregrinos italianos.

 
 

Boletín No. 187 - 26 de Junio, 2003

El Arzobispo de Ljubljana Dr. Franc Rode, acerca del fenómeno de Medjugorje

El 26 de Mayo, 2003 en una convesación con la radioemisora "Mir" Medjugorje.

"Mi posición hacia los acontecimientos de Medjugorje es la misma que tienen los obispos croatas. Medjugorje existe y como tal es un hecho. La gente va a ese lugar y veo que Medjugorje es un lugar de gracias! En Medjugorje pudieron confesarse, regresaron a la vida de la Iglesia y después de eso, viven profundamente su vida cristiana. Es una gracia que recibieron en Medjugorje. ¿Por qué entonces no permitirlo? No tengo nada en contra de que la gente vaya a Medjugorje. Pero, al mismo tiempo, espero que el poder competente y legítimo de la Iglesia se manifieste acerca de Medjujgorje y pienso que pronto tendremos una respuesta.

Mons. Salvador Pinieiro García-Calderón, Ordinario Militar de Lima Perú

Mons. visitó Medjugorje del 7 al 9 de Junio, 2003. Le impresionó de manera especial la devoción de los creyentes durante el progrma de oración vespertino de la Iglesia. Acerca de Medjugorje dijo: "Aquí la fe está viva, aquí se siente cuán necesario es Dios para cada hombre, porque al ascender el Krizevac, vi a muchos jóvenes creyentes: jóvenes y ancianos, sanos y enfermos cómo oraban sinceramente. Es evidente que aquí se da gloria a Dios y por eso le agradezco a EL."

 
 

Boletín No. 188 - 26 de Julio, 2003

Mons. Gerard, Obispo Emérito de Sudáfrica en Medjugorje

"Considero que el desafío de Medjugorje está completamente de acuerdo con las enseñanza de la Iglesia y con la formación teológica que hemos recibido como sacerdotes. Pienso que el verdadero desafío consiste en poner en práctica lo que hemos aprendido. Para mi, el desafío de Medjugorje consiste en lo siguiente: despertar lo que ya tenemos en el corazón y en la mente y relexionar sobre nuestra vida. Me ha impresionado profundamente el espíritu de oración y devoción que aquí reina. Estuve en en el seminario para sacerdotes y me impresionó la fraternidad, el espíritu fraterno que reina entre los sacerdotes que vienen de diversos países, lleno de seriedad y exactitud, lleno de oración y vigilia. Se vió que los sacerdotes tenían hambre de todo eso. A todos quienes me pregunten acerca de Medjugorje solamente les diré brevemente: ¡vayan y experimenten por sí mismos!"

 
 

Boletín No. 189 - 26 de Agosto, 2003

Visita del Obispo de Ucrania

“Experimenté poderosamente Medjugorje mientras en 1989 oraba por la caída del comunismo en mi país. Por causa de las medidas represivas comunistas fui ordenado obispo secretamente, puesto que las ordenaciones públicas no eran permitidas.
Como obispo y creyente, experimento Medjugorje como una fuerza y una gracia en mi vida. A cada paso se percibe como la Virgen está aquí presente de manera especial. Aquí la gente ora y siente la cercanía de Dios. En mi país la gente conoce los acontecimientos de Medjugorje y siempre manifiestan el deseo de tener un rosario de Medjugorje. En Medjugorje veo a muchos jóvenes que oran y a través de la Virgen buscan a Dios, y eso es un signo de una nueva apertura al mensaje de Dios. Naturalmente, volveré de nuevo a este lugar de oración, porque aquí todos nosotros estamos, a través de la Virgen, más cerca de Jesús, y donde está Jesús, también está la Virgen.”

 
 

Boletín No. 190 - 26 de Septiembre, 2003

Visita del Obispo Austriáco

"Desde el primer momento me impresionaron los peregrinos de este lugar, como también la atmósfera de oración, la alegría y la paz interior que resplandece por doquier. Pienso que, como Cristo mismo lo dice, el buen árbol puede ser reconocido por los buenos frutos".

Boletín No. 190 - 26 de Septiembre, 2003

Visita del Obispo de Wabaga, Paua-Nueva Guinea

"En Medjugorje la persona se sumerge en una atmósfera de oración y silencio, lo cual es muy positivo
Se ora mucho, hay confesión, la celebración eucarística es hermosa y con mucha vida, y eso no sucede en todas partes. Diría: miren los frutos. Los frutos que veo y experimento, acerca de los que escucho, son tan positivos y convincentes
que tengo la convicción personal de que la Virgen está aquí actuando, que se aparece. Los videntes son auténticos, incluso los admiro por haber resistido durante tanto tiempo. Me ha impresionado la atmósfera de estre lugar. En una ocasión tuve la oportunidad de hablar con la vidaente María en Viena. Nos entendimos muy bienb. Le dije que en Nueva Guinea poco a poco estamos conociendo los mensajes de la Virgen y que deseamos seguirlos y virlos."

 
 

Boletín No. 191 - 26 deOctubre, 2003

Visita del Obispo de la República de Santo Tome y Príncipe

Mons. Abilio Ribas, obispo de la República de Santo Tomé y Príncipe de Africa, visitó de manera privada Medjugorje a mediados de septiembre de 2003. Con ocasión de la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz concelebró la Santa Misa en el Krizevac.

Mons. Ribas es portugués, y desde hace 45 años ha sido misionero en Africa. Durante 27 años fue sacerdote en Angola, una ex colonia portuguesa, y ha transcurrido los últimos 19 años en la isla de Santo Tomé y Príncipe, como tercer obispo de esta joven diócesis.

Acerca de sus impresiones dijo:

“Conocí Medjugorje sobre todo por los libros del Padre Joaquim Milheiro, que está aquí conmigo. Desde el principio seguí los acontecimientos con gran interés. Siempre he deseado venir a este lugar cuando las circunstancias lo permitieran.

No discuto acerca de la autenticidad de las apariciones. Tengo mi opinión acerca de eso, pero lo que veo, lo que me impresiona verdaderamente, es la gente que viene y ora. Ciertamente se siente que la gente ha sido tocada por el Espíritu. Ora mucho, por doquier e incesantemente. Eso es extraordinario. Eso es lo que es verdaderamente interesante, porque eso atrae a la gente y cambia su comportamiento. He escuchado muchos testimonios de la gente. Cuando habla de Medjugorje dicen: “¡Hemos cambiado verdaderamente!”

Sé que el obispo local tiene algunas reservas acerca de las apariciones y no deseo contradecir a mi colega. No me planteo esta pregunta. Veo lo que sucede, lo que se hace, para mí es un signo, un gran signo, pero no discuto acerca de la posición de mi colega de esta diócesis.

En primer lugar veo que aquí se hacen grandes sacrificios. Eso lo he experimentado como peregrino. Si estas apariciones hubieran sucedido en algún país rico, seguramente hubieran existido peldaños hasta la cima del Monte de las Apariciones, para facilitar la ascensión a la gente. Veo que han conservado estos lugares así como eran y les ruego continuar así. Que los montes sean por sí mismos una ocasión para un gran sacrificio. He visto gente que sube descalza y eso es extraordinario. Aquí la gente piensa de igual forma y se sacrifica por la Iglesia. Tal comportamiento puede ayudar mucho a la Iglesia a caminar en el espíritu de entrega, y la consecuencia de eso puede ser la unidad del mundo. Reconozco que ahora personalmente me siento más rico y fuerte en la fe.

En nuestro tiempo hay más apariciones que en pasado. Pienso que eso sea una señal, una señal que la Madre da en la búsqueda de sus hijos. Las apariciones son un signo de que la gente se ha desviado del camino de Dios. Por eso la Madre viene con amor y nos advierte, nos dice que debemos dirigirnos verdaderamente a Dios.”

Boletín No. 191 - 26 deOctubre, 2003

Visita de un Obispo de Irlanda

Mons. Donal McKeown, obispo auxiliar de Down y Connor, Irlanda, visitó de manera privada Medjugorje a inicios de septiembre de 2003. Mons. McKeown es sacerdote desde hace 26 años, y fue ordenado obispo en el año 2001. Durante diez años fue director de las peregrinaciones episcopales a Lourdes y al santuario mariano irlandés de Knock.

Acerca de sus impresiones dijo:

“El Evangelio se remite continuamente a la curación del alma y del cuerpo. Si bien en la Iglesia ya existen diversas formas de espiritualidad, Dios nos puede donar la curación de diversas formas y en diversos contextos. Como también en toda la historia de la Iglesia, la gracia de Dios actúa de modos milagrosos e impensables. Por doquier en la Iglesia se manifiesta la sorprendente gracia de Dios. Muchas de ellas son difíciles de comprender, y la Iglesia siempre manifiesta prudencia ante ellas. Es necesario el discernimiento de toda la familia eclesiástica.

Muchos hombres de todas las edades, y son precisamente a los que la Iglesia en Irlanda difícilmente puede acercarse, hablan de haber consumido droga, alcohol, que fueron jugadores de azar o estuvieron alejados durante mucho tiempo de la Iglesia. Están convencidos de que por la gracia de Dios en Medjugorje han sido curados de esos vicios. El hombre a veces debe abandonar su hogar y su patria para recibir una gracia particular.

En nuestra época pareciera que en algunos países la Iglesia se hiciera cada vez más pequeña. Los sacerdotes son tentados de solamente ocuparse de su rebaño, de aquellos que quedaron. Pero el Evangelio nos llama a dirigirnos hacia aquellos que se encuentran al margen y se encuentran perdidos. Eso sucede de modo impresionante en Medjugorje, de acuerdo con el espíritu del Nuevo Testamento. El ofrecimiento del perdón y de un nuevo inicio en Jesús, es el centro de la Buena Nueva, y aquellos que conocieron el perdón y la curación podrán perdonar mejor y dar la curación en nombre de Dios.

Pero las conversiones, como aquellas de Medjugorje, son solamente un primer paso después del cual los creyentes deben recibir la catequesis y obtener un apoyo, cuando regresan a sus hogares y a su vida cotidiana. El desafío para la Iglesias locales es aquel de integrar en la vida cotidiana las experiencias vividas en este lugar.”

 
 

Boletín No. 192 - 26 de Noviembre, 2003

Mons. Jesús A. Cabrera, Obispo de Alaminos, Filipinas, en visita a Medjugorje

Mons. Jesús A. Cabrera, obispo de Alaminos, Filipinas, visitó de manera privada Medjugorje del 15 al 17 de octubre de 2003.

Vino a Europa de Roma a fin de presenciar la beatificación de Madre Teresa. Acerca de sus impresiones dijo:

“Me he enterado de Medjugorje leyendo revistas y a través de los testimonios de personas que estuvieron en este lugar. En una iglesia de mi diócesis, se encuentra también la estatua de la Virgen de Medjugorje. Ya tenemos la estatua, por tanto, ¡Medjugorje es muy conocido entre nosotros!

Me gustaría narrarles una historia muy interesante. Pienso que sucedió en 1990.

Un grupo de filipinos llegó a Medjugorje. Aquí viene gente que tiene dinero, gente rica. El sacerdote que venía con ellos había sido invitado gratuitamente, tal como ahora. Subió al monte y le preguntó a la Virgen: “¿Solamente los ricos pueden venir a Medjugorje? ¿Y qué sucede con los pobres?” Entonces oyó clara y fuertemente lo que la Virgen le respondió: “¡Yo voy hacia ellos, yo estoy con ellos!” ¡Me sentí muy feliz cuando escuché eso! ¡La Virgen va hacia ellos! ¡Existe una gracia para los que vienen a este lugar, pero la Virgen va personalmente a los pobres!

La posición oficial de la Iglesia filipina es la misma posición que tiene Roma. Medjugorje no ha sido oficialmente reconocido por Roma. Pienso que en este lugar mucha gente ha sido estimulada a tener una mejor vida. La Iglesia no prohíbe a nadie venir a este lugar y muchos filipinos vienen. Vemos buenos frutos, vemos como Medjugorje influye en los que han estado aquí. No existe una posición oficial. Todo eso es correcto mientras permanezca dentro de un marco razonable… Yo me siento muy feliz cuando veo que la gente ora más, recibe la Santa Comunión con mayor frecuencia, viene más a la Santa Misa y se confiesa con mayor frecuencia, llega a ser mejor… Pienso que eso es obra de la Virgen. Eso significa mucho. ¿Quizás deberíamos esperar algún milagro espectacular a fin de que la Iglesia reconozca a Medjugorje? Sin embargo ya existen muchos, muchos milagros, muchas gracias que suceden en la vida de las personas. Solamente el hecho de que la gente llega a estar más cerca de Dios – es una señal.

Como sacerdote, como obispo, me considero un sacerdote de María. Hago el trabajo de María. Como sacerdote, como obispo, es necesario conducir a las personas a Jesús y llevar a Jesús a las personas. Mientras más viva en mí el espíritu de María, entonces seré más capaz de cumplir mi misión como sacerdote y como obispo. Aquí personalmente me siento muy, muy feliz. En la mañana temprano, mientras los míos aún dormían, fui solo al Monte de las Apariciones. Hacía mucho frío. No sabía qué camino tomar por lo que le pedí a la Virgen que me mostrara el camino. En camino del Monte de las Apariciones perdí mi pañuelo, pero encontré una flor. ¡Esa era la única flor en el camino! La cogí y cuando llegué a la estatua estaba entusiasmado como un niño pequeño. Dije: “¡Virgen, tengo una flor para ti!” Al orar sentí una paz muy profunda. La Virgen me hizo comprender que se siente muy feliz por que estaba allí. Oré por toda la gente, especialmente por los peregrinos de mi grupo. Ellos también se sienten muy felices en este lugar. Después de la Santa Misa, todos fuimos juntos al monte y fue maravilloso orar en comunidad. Los más jóvenes ayudaban a los más ancianos a subir… Esa es la imagen de nuestra vida aquí en la Tierra: debemos ayudarnos los unos a los otros. Cuando llegamos a la cima y vimos la estatua de la Virgen, fue realmente maravilloso.

Los mensajes de este lugar son muy, muy actuales y dirigidos a todos nosotros. Siempre he visto a la Virgen como una enviada especial de Jesús. Ella desea que todos nosotros, verdaderamente todos, seamos santos. Por eso realiza esfuerzos especiales a fin de llegar a nosotros, de ayudarnos, de recordarnos lo que debemos hacer y cómo llegar al Reino. Ese es un signo de su gran amor hacia todos nosotros. También es una prueba de que la Virgen se ocupa activamente de nosotros y que trabaja por nuestro bien. Ella desea que todos nos sintamos realmente felices y que tengamos una paz verdadera. Es necesario que escuchemos los mensajes, los leamos y los pongamos en práctica. El salmo de hoy nos dice: “¡Si hoy escuchan su voz, no endurezcan su corazón!” ¡Que vuestro corazón esté abierto a los mensajes y los apliquen en la vida!

Yo obro como un instrumento de la Virgen. Se ha aparecido en muchas ocasiones en diversos lugares. El mensaje que Ella da proviene de Dios mismo. Nos dice que oremos y oremos. Que pongamos a Dios en el primer lugar y en el lugar más importante de nuestra vida. Por eso debemos convertirnos y volcar el corazón, la mente y toda nuestra vida hacia Dios. Nuestro corazón está a menudo atado a las cosas materiales como el dinero, el poder y similares. La Virgen nos dice que pongamos más atención a lo que nos dice Su Hijo. La Santa Misa, la Santa Comunión, la Santa Confesión… Que nos ocupemos más de los demás, que hagamos sacrificios, que hagamos obras de caridad hacia los demás. Si hemos de cumplir mejor los mensajes y si hemos de amar a Dios y los unos a los otros, creo que experimentaremos la verdadera paz entre nosotros, cualquiera sea nuestra proveniencia, ya que nuestros corazones estarán abiertos, ya que nos aceptaremos y nos ayudaremos los unos a los otros. Así comprenderemos que, a fin de cuentas, todos somos una sola familia, una gran familia, compuesta de hermanos y hermanas. Somos una familia y tenemos a un Padre. Cuán maravilloso es cuando oramos con sinceridad y decimos: “¡Padre nuestro!” entonces comprendemos que cada hombre es nuestro hermano y hermana que amamos. Eso es lo que la Virgen desea… El fruto de la misión de la Virgen somos todos nosotros: que nos convirtamos en una familia, una Iglesia. Me siento como en casa, como si la Virgen me hubiera dicho: ¡Esta es tu casa!

Boletín No. 192 - 26 de Noviembre, 2003

Mons. Thomas L. Dupre, Obispo de Springfield, Massachusetts, EE.UU.

Mons. Thomas L. Dupre, obispo de Springfield, Massachusetts, EE.UU., estuvo en Medjugorje a fines de octubre de 2003. Acerca de sus impresiones dijo:

“Me enteré de Medjugorje de parte de la gente que ha venido a este lugar durante tantos años. Ahora estoy aquí por primera vez. He venido con un amigo sacerdote. El Padre Henry Dorsch ha estado cinco veces en Medjugorje en los últimos quince años. Esta es su sexta vez. A menudo ha hablado de Medjugorje. El es muy sacrificado, un buen y fiel sacerdote. Valoro grandemente la experiencia que ha tenido en Medjugorje. No es un secreto que él ha influido en mí, como también muchos otros que hablaron de su venida a Medjugorje. Eso me ha despertado mi interés. Este año tuve la oportunidad de venir y por eso estoy aquí. He venido a ver con mis propios ojos, a escuchar con mis oídos, y entonces hacerme una opinión.

Desde temprana edad he estado fuertemente ligado a las apariciones de la Virgen en Fátima. Cuando tenía once-doce años, sentí una poderosa devoción hacia la Virgen de Fátima. Y hoy también es así, creo verdaderamente en esas apariciones, y también en las apariciones de Lourdes. Cuando tenía diez años, vi la película “La canción de Bernardita”, que habla sobre Bernardita y Lourdes. Eso me impresionó profundamente, eso para mí ha sido muy importante. Esas dos apariciones han sido una parte importante de mi vida. Medjugorje es algo diferente, puesto que aún no ha recibido el reconocimiento de la Iglesia. Como muchos otros, espero la decisión final de la Iglesia. Hay algo en mí que desea creer en estas apariciones. He venido a ver con mis ojos… Creo que aquí existen muchos frutos espirituales maravillosos. Es evidente que la gente es muy devota, fiel, ferviente, recibe los sacramentos y ora mucho. No puede dejarnos indiferentes lo que vemos.

Creo que este lugar en que se reúnen gentes de todo el mundo es verdaderamente especial. Vienen a orar y tienen experiencias muy buenas. Muchos se convierten, muchos regresan a la fe, algunos se convierten a la fe católica. He escuchado relatos acerca de las curaciones, pero no tengo pruebas personales. Veo muchos buenos frutos, veo muchas buenas cosas, y eso es obra de Dios, obra del Espíritu Santo. En eso no hay duda. No estoy en posición de decir si la Virgen se aparece en este lugar, no sé. Estoy abierto a eso, tengo abierto el espíritu y el corazón. No tengo una convicción personal, pero estoy abierto a la decisión de la Iglesia. ¡Espero esa respuesta!

Aquí veo la experiencia de la vivencia de la fe cristiana en su totalidad. La gente aquí cree y vive su fe. Eso se puede ver. Eso está en su corazón y en su alma. Todos somos miembros de una familia, todos somos hermanos y hermanas. Eso es aquí evidente: uno encuentra gentes de todo el mundo. Hay muchos de Europa, y también de América. Hay gente de todas las razas: blancos, morenos y negros… y todos son hermanos y hermanas, todos van de acuerdo y todos tienen la misma fe. Todos juntos participamos en la Eucaristía, compartimos la misma fe en Dios y en Jesucristo, y el amor hacia la Virgen. Esa es una manifestación de la Iglesia general, de la fe que todos compartimos. Eso es maravilloso. Les diré a mis fieles que esto es una experiencia maravillosa, que es bueno que la gente venga a este lugar y que ore, que abran el alma y el corazón, que se pregunten si acaso Dios los está llamando. Seguramente su venida a este lugar les traerá muchos bienes espirituales. Pienso que serán bendecidos por venir a Medjugorje.”

 
 

Boletín No. 193 - 26 de Diciembre, 2003

Mons. Tarciso Ziyaye, Arzobispo de Blantyre, Malaui, visitó Medjugorje

Mons. Tarcisio Ziyaye, arzobispo de Blantyre (Malaui, Africa), estuvo en Medjugorje a principios de noviembre. Mons. Ziyaye dijo acerca de sus impresiones:

“En Medjugorje estoy por primera vez. He venido con un grupo en que junto con los laicos se encuentran cinco sacerdotes y una religiosa. Me siento feliz de estar aquí.

Oí hablar de Medjugorje por primera vez en el año 1989, cuando alguien de los nuestros vino a este lugar con mi obispo de ese entonces. Ahora me siento unido a Medjugorje más que nunca porque en la diócesis de Blantyre construimos la misma cruz que se encuentra en el Krizevac.

Veo que éste es verdaderamente un lugar de oración. Sentimos agradecimiento hacia los videntes, quienes nos inspiran. Uno de ellos dijo que no se viene a Medjugorje para verlos a ellos, sino por la oración y la profundización de la vida espiritual, para profundizar la devoción hacia la Bienaventurada Virgen María.

Siento agradecimiento también por el personal de la parroquia. Pienso que organizan muy bien el programa. Realmente ayudan a la gente en la oración, la ayudan a acudir de manera personal a Dios, a ser libre, a tocar su interior. ¡En verdad es bueno estar aquí!"

 
 
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