Aparición a Mirjana Dragicevic
Enero 2, 2008
“Queridos hijos: los amo con todas las fuerzas de mi corazón y me entrego a ustedes. Como una madre lucha por sus propios hijos, yo les exhorto y lucho por ustedes. Y a ustedes les pido que no teman y que se abran de tal modo que puedan amar y entregarse con todo el corazón a los demás. Cuanto más actúen de esta manera tanto más recibirán y comprenderán mejor a Mi Hijo y el don que les hace. Por medio del amor a Mi Hijo y a mí es como los reconocerán. Les agradezco”
Comentó luego Mirjana: “La Virgen durante la aparición, bendijo a todos los presentes y los objetos religiosos. Pidió también oración y ayuno por nuestros pastores”.
Reflexión del P. Francisco Á. Verar Hernández
—Desde hace 20 años, la Virgen tiene un encuentro especial de oración con los peregrinos que están en Medjugorie, a través de Mirjana, el 2 de cada mes. Se reúnen para este encuentro miles de peregrinos. Este año, había en Medjugorie, más de 60 mil que se dieron cita para recibir el año Nuevo del Señor.
El encuentro con la Virgen, se da en la Comunidad Cenáculo (a elección de Mirjana) en las primeras horas de la mañana. Después del rezo del rosario, la Virgen dio este hermoso mensaje.
Una vez más, la Madre nos hace tomar conciencia de su inmenso amor por toda la humanidad. Cuando la Madre dice: “Los amo con todas las fuerzas de mi corazón”, no le está hablando a los videntes o a los habitantes de Bosnia; ni siquiera a la Iglesia. Le habla más bien, a toda la humanidad. Recordemos que María es madre de todos los hombres, sin excepción. El 1 de enero de cada año, está consagrado en la Iglesia a la memoria de la maternidad divina de María. El año civil comienza en la Iglesia con María, invitándonos a confiar en Ella, invitándonos a imitar sus virtudes. Recordemos que María fue el medio que Dios utilizó para venir a este mundo. Y por consiguiente, también es el mejor medio, por el cual nosotros podemos llegar a Él.
La Madre nos ha dicho al inicio de este Nuevo Año: “Los amo con todas las fuerzas de mi corazón y me entrego a ustedes”. Empezamos el año, con palabras llenas del amor de María. La Madre sabe, que el ser humano necesita afecto, que el ser humano busca afecto en sus padres, en una relación interpersonal, en la amistad… pero sabe además, que muchos pasan por alto, el inmenso amor que Ella nos tiene. En estos 26 años y 6 meses que la Madre aparece en Medjugorie, ha dicho muchas veces: “queridos hijos si ustes supieran cuanto los amo llorarían de alegría”. En un mundo donde continuamente se promueve la sensualidad, mensajes románticos por la mass media, no podemos pasar por alto, el gran amor que la Madre tiene por cada uno de sus hijos. El amor de María por nosotros, es incomparable a cualquier otro amor humano, y el Nuevo Año es la ocasión propicia para poder experimentarlo en plenitud. Es lo que Ella desea. Entonces, podríamos preguntarnos: ¿Qué podemos hacer para experimentar este amor celestial? La misma Madre nos da la respuesta, y nos pide que hagamos dos cosas: Abrir el corazón y no tener miedo.
Abrir el corazón en el lenguaje espiritual, es sinónimo de entrega, abandono, confianza, acto de fe… sin el recogimiento interior no se puede experimentar el amor de María, ni el inmenso amor de Dios. Y el amor que podamos experimentar de la Madre, no es exclusivista. Por el contrario, quien experimenta el amor de María, no tendrá dificultad para abrirse y decidirse por el amor al prójimo. El amor a María no es una cuestión optativa en el cristianismo, sino, parte integral de nuestra identidad y dignidad como hijos de Dios y discípulos de Cristo. En la Iglesia de Jesús, no puede haber cristianos marianos y cristianos que rechacen a María, que no la conozcan, que no la amen o que sean indiferentes. No podemos hablar de Iglesia, si en Ella no está María. La verdadera Iglesia de Cristo, honra y acepta a Su madre. Ama a Su Madre, se abre al amor de Su Madre. Seguimos el ejemplo del mismo Dios, Quien fue el primero en abrirle el corazón. De otra manera no hubiese nacido por medio suyo.
El amor de María por nosotros, es incondicional, puro, limpio, perfecto, santo… y de este modo debemos corresponderle. La Madre nos pide que abramos el corazón a Su amor. Un día dijo la Virgen: “…entréguenme sus corazones, permítanme entrar en ellos para que yo los cambie.”. ¡Qué triste que muchos en el mundo, experimenten tantos amores y sean tardos para experimentar el amor de María, la Madre de Jesús y la Madre de toda la humanidad!
En el mensaje también dice: “Como una madre lucha por sus propios hijos, yo les exhorto y lucho por ustedes.” Como diciéndonos, “no hay diferencia alguna entre las madres de la tierra y la relación que tengo con ustedes”.“No se dan cuenta de todo lo que estoy haciendo por ustedes, por su salvación…” Y agrega: “Yo me entrego a ustedes, yo lucho por ustedes, yo los exhorto…” Medjugorie es una extraordinaria oportunidad, para que toda la Iglesia y toda la humanidad conozcan más a María. Ya había profetizado Luis María G. de Monfort, que antes de la segunda venida de Cristo, el nombre de María sería dado a conocer a la humanidad como nunca antes en toda la historia, y Medjugorie es la realización de esa profecía. Pero debemos aclarar, que la Virgen no aparece en Medjugorie buscando su gloria, sino exclusivamente la de la Santísima Trinidad y la extensión del Reino de Cristo.
También en el mensaje de este inicio de año, la Virgen nos pide que nos entreguemos y amemos con todo el corazón al prójimo. Sabemos que estas palabras, resumen cuanto Jesús nos enseñó sobre el amor al prójimo, y son muy propicias para el inicio de un nuevo año. María nos está dando las coordenadas principales, de cuanto debemos vivir a lo largo del 2008. Si nos fijamos bien, esas coordenadas se resumen en el amor: Amor a Jesús y a María, y amor al prójimo; sin barreras, sin exclusivismos, sin distinciones… Ese amor evangélico, que no hace acepción de personas ni conoce límites. Y en la medida que ese amor hacia el prójimo va acrecentando, vamos conociendo y comprendiendo más a Jesús y a Su Madre, Nuestra Madre.
Feliz y venturoso Año Santo del Señor 2008.